FABIAN BURGOS Y EL CONSTRUCTIVISMO METAFISICO ARGENTINO

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Uno de los artistas más interesantes de las últimas décadas y posiblemente de los últimos cien años en la Argentina, es el Señor Fabián Burgos. Lo que me gusta de su obra es como supo integrar dos tradiciones aparentemente inconciliables en una exhibición en la que muestra su total madurez. En ‘Comiéndose a Raúl’ en la galería Vasari, Burgos explora los límites de la línea y, más genéricamente, del dibujo en la pintura. Mientras todo un continente parece estár corriendo en círculos tratando de heredar la tradición concreta latinoamericana y en un país en el que la pintura geométrica quedó presa del ordenador y los reshuffles descerebrados de Pablo Siquier, Fabián Burgos da un paso atrás para tomar perspectiva y poner el arte concreto en contexto y el resultado es, lo que yo llamaría, constructivismo metafísico.

Varias de las pinturas de esta muestra se acercan mucho a Barnett Newman y más aún a su mujer Carmen Herrera, quien (oh sorpresa) tambien fue mujer de Wilfredo Lam, cuando todavia en Cuba. Como sabemos Lam fue uno de los máximos exponentes de la pintura metafisica y surrealista en nuestro continente.  Fabián Burgos parece haber decidido tomar esa posta de  Newman y Lam para transformarla en algo que tematiza el limite de la pintura como vida, osea, la muerte de la pintura o la pintura, como alegoría de la muerte. Es en lo ambicioso, jugado y elegante de su nueva muestra que Burgos se coloca en ese nivel del arte argentino en el que solo comparte categoría con tres o cuatro artistas.

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Lo que hace que el arte de Fabian Burgos sea particularmente especial es que no usa la geometrïa ni como slogan ni como lugar común sino que la deja flotar en un espacio intermedio. En sus propias palabras: «Yo odio la provocación –dice-. Para mí, cuando buscás provocar lo único que lográs es fijar ideas. Para mí, el arte verdaderamente revolucionario es silencioso.» Así y todo, creé en la capacidad transformadora del arte. «Sé que es una cursilería pretender que el arte puede cambiarle la vida a alguien –acepta-, pero si no creo en eso, ¿para qué pinto?. Me pongo una verdulería o me voy a trabajar a la ferretería de mis viejos.»

En un pais obsesionado por la muerte, esta asociación entre pintura geométrica y muerte va directo al punto y si no vas a ver esta muestra, sos un idiota.

Hasta el 19 de Julio en Vasari.

Written by Rodrigo Canete. All Rights Reserved.

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