Rodrigo Cañete: En tu última muestra en la galería SCHLIFKA MOLINA ARTE CONTEMPORÁNEO, tu obra pareció integrarse en la pared e incorporar elementos de la abstracción. Sin embargo y al mismo tiempo, dos obras en particular se alejaron de esa discusión permanente que vos tenes con lo tridimensional del espacio paisajístico y lo abrazaron en su máxima monumentalidad. Como debemos entender dos caminos tan opuestos?

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Hernan Salamanco: Desde 2009 y con una serie que nada tiene que ver con paisajes, comencé a experimentar la sensación de que debía ampliar mi horizonte pictórico. La abstracción era algo poco experimentado aun, pero necesario.Por momentos mi pintura rozaba momentos de alta efectividad de lectura/comerciales.Entonces, el ojo siempre me pide un poco más. Que cambie, que me mueva. Sigue siendo así. Cuando realice esa serie de interiores, sentí que había llegado a un momento alto en mi producción. Había logrado una síntesis y dar una vuelta completa al mundo de mi imaginería infantil, con diez años de pintura a cuestas.

Lo mismo sucedió con estos paisajes, luego de transitar un camino de desafíos constantes, pero caminando en terreno seguro, sentí que era un buen momento para probar, dar ese salto en esa dirección.  El camino que parece muy distinto, tiene su correlato en algún otro momento de mi pintura.  El proceso de avance es como quien tira una línea de pesca. Se llega a un lugar lejano y de incertidumbre y luego se recorre el camino entre el punto de partida y el de llegada.

RC: Hasta ahora tus obras me recordaban mucho a la artista inglesa Clare Woods que,  como vos y paralelamente, llego a, lo que yo creo, es un callejón sin salida. Me refiero al manejo obsesivo y controlado del esmalte. Esto plantea un problema que es que los colores y las formas se transforman en compartimentos estancos en donde nada se mezcla y todo se separa como si fuera pura separación. Vos no pareces un artista obsesionado con separar sino con unir. Te diste cuenta que la técnica más que una oportunidad para crecer era una oportunidad para morir?
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 HS: Las comparaciones son odiosas, pero en este caso, gracias. Considero a Clare Woods una artista que propone una forma de ver el mundo que me hace sentir cercano. Su cosmogonía es rica en imágenes y pone al espectador en un lugar activo. Eso me gusta. Creo yo que la diferencia más grande que existe entre nosotros, es el dinero. Las posibilidades. Eso se puede sentir como algo ambivalente. Creo que su exploración la llevo a realizar obra cada vez mas monumental, con mas despliegue.

Para refutar ese mito de que las mujeres no pueden pintar. Está claro que ese no es su caso. Estimo también que el medio artístico condiciona y mucho la producción y las decisiones de un artista. Las presiones de una galería que aposto por tu obra cuando tenias treinta años y te llevo por el mundo promocionando y vendiendo, tratando de posicionar tu nombre, tu marca, tu obra. Hay algo que escapa al método y eso es lo que debe estar vivo. La vorágine, la ansiedad y los tiempos actuales atentan claramente contra ese proceso interno. Es el artista el que debe fijar ciertos límites. Externos e internos. No es nada sencillo. Vivo en un país nuevo, no tengo la mochila de los europeos. Quiero hacer todo, probar todo, tratar de hacerlo con profundidad. La técnica se ajusta a la idea y no al revés. No me siento cerca del callejón sin salida. Ni preso de la técnica. Por ahora.
RC:  A esta altura de la entrevista me da la impresión que estas evitando las respuestas. Me parece que me estas esquivando el bulto. Dejame aclarar un poco mas lo que pregunto: si vos decís que la técnica se ajusta a la idea y no al revés…cuál es la idea?

HS: Por ejemplo unir o compartimentar como señalas. Ya es un condicionante, la “prolijidad” o la imposibilidad de lidiar con una materia que no controlas. Pocas veces se tiene en cuenta la atmosfera del trabajo y solo se preocupa por la superficie, por el acabado. Para mi entre idea, estructura, atmosfera y acabado hay que poner mucho entre cada una de esas capas para que una pintura te quede interesante. Eso te puede costar diez minutos de genialidad o toda una vida.

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RC: Pregunto lo anterior porque hay algo muy interesante de tu técnica que es quizá comparable (por oposición) a Marcelo Pombo y por analogía a Jackson Pollock (o paradójicamente más a su mujer Krassner) que es ese uso desfigurante de la abstracción manteniendo siempre la tensión de la forma. Digamos que tu arte adquiere relevancia en la tensión irresuelta entre figuración y abstracción, por un lado, y entre lo bidimensional y lo tridimensional. Sin embargo, en tu última muestra parecer haberte hartado de esto? Que paso en tu vida?
HC: Nunca vi un cuadro de Lee Krasner en vivo. Algún Pollock en Europa y algunos otros en EE.UU.  Uno de mis referentes fue Alechinsky por su fluidez y  por ser un claro portador de ese  borde entre abstracción y figuración. Siempre fui mas afín a los movimientos pictóricos europeos como COBRA  que al expresionismo abstracto norteamericano. Esas tensiones a las que haces referencia sin duda se ajustan según la idea preliminar del cuadro, la misma no está en un boceto en la computadora, sino haciéndose, en algún lugar en el aire. Algunos estudios recientes muestran la relación entre la naturaleza y la pintura de Jackson Pollock.  Geometría fractal. Se puede tomar una parte de un árbol seco y es casi tan complejo como el árbol mismo, lo mismo que un fragmento de un cuadro del célebre pintor. Mi pintura parte en gran medida y como estructura de imágenes de la naturaleza. Creo que tengo incorporada la composición y la forma de realizar esas ideas. Solo que pasado un tiempo, algunas decenas  de cuadros pintados y algunas circunstancias de mi vida, moví el eje a la temperatura y al interior, más que a la superficie y al acabado.
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 En lo personal el cambio de década me presento una encrucijada, también en lo laboral y en lo familiar. Fue difícil de capear. Comencé a practicar meditación trascendental dos veces por días hace un año. Eso me cambió.  Redujo la agresividad,  la ansiedad y un tibio sentimiento de dicha comenzó a aflorar. Eso en lo cotidiano, pero en el taller comenzó una erupción interna, sumada a mas energía disponible para pintar y encarar proyectos. Creo que estoy drenando mejor toda esa energía que pasa de la vida a la obra. De los sentimientos, de los recuerdos, de las angustias, de las insatisfacciones, del fracaso, del abandono, de la ira, del miedo.

En lo personal el cambio de década me presento una encrucijada, también en lo laboral y en lo familiar. Fue difícil de capear. Comencé a practicar meditación trascendental dos veces por días hace un año. Eso me cambió.  Redujo la agresividad,  la ansiedad y un tibio sentimiento de dicha comenzó a aflorar. Eso en lo cotidiano, pero en el taller comenzó una erupción interna, sumada a mas energía disponible para pintar y encarar proyectos. Creo que estoy drenando mejor toda esa energía que pasa de la vida a la obra. De los sentimientos, de los recuerdos, de las angustias, de las insatisfacciones, del fracaso, del abandono, de la ira, del miedo.

RC:  Aquella vez que nos vimos en la galería de Ezequiel me llamo profundamente la atención la relación Pollock-Krasner que tenes con tu mujer. Ella es muy inteligente y conoce el paño del mundo del arte de una manera muy realista, sin fantasías. Hablame un poco de cómo te las arreglas para articular la relación que ocurre en el ámbito intimo y también publico con tamaña fluidez.
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HS: Verónica Romano es, en primera instancia, una enorme escultora. Fina, paciente, dedicada. En todos los aspectos de la vida es así. Soy muy afortunado de poder experimentar la vida con ella. Trabajo a diario para no perder la capacidad de asombro. Para poder seguir practicando eso que llamamos familia, sinergia demoledora, amor. Solo se puede avanzar tanto en todos los aspectos de la vida cuando enfrente tenes a alguien que te apoya, que te confronta, y que como vos decís, es muy inteligente. Sobre todo emocionalmente.
RC: Si, estoy de acuerdo pero convengamos que ser artista es de por si una de las profesiones más difíciles y comprometidas que un ser humano puede abrazar. El artista es lo más parecido a un sacerdote o a una vestal que hay, por algo es que, en general, las religiones decidieron que sus sacerdotes y vestales sean vírgenes ya que si a un sacerdote se lo casa con una sacerdotisa tenemos un quilombo. ¿Cómo sobreviven los egos y la vocación de universalidad que tiene todo artista que nunca jamás es pluralista sino lisa y llanamente imperialista?
HS: Con Verónica me peleo mucho, me rio mucho, admiramos el crecimiento de nuestros hijos. Aprendí a ser más tolerante, y a saber escuchar. Todavía me cuesta mucho, pero tratar de encontrar un poco de armonía en el ámbito domestico, es algo descomunal. Mejor  que cualquier premio o distinción.  Lo de los egos no es un problema, la organización en todos los frentes cotidianos es un desafío para  pareja de artistas sudamericanos siglo XXI.
RC:  Tus últimos cuadros con volcanes y erupciones alteran lo bidimensional de tus cuadros anteriores y desde ya no son un locus amoenus o Arcadia sino el fin de eso. Son autorretratos?
HS: La aparición de la abstraccióncomenzó con una serie de maderas pequeñas a los que llame autorretratos. A partir de allí me di cuenta que la mayoría de mis mejores cuadros son autorretratos. Lo que cambia es el lugar en donde la metáfora se vuelve un poco más profunda o más delicada. No tan obvia. Esos lugares idílicos, oníricos y de fantasía,  se convirtieron en algo gaseoso, algo mas inasible, una imagen más difusa. Pasé de las selvas con follaje muy tupido y salvaje a los volcanes grises y brumosos. Casi como si hubiera subido por una colina. Como parte de un recorrido. Esa ambivalencia de los volcanes donde el color puro y de gran jerarquía contrasta violentamente con el gris que lo circunda. La paleta se  reduce a lo mínimo.Deje de querer cautivar con el uso vibrante del color y puse el acento en pasajes, en  juegos de grises. Requiere saber pintar, haber aprendido al menos la lección de Delacroix.
RC:  Sin duda hay un salto plástico y de confianza en vos mismo como artista en tus últimas obras. Personalmente creo que son el reflejo de una maduración y un cierto sentido del cool (en términos de non challance) que te hace un artista profundamente elegante en un medio argentino en donde el artista parece ser sinónimo de psicologías compulsivo obsesivas (como Gordin, Miliyo, Pombo, Gravinese). Vos sos una especie de Tiziano en una marea de Ver Meers lo cual es un halago. Que costos crees que tiene abrazarse a un lenguaje tan aislado?

HS:  Las veces que intenté poner mi obra en el carril de la obsesión, produje piezas aburridas. Lo mas difícil creo que es, saber definir lo que en esencia sos como artista. En mi caso creo que se acerca más a una especie de masa informe de intensidad, color y presencia. El trabajo de pintura es algo que no puede sistematizarse, menos si el deseo y el foco se pone en hacer crecer lo intuitivo, lo que aparece solo en un instante de iluminación. Mi deseo es hacer crecer ese momento. Abonarlo.

RC: Algo me está llamando la atención de tu (nuestra) generación en la que también incluyo a Cynthia Cohen, por ejemplo, y es que están pasando por un momento en sus carreras de ruptura y cuando digo ‘ruptura’ me refiero a romper todo y esto los está llevando a un nuevo nivel para el que no hay mercado en una Argentina que teme al artista expresivo y de entrada lo quiere domesticar. Que me decís de esto? 

HS: El under se vuelve mainstream. Siempre.La domesticación del artista siempre existió, en todos los lugares del mundo. Mas donde hay mercado, donde hay presiones de alguna índole. Estoy cercano a los cuarenta años y creo que el sentimiento de ruptura, se instala. En todos los órdenes de la vida, y por ende en la obra. Mi maestro me dijo: “Artista joven sos a los 40”. Ahora entiendo que me quiso decir.

RC: Me encanto lo de artista joven sos a los 40. Sin embargo, hay algo profundamente femenino en tu última obra. Digo esto usando la oposición simplificadora de colore- disegno o, en términos más actuales, lo pictórico como celebración de la materia vs lo conceptual como imposición de un logos. Creo que en tu caso hay siempre una lucha entre lo uno y lo otro pero con los volcanes el eje paso del falo al cuadro como ‘agujero’. Estas aperturas hacia la abstracción en medio del cuadro son una suerte de crisis de los cuarenta en términos de mostrar todas las debilidades y transformarlas en algo superior. Qué te parece lo que estoy diciendo?

HS: Puede ser. Esto demasiado sin perspectiva para verlo. Pero creo que apareció algo nuevo, algo interesante para investigar, algo que se me “escapo”.

RC: Cuando cumplís cuarenta y como va esa crisis. Te cuento que de eso puedo dar cátedra…de crisis de los cuarenta, digo.

HS: Soy del ´74.  El momento es el de estar sacando agua del barco, y todavía el cielo un poco gris, no se sabe bien si la tormenta pasó o estoy en el centro del huracán.

RC: Estas en el centro. Creo que todos acordamos que tu futuro es la maestria, de todos modos. 

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