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RODRIGO CAÑETE: Hay dos cosas que me parecen muy interesantes en tu obra y es el modo en el que la tradición de tus ancestros (Japón) se filtra en tu técnica. La cuestión del papel, la tinta, lo chiquito. Contáme como llegaste a ‘pintar’ así?

AGUSTIN SIRAI: Confieso que lo primero que pensé al leer tu pregunta fue que tenía muy poco que ver con mi producción la cuestión de que yo fuese descendiente de japoneses; casi nada referido a Japón o a lo japonés me fue transmitido en el interior de mi familia. Mucho menos algo que pudiera relacionarse con la técnica pictórica, el arte, la producción de imágenes, la cultura visual ni nada por el estilo. Y de hecho la mayoría de mis trabajos están realizados en acrílico sobre tela. En algún sentido no hay más de japonés en mis obras que cierta utilización de los espacios vacíos en la tela, que a decir verdad yo pienso directamente en relación a la tradición de la pintura occidental. Quizá también algún carácter lineal en el tratamiento de las formas; el color subordinado al dibujo, la mancha al contorno. O la importancia del trazo, quiero decir del acto de trazar.

Luego comencé a ver que tal vez hubiese entonces una relación, un poco retorcida, con lo japonés. Porque vos me estás hablando del papel y la tinta, y yo pinto mayormente con acrílico sobre tela, pero la cuestión es que comenzás preguntándome por el soporte de la imagen, que para mí es un tema central, y en esta especie de interferencia en la comunicación quizá se encuentre lo único importante de mi trabajo. Ahora se me ocurre que estas cuestiones biográficas referidas a mi ascendencia japonesa pueden relacionarse con mi obra, no de modo directo, sino metafóricamente. Además, comenzar por ahí supondría también un acceso que va claramente desde el exterior (cuestiones totalmente ajenas a las obras) hacia el interior, reproduciendo el mismo movimiento que yo trato de generar a distintos niveles en las obras y que, al menos es mi pretensión, nunca concluye o termina en nada.

Empiezo entonces por fuera de la obra, por la cuestión de mi (media) ascendencia japonesa que vos traés a colación. Soy nieto de japoneses por parte de mi viejo, pero entre él y sus padres hubo una especie de corte cultural. Mi viejo recuerda que cuando era chico podía comunicarse en japonés, él mis hermanos, yo y hasta mi hijo tenemos cara de japoneses. Desde que tengo memoria en mi casa se consumió arroz (blanco) con más frecuencia que en otros hogares y nunca faltó el shoyu en la heladera. Pero estrictamente ahí termina lo que llegó hasta mí naturalmente de mis ancestros nippones.

A mi abuelo lo ví dos o tres veces cuando era muy chico. Tenía una tintorería en Lanús, y una de las veces que lo ví, creo que la última, fue justo a su regreso de un viaje a Japón; menciono esto porque en esa ocasión me contó una historia acerca de nuestros antepasados, un clan de samurais que, en el contexto de las luchas internas del japón feudal, se habría visto en la necesidad de buscar refugio en una casa de piedra en la montaña; cercados por el tiempo y sus adversarios, este clan habría encontrado allí su extinción. Se supone que la casa existe y lleva mi apellido. Yo tendría alrededor de diez años y quedé fascinado por esta historia. .

En cuanto a mi abuela, ella mantiene algunas costumbres japonesas, se esfuerza por no perder el idioma y se identifica como nihon-jin. Dice “nosotros” refiriéndose a los japoneses, y con frecuencia, reflexionando acerca de alguna cuestión ligada a nuestro país, compara: “allá en Japón…”. Pero en realidad no vivió prácticamente en japón: llegó a la Argentina teniendo sólo un año de edad. Toda esta perorata viene a cuento de que, finalmente, soy japonés a medias. En la escuela me decían chino, pero la vez que vi a tres chicos juntos que se parecían a mí, se pusieron a hablar entre ellos en japonés y yo no entendí un carajo.

Ahora, tratando de aclarar un poco, todo esto no me intresa en absoluto desde un punto de vista psicológico, como fundamento o explicación de las pinturas, sino, como decía antes, como (una especie de) metáfora de lo que yo pretendo o espero que suceda con mi obra: que funcione como una serie indefinida de saltos al vacío a través de los cuales uno pueda ver algo referido a los conceptos de adentro y afuera, que son a su vez una representación espacial de los procesos de identificación y diferenciación con los que buscamos crearnos la ilusión de que no estamos solos en el mundo.

Y, para terminar por donde empecé, en cuanto al tema del papel pienso que es a la vez un defecto y una virtud; o, mejor dicho, que justamente por ser un defecto podría verlo como una virtud. Quiero decir que alguien ante una pintura mía puede objetar “esto debería estar hecho sobre papel”, yo mismo lo pensé mil veces. Pero me gustaría creer que no es sólo la falta de dinero lo que me impide trabajar sobre grandes papeles, sino que hay en esa contradicción algo que tiene que ver íntimamente con lo que hago. Ahora que lo digo, me doy cuenta de que son tantas las veces que pienso que debería comenzar a trabajar en papel como las que pienso que tendría que empezar a pintar con óleo. Es en serio.

La pequeña escala de los elementos que aparecen en las pinturas se relaciona con ese tránsito del exterior al interior de la obra del que hablaba más arriba. Creo que también es una especie de señuelo.

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Rodrigo: Las obras que yo tengo tuyas (y tengo varias) son en papel, verdad? Y yo no diría que son pequeñas. Sin embargo, en su estructura y  composición hay una lenguaje visual que viene directamente de tu ADN…no hay duda de ello. Para reforzar este punto quiero hacer referencia a la temática de la isla que no sólo es japonesa sino además representa un tipo de iconografia muy asociable con el ser japonés en un país racista como la Argentina. Qué me podés decir de esto?

Agustin: Te referís a que la isla es una porción de tierra extraída y por consiguiente privada de una totalidad? Yo lo pienso en un sentido más general, y no tanto ligado a una experiencia particular (ser descendiente de japoneses). Encuentro similitudes visuales con lo japonés en el hecho de que los márgenes de la imagen siempre están vacíos, en la utilización de determinados puntos de vista, y en la manera en la que algunas cosas están pintadas (quizás, en un sentido más profundo, en el lugar en el que todo esto deja a la mirada espectador, no lo sé), pero no parto para nada de ahí; de hecho tengo un conocimiento apenas superficial de la pintura y la cultura japonesa.    Aunque, por supuesto, el estilo tiene en gran medida carácter de fatalidad. En cuanto a lo otro, no pienso que la sociedad argentina sea particularmente racista, o al menos no creo que lo sea en mayor medida que otras. Pero mi capacidad para poder percibir eso seguramente sea muy limitada.

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Rodrigo: Contame entonces qué es lo que te motiva a hacer un arte profundamente minucioso, bello y delicado pero al mismo tiempo en el que las cosas no se conectan entre sí. Yo diría que si hay algo que todas tus imagenes tienen en común ese ese ‘aislamiento’. Las figuras tienden a ser totalizadas en tanto y en cuanto (en tus propios terminos) se transforman en algo ‘extraido’. Al menos en las tres primeras imágenes que me mandaste para ilustrar esta conversación eso esta claro. Te pregunto esto porque un amigo tuyo (el Chino Morgante) me sorprendió por tambien pintar ‘islas’. Te preguntaste esto alguna vez?

Agustin: Qué me motiva? Tal vez una necesidad de atraer y retener la mirada.  Pero también de señalar que entre esa mirada y lo que se le presenta hay un corte insalvable. Creo que lo minucioso de la pintura tiene que ver con su dimensión temporal, no sólo en tanto que sirve para retener esa mirada, sino también  porque alude al tiempo de la producción de la obra (esto se repite también a través de otro tipo de recursos, como en la obra “22/12/2010-31-3-2011” o en el “inventario de taller” que supone un conjunto de objetos dentro de un tiempo determinado). Luego, el tiempo está presente en otro plano, representativo y narrativo, por lo general a través de huellas humanas y acciones insignificantes o misteriosas realizadas por animales.

El corte al que hacía referencia, que abre una distancia infinita ante nosotros, está señalado desde esa cuestión espacial (que aísla, separa, excluye) así como en esta alusión al tiempo, que es irrecuperable. El chino Morgante es un gran amigo, compartimos el taller durante mucho tiempo, y  lo conozco desde los 14 años. En las obras suyas a las que te referís hay una alusión muy directa a cierto tipo de ilustración. Conozco perfectamente todo su trabajo, pero no sé si hablamos de lo mismo.

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Rodrigo Canete: Respecto del chino Morgante hablo de sus islas. Un japonés y un chino compartiendo taller durante mucho tiempo…Chiste obvio… Perdon. No lo puedo evitar. Hablando en serio…. tu obra, sin embargo, es naturalista, idealizada y bella. Si existe una ruptura en lo representacional (lo que se cree que se ve y lo que es) eso solo puede verse en la isla como alegoria del arte como utopia. Un lugar con sus propias reglas en las que uno juega un juego que solo se juega por ser jugado…no sé si me explico. Me interesa mucho lo del tiempo como irrecuperable. Es una visión un poco trágica y yo diría cristiana…. el tiempo tambien te hace mejor…está concentado en nosotros. Pregunto… Son tus islas monumentos a tu miedo a no ser escuchado? Estoy tentado a salir de vuelta con lo del japones en Argentina pero, como ves, me voy ubicando. Pregunta adicional: como llegaste a las frases y a esa relacion especial que tenes con el surrealismo que yo diria es casi digital?

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Agustin Sirai: Coincido. Y creo que la isla-metáfora del arte como utopía conlleva simétricamente la idea del mundo como distopía. Y si en el primer caso la figura era la alegoría, pienso que esa idea del mundo como distopía podría aparecer a través de operaciones de otro orden, tal vez relacionadas con la metonimia (no lo sé). Y claro, creo que todo esto termina conformando una visión trágica (que contrasta muchísimo con eso que planteás, que el tiempo nos vuelve mejores; cuando lo leí pensé: por supuesto, tiene razón!… pero la verdad es que nunca se me hubiera ocurrido algo así).

Monumentos al temor a no ser escuchados. Me gustó esto que decís. Pero de nuevo aclaro que no se trata para nada de una cuestión personal, que podría derivar en una idea de artista incomprendido o cosas por el estilo, sino de algo que considero parte esencial de la condición y el destino humanos. Quizá esto de ser descendiente de japoneses tenga más relevancia en mi producción de lo que yo sea capaz de ver. Pero, en definitiva, la inmigración es constitutiva de la sociedad argentina; y la falta, o también la falla, de un sentido de la continuidad puede tener que ver con eso. En la última pregunta te referís a las palabras que a veces aparecen, medio enterradas, emplazadas en algunas islas? Tienen que ver con la misma idea acerca de la imposibilidad de la comunicación, o de la comunicación como ficción. En “(0221) 156724887” esto es explicitado al punto de la obviedad (creo que hay humor en el recurso).Frecuentemente funcionan también como citas a determinado tipo de obras contemporáneas.

Llegué a eso a través del recuerdo de los carteles que, en la mayoría de los pueblos de la provincia de Buenos Aires, reciben al visitante; en letras corpóreas, no pintadas sobre una superficie, anuncian el nombre del pueblo: “SALADILLO”, por ejemplo. Es algo hermoso. Forma parte de un recuerdo de mi infancia, cuando en los veranos íbamos con mis viejos a visitar a mi abuelo al campo (mi otro abuelo), en Urdampilleta. A mitad de camino estaba justamente Saladillo, y ahí parábamos en una estación de servicio, comíamos un sánguche y una coca. Pero en otros pueblos, los más chicos, con menos actividad, esos donde todo parece referrir a un pasado mejor, o al menos a un momento en que el futuro se presentaba promisorio, era inevitable preguntarse a quién esperaban esos nombres. En ese contexto, siempre me parecían esos carteles un poco grandilocuentes. Unidades discretas de surrealismo? Jaja, no sé. Tal vez todo el arte contemporáneo haga pasar al arte del pasado por algún código, le injerte un código.

Rodrigo: Totalmente de acuerdo con lo que decis y, de algun modo, me estás ayudando a ver lo ‘inmigrante’ de tu obra (como alegoria del aislamiento) en algo mucho más argentino de lo que veía en algun momento. Me entusiasma esta entrevista porque yo te mostre lo japones que sos y vos me hiciste ver lo argentino que somos ambos. Eso es arte, supongo!

Quiero ahora hacer referencia al arte de tu generación. Vos te ves como parte de una generación? Digo esto porque mas allá de tus afinidades temáticas con el Chino Morgante hay una ruptura muy drástica con lo que llamo el ‘arte chongo de los 90s’ (Huffman, Basualdo, Villar Rojas, Lamotte). Como te ves en relacion con tus pares congeneracionales?

Agustin Sirai: La verdad es que no me veo como parte de una generación. Es que no tengo la cercanía a otros artistas ni tampoco la perspectiva para ver o sentir algo así. Ojo que tampoco es que por eso piense que lo mío sea distinto a lo del resto. Pero cuando me encontré dedicándome más seriamente a todo esto, quiero decir, cuando me di cuenta de eso, no fue sintiéndome parte de nada más amplio sino que simplemente no supe que otra cosa hacer (por ahí a todo el mundo le pasa lo mismo, no lo sé).

Sólo me veo en relación con dos o tres amigos que son artistas, entre ellos, ya que lo mencionás, el chino por ejemplo; pero claro, en un sentido muy personal que trasciende la esfera del arte.

Y, como te decía, no es que no pueda establecer relaciones entre mi obra y la de mucha otra gente, pero en un punto es como si tuviera la sensación de estar viendo algo desde afuera. Y sentirse parte de una generación implicaría sentir estar expresando determinadas ideas e inquietudes colectivas propias de esa generación, diferenciándola así de la anterior. Por ahí es que en La Plata no pasa gran cosa, que acá siempre todos estuvimos bastante dispersos, sin lugares que pudiesen cohesionar gente o propuestas, o se erigieran como referencia por ejemplo. Por ahí es que yo salgo muy poco.

Rodrigo: Sirai, no parás de armar islas…

Written by Rodrigo Cañete. All Rights Reserved.

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