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Marcia Schvartz – Constitución

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Antonio Berni – Sin Pan y Sin Trabajo

No conozco personalmente a Marcia Schvartz pero su obra plantea desafíos a tanto niveles que quise buscar la oportunidad para entrevistarla con un ‘A Calzón Quitado’. La oportunidad está a la vuelta de la esquina ya que el 27 de este mes abre una de las mejores muestras que vi. Punto y aparte. Intitulada ‘Zoolatrías y Entidades Extrañas’ va a estar abierta al público hasta el 4 de Agosto  en el Pabellón de Bellas Artes en la Universidad Católica Argentina de Puerto Madero.

A penas comencé la entrevista me di cuenta de lo frustrante que iba a ser tratar de pasar al texto lo multidimensional, erudito y popular, al mismo tiempo, de estas imágenes. Hice una primera pregunta, que Marcia respondió con la siguiente imágen. Cliqueá acá. Repensé la charla y le sugerí primero hacer una ‘crítica’ de su muestra a los fines de poder charlar en el futuro. Respondió aliviada porque en ella la relación entre la imágen y el texto es una relación imposible. Su arte no se dice, se ve.

La muestra es tan rica que decidí dividirla en dos ‘reviews’. La primera parte es esta y tiene que ser considerada como aperitivo para motivarlos a ver una muestra que es una clase magistral para artistas y, para todo el resto, constituye una mirada, como pocas, de una Argentina multi-cultural, híbrida, y mestiza. En esta nueva Argentina, la cultura refleja el fracaso del proceso de modernizacion y educación Sarmientino. Mientras Cristina sigue creyendo en la tecnologia como progreso y mientras Bill Gates cree en la tecnología como libertad, Marcia Schvartz pinta a un sujeto urbano digno y carente, al mismo tiempo. Los ‘negros’y las ‘negras’ que pinta Marcia no son lo ‘otro’ sino nosotros mismos y radica en esta confrontación humanista el acto de generosidad artística de esta muestra. Vayamos a las imágenes.

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Greuze

En Constitución (2012), una ‘laburante’ hierática y ‘dura’ está posiblemente esperando el colectivo. Va o sale del trabajo. Su pose es aguerrida. Cara de pocos amigos. Es claramente una de las denominadas por Chiche Duhalde ‘jefa de hogar’ y su poder está sinergéticamente presentado por un collage de imágenes entre las que se puede ver a Cristina Kirchner, una más bien diluida Eva Perón y un San Martín que parece estar siendo empujado fuera del cuadro al igual que Sarmiento. Cualquier intento del espectador de hacer algun tipo de contacto con esta mujer está obturado por sus anteojos de sol que, paradójicamente, la ciegan y,al tener aumento, le permiten ver lo que ella, muchas veces, preferiría no ver.  Este bloque de su mirada desarma al espectador que se queda fuera del cuadro preguntandose que pasa dentro de esa cabeza y generan un tipo de acción muy similar a lo que Michael Fried llama ‘absorción’ y ocurre mucho en la pintura del siglo XVIII Francesa con Greuze, por ejemplo. Esto hace que esta pintura no sea exactamente un retrato aunque maneje ciertos elementos formales de la retratistica y, simultáneamente, sugiera una narrativa que nunca termina de ser mostrada al espectador.

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Diego Velazquez’ Felipe IV en Gris y Plata

En términos de su composición y estructura, las lineas que delimitan el cuerpo de la ‘jefa’ se articulan verticalmente en sinuosas lineas que terminan abajo a la derecha. De este modo, Schvartz guia nuestra mirada desde los anteojos, bajando por el pañolete ‘de piel de tigre’, contorneando sus piernas hasta llegar a…‘oh sorpresa!’…un fragmento de ‘Sin Pan y Sin Trabajo’ de Antonio Berni. Asi Marcia hace el homenaje más claro en esta exhibición a quien posiblemente sea su principal influencia pictórica e iconográfica. Y también alude en la naturalización del poder de la línea por sobre la naturaleza a artistas como Diego Velazquez en su ‘Felipe IV en Gris y Plata’ de la National Gallery de Londres en donde todas las lineas ordenan la figura sin permitir que el ojo merodee por sí mismo. Es la jefa de hogar entonces una suerte de divinidad post-criolla? Estamos frente a una Pachamama en cuotas? A pesar de homenajear a quien posiblemente sea una de sus más grandes influencias, Schvartz establece una clara diferencia con Berni.  En ‘Constitucion’ la simetria de los ojos en absorción que estan ocultos del espectador y transforman la mirada en algo así como la contraparte de un proceso de repliegue sobre sí misma, esta mujer sólo ve esperanza adentro de sí. A diferencia de ella, el obrero peronista de Berni tiene ojos limpios y transparentes que miran al futuro y lo colocan en otra temporalidad que yo calificaría como, o bien sacramental, o bien comunista. En lo utópico de esa mirada no queda espacio para puntos intermedios. El mundo de Berni es binario. Uno esta en el futuro o en ningun lado porque los sin pan y sin trabajo avanzarán. Marcia Schvartz entonces evoca a la gloria trabajadora del pasado para dar cuentas de su autodisolución y de un presente en donde la esperanza esta en algún lugar invisible y muy personal. Qué pasó con esos sindicatos con los que soñaba Berni o Siqueiros? Le preguntamos a Menem y Cavalieri? Esta es la Argentina del Paco y no la Argentina del primer peronismo. En esta nueva Argentina, la marginalidad no es más marginal ya que se necesita un sentido de futuro para estar fuera de ‘algo’. Sin futuro, no hay marginalidad. Esta es mi respuesta a la marginalización del arte de los 90 de Inés Katzenstein y Gumier en materia de crítica de arte y, desde ya, la respueta de Marcia a Pablo Suarez en materia pictórica.

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Marcia Schvartz – Bailanta Top

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Van Gogh, Starry Night

La alusión al arte del pasado es tambien obvia en el caso de ‘Bailanta Top’ (2011) con una alusion directa a la noche estrellada de Van Gogh pero las estrellas aca no son las de antaño. La muchacha esta lejos de ese mundo post-romántico impresionista de Argenteuil que evocaba Seurat, la morocha esta en el Conurbano y no le queda otra que poner el cuerpo. La naturaleza queda reducida al cuerpo y quiza sea por ello que la ‘jefa de hogar que analizabamos anteriormente se repliegue sobre sí misma. Queda claro que en las bailantas, las estrellas no estan en ese más allá llamado ‘cielo’ sino en el ‘acá’ de Metrópolis. La vida existe pero se genera en un contexto de total artificialidad.  Es esta cancelación del ‘locus amoenus’ del paisaje idealizado como sinónimo de naturaleza la  que uno ve en el conurbano. En el Gran Buenos Aires no hay cesped sino yuyos y cemento. Lo paradójico de esto es algo que ya era problematizado por los Impresionistas y es lo que Schvartz evoca aquí y es el que los bonaerenses viven supuestamente en uno de los páramos más bellos de la tierra (la Pampa Húmeda, por dar un ejemplo) pero es dificil ver un arbol.

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Manet’s Bar At The Folies Bergères

Por su parte, el modo en el que la bailantera se sostiene a sí misma (literal y metaforicamente) frente al espectador que no la posee y que solo puede ver lo que ella decide mostrarle porque su espalda que, supongo en alusion al Bar de Folies Bergeres de Manet en la Courtauld Gallery termina cosificandola pero Schvartz deshace esa consecuencia logica de la mujer, parada, esperando que la saquen a bailar, creando una diferenciación binaria entre lo que se ve y lo que se esconde. En el boliche, lo que importa a la hora del levante es la mirada frontal. Nuevamente..punto y aparte. Así,  es idosincrático el modo en que el reflejo del lado posterior de la mujer aparezca más elevado con el culo más central. Es como si la mirada del espectador masculino se centrara en esa carencia de personalidad que da la espalda y su posición (que ya no sería frontal) sino algo elevada  le permitiría evaluar ‘la frutita tropical que se está por comer’.  Es en el trabajo sensual de las lineas y las luces en donde Marcia crea belleza en donde (teóricamente, de acuerdo al canon del fashion) no lo hay. Sus imperfecciones se transforman en su mejor capital y para esto Marcia dibuja las mismas curvan en los pómulos y las caderas.  Lo que supuestamente la excluye (lo gordita e indígena), la hace bella y sólida. Es que la gordita se la banca.

Esta celebración del argentino mestizo y multicultural continúa en Buda (2010) en donde el sujeto es pintado con un bagaje cultural propio al que no se lo ridiculiza (como en el caso del tonto de Marcos López) sino que se lo reconoce como un dato de la realidad.  La estética de comic japonés y si se quiere tambien Gorillaz se mezclan con una mirada que tampoco engancha al espectador. El coreano traspira aún estando relajado si nos guiamos por la posición de sus piernas. El hecho de que las zapatillas esten cortada en las puntas por el marco del plano pictórico da la pauta de donde radica el peligro en la vida de Buda.

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Marcia Schvartz’s Gran Salon

En Gran Salón (2012), Schvarz lleva la alusión a Berni y, me atrevería a decir, una referencia competitiva con Pablo Suarez a otro nivel. A diferencia del Gino Coiffeur de Pablo Suarez, en Marcia no hay una narrativa que se represente como ya ocurriendo y que el espectador tenga que reconstruir de acuerdo a las claves visuales que le da el artista. En tal sentido, el Gran Salón es una discusión maravillosa sobre los límites de la pintura en el siglo XX no sólo desde el punto de vista obvio de la alusión a Arte Povera y, si se quiere, al ‘ready made’ (que es ridiculizado) sino que tambien existe una alusion a Sanchez Cotan, Van Hamen y las naturalezas muertas del siglo de Oro español. Pero esta referencialidad en su suprema erudición nunca compite con el sujeto en cuestión que es la peluquería como lugar, por un lado, de generación del artificio y por el otro, de la peluquería como un lugar en el que el orden social se ensaya através de la construcción narcisista de categorías (lo ‘punk’, lo ‘alternativo’, lo ‘macho’).

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Dan Flavin

La cuestión del artificio es evidente en la eliminación de todo ser humano, en representación naturalista y tridimensional. Es más, a pesar de la inclusión de objetos (de por sí, tridimensionales), la ‘punk’ es presentada en dos dimensiones. El otro recurso que usa Marcia y que abre otra serie de consideraciones es la inclusión del tipo de luz más artificial, el tubo fluorescente. Con esta inclusión no solo está desplazando esa ridiculización de la alusión al conceptualismo pasando del ready made al minimalismo de Dan Flavin sino que dota al tubo de valor alegórico, en tanto tal, en un contexto puramente argentino. El MOMA en nuestra realidad no tiene mucho sentido, verdad Constantini y Faena?  Ese tubo significa lo puramente artificial (como opuesto a lo ‘natural’) mostrado de una forma (y he aquí lo erudito de la alusión)…mínima. Este reverso del minimalismo en la ridiculización de lo que representa es un elegantísimo dedo en el culo para el tarado de Fermin Fevre que no supo ver la genialidad (o quizá sí) en el rechazo a transformar la pintura argentina en un mero acto de traducción de lo que viene de afuera.  Asï las luces de la bailanta de Bailanta Top que ya no eran estrellas, ahora en Gran Salon generan la imposibilidad del chiaro obscuro necesario para transformar a la luz en algo divino. Mediante el rechazo (aparente) de la pintura y la inclusión de objetos, instalaciones y una estética trash, Marcia les da una lección magistral a la exageradamente ambiciosa pero mal criadas generaciones del 90 y del 2000. Carajo, qué monumento de artista!

Esta reseña continuará el día 27 de Junio en ocasión de la apertura de la muestra en el Pabellon de Bellas Artes de la UCA. Si no vas, sos un tarado! Yo te avisé…

Written by Rodrigo Canete. All Rights Reserved.

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