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Siguiendo con nuestro tema de la semana (el arte chongo post-2000) quiero referirme a una de las condiciones sine qua non del apoyo institucional que ha recibido por parte, primero de la Galeria de Ruth Benzacar y luego, por el MOMA PS1 y dOCUMENTA. Me refiero a su inherente bajo costo de producción.  En mi opinión, esto está en relación directa con dos fenómenos: en primer lugar, con la emergencia del curador como figura ‘estelar’ y, en segundo lugar, con una tendencia hacia la promoción institucional de la galería. Como vemos, la caída de los costos de producción de la obra coincide, entonces, con la necesidad de repartir ‘la torta’ con dos intermediarios (el curador y la galeria) que se agregan al artista. 

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Economía Punk de Luciana Lamothe: 

Dicho de otro modo, si el artista se viera obligado a pintar cuadros monumentales para financiar los costos de publicidad, galeria, ferias, curaduria y flete; las cuentas no cerrarían. Es por esto que la obra de arte tiende a ser hecha por jóvenes ‘ambiciosos’ y de raigambre social ‘baja’, a los que (aparentemente y en un principio) se piensa manipular y, en el proceso, la obra de arte, en tanto tal, deviene ‘inmaterial’. Está mas que claro que las rupturas realizadas por Luciana Lamothe al ser llevadas a Basel tienen un costo más que relativo. Yo no creo que se pongan los pedazos de destrozo en un container sino que la ‘obra’ se reproduce (destroza) in situ. Para esto se lleva a la artista y se le paga solamente el pasaje. En el caso de Carlos Herrera, el balde, el calzoncillo y el gancho, pueden ser comprados en cualquier ferretería o shopping de Madrid, si la intención es instalarlo en ARCO. Hay una profunda inmaterialidad en este tipo de obra y me sorprende que no hayan aparecido artistas que basan la obra en sónido al estilo de Haroon Mirza de Lisson Gallery. 

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Tercerización Tardo Moderna de Adrián Villar Rojas 

El contra-ejemplo de esto, entre los chongos post 2000, es, por supuesto, Adrián Villar Rojas. Sin embargo, su ejemplo es la excepción que no solamente confirma la regla sino que además funciona con la misma lógica de Lamothe y Herrera. En verdad, el costo de producción de la obra de Villar Rojas es bajo. Su material (arcilla) no es marmol o coral sino que es un material bajo. Esto implica que la relación metro cúbico y costo material es inversamente proporcial y el costo total es bajo. El real costo de la obra de Adrián Villar Rojas esta en la mano de obra que contiene. Para esto un número de obreros poco calificados son repatriados a los fines específicos del montaje. Sin embargo, ese no siempre es el caso y cuando la parte contratante quiere imponer sus propios operarios, Villar Rojas no pone obstáculo alguno. De esto modo, su equipo no es parte de su obra sino más bien una excusa para su ejecución. Esto hace que su obra no esté tan lejos en materia social de alguien como Marcos Lopez y desde ya, se encuentre en las antípodas de alguien como Marcia Schvartz. De todos modos, y a pesar de su maximalismo, la obra de este ‘chongo’ descendiente de peruanos es un monumento a la tercerizacion del trabajo atraves de la migración de la mano de obra barata en tiempos de capitalismo tardo moderno. En otras palabras, si, segun anuncia, para Villar Rojas la obra es su ‘equipo’, en el proceso de realización de la obra, la misma se desmaterializa . Just a thought. 

Written by Rodrigo Canete. All Rights Reserved. 

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