El video de presentación institucional de la muestra de Fotografía Latinoamericana de 1960 al 2013 que tiene lugar en este momento en la Fundación Cartier en Paris pone en evidencia dos fenómenos que parecen retroalimentarse mutuamente en la selección de fotografía argentina. Por un lado, el modo en el que el trabajo de los curadores es estructurado en torno de cuatro temas (Territorios, Ciudades, Denuncia y Memoria) que las imágenes elegidas parecen ilustrar. Por el otro lado, el film que acompaña la muestra, a modo de catálogo (un documental realizado por Fredie Casco y Renate Costa) pone sobre el tapete lo limitadas de las credenciales éticas (y fotograficas) de los ‘artistas’.

Sorprende que el film Revuelta(s) (2013) (era necesario el plural entre comillas?) de Casco y Costa comience ni mas ni menos que con Marcos Lopez. Debo confesar que me sirvió para entender, al menos, un poco más lo necio de este ‘artista’. Con ese tono de voz de corneta e impostura de rebelde, confiesa ni saber si él o ‘los críticos’ concibieron el rotulo de ‘Pop Latino’. Cuando habla de ‘la textura’ de América Latina a través del plástico y del hecho de que la camiseta trucha del Barcelona debería ser considerada como la ‘auténtica’ camiseta (en lugar de la verdaderamente auténtica), hace una homologación que considero exagerada entre ‘America Latina’ y ‘pobreza urbana/trucho/no autentico’. Lo que Lopez parece no darse cuenta es que el Pop es algo, por definición ‘universal’ y esto tiene que ver con la fetichizacion del mercado. Lo que él considera propio de America Latina, puede ser encontrado en Londres y, que decir, en Los Angeles o Nueva York. No existe tal cosa como Pop Latino. Lo que existe es una extensión de la pobreza que tampoco es característica de America Latina ya que lo que el llama ‘Pop Latino’ puede ser aplicado a varias sociedades Africanas o Asiaticas. Vemos así que la gran contradicción inherente a la obra de Lopez es su reclamo regionalista (‘Latino”) a través de algo que no lo es. El momento en el que se lleva puestas sus propias contradicciones y se estrella contra la pared es cuando esas contradicciones son manipuladas en tono costumbrista y esto, como venimos viendo en las pastelas, es algo que tiene que ver con el sector del arte como ‘elite’ que necesita recordarse a si mismo que no es aquello a lo que dice que ama pero en realidad repele. Es decir, Andy Warhol no hacia costumbrismo de Studio 64 sino que fotografiaba al dinero como fetiche del mercado. Eso es lo que tiene que hacer Lopez si quiere aportar otra vision a este tema. El problema que tiene es que eso ya fue hecho y mucho mejor por Alejandro Kuropatwa. En todo caso lo que termina haciendo es copiar a Martin Parr y reclamar un tipo de ludismo pelotudo como modo alternativo de vida que no representa a la Argentina.

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La entrevista a Facundo de Zuviría le sigue en el film y es una caricatura. Su tono de voz y su acento Rococó relatando la crisis y haciendo referencia a la muerte de la clase media son del tipo de perversion que uno ve en la obra de Pablo Suarez cuando habla de los chongos pobres. Todo aparece muy de lejos y con la cortina aséptica que,al menos para ellos, da el arte. Por supuesto, el usar los comercios cerrados (por la crisis) como tema, este fotógrafo esgrime un tipo de manipulación social que, en mi humilde opinion, es característica de Buenos Aires. Me refiero a este snobismo esquizoide que cambia del abierto snobismo al snobismo invertido en la misma frase. Habiendo dicho esto, esas imágenes le roban a la escuela de Frankfurt sin si quiera preocuparse por su discusión teorica. En otras palabras, de Zuviria no está muy lejos de Daniel Kiblinsky. Cuando relata el modo obsesivo en el que durante la crisis cuando ‘todo el mundo estaba mal’, él parecía replegarse sobre sí mismo sacando fotos todo el tiempo. Para mi, esta forma de entender la fotografía está más cerca de la vieja que teje mientras espera a su marido. Facundo Zuviría es Copi?

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Este cinismo, que roza la estupidez en Marcos Lopez y la esquizofrenia en Facundo de Zuviria, llega al paroximo con Marcelo Brodsky. Cuando muestra su obra, muestra la foto de su clase en el Nacional Buenos Aires en todo tipo de dimensiones. Parece ser lo único que hizo. Perdón, que no hizo porque no la sacó el. Sin embargo, esa manipulación no es solo material sino ética y este tipo parece, al menos, ser un terrible hijo de puta.

Les ruego que vayan al film y comparen el minuto 13.30 con el minuto 14.20. En el minuto 13.30, Brodsky dice que tras 14 años de ‘exilio’ volvió a la Argentina y se encontró con sus compañeros del secundario. Allí, se dieron cuenta que Martin (quien figura tachado a la derecha de Brodsky) había desaparecido. En el minuto 14.20 se refiere a ‘mi amigo’ Martin y cuenta que en su ‘intervención’ sobre la foto escribió: ‘Extraño a mi amigo Martīn’. Extrañar? Amigo? Digamos que extraña a una persona con la que no se preocupó por estar en contacto (ni siquiera saber si estaba vivo o muerto) durante 14 años. Esto ademas de ser sentimentalismo barato me parece de un cinismo preocupante. Vale decir que esta foto fue recientemente comprada por la Tate Modern y tengo ganas de ir a visitar al curador de fotografía para contarle este descubrimiento que pone una hipoteca importante al ‘concepto’ de la misma.

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Este cinismo toma otra forma pero sigue firme en el caso de Luis Pazos y su ‘Transformaciones de Masas en Vivo’ quien nos cuenta que las personas que ‘jugaron’ y formaron la sigla de ‘Peron Vence’ están muertas. Pazos dice que fue realizada ‘para usar el cuerpo como materia del arte y hacer una serie de fotos’. Luego dice que ‘cuando las miro no puedo dejar de sentir tristeza y hasta culpa’. Culpa? Por qué… uno se pregunta? Finalmente dice: ‘Yo veo al ciclo artístico, comenzó como obra de arte, siguió como juego, la materia de ese arte fue exterminada y finalmente termina siendo una obra instalada en el mercado. Finalmente hay alguien que compra algo que le costó la vida a tantos’. Perdón? Quién es el que las vende? Vos, Pazos…la puta madre que te parió. Enunciar tu culpa no te redime sino que te condena.

En otras palabras, esta exhibición muestra una mezcla de fotógrafos que, por un lado, no sacaron la foto con lo cual no pueden ser considerados como ‘artistas fotograficos’  y, por el otro, muchas de estas fotografias retratan a desaparecidos que son en mayor y menor medida explotados en su desaparicion. Cuanta gente de mierda dando vuelta! Just a thought.