Imagen

Rodrigo: Supongo que a las nuevas generaciones, tu obra le puede generar dos cosas: empatia, por un lado, y  rechazo estético, por el otro. Respecto de la empatia tus obras ineludiblemente conectan. En ese juego permanente entre humanidad y ‘esfingizacion’ del ser humano, tu obra siempre me lleva a un lugar de melancolia en el que estableces un dialogo que ocurre a diferentes niveles. Uno de ellos es puramente visual y tiene que ver con el modo en el que alternas los generos, registros y modos pictoricos. Lejos de armar un pastiche, tu obra tiene como misión la comunicación (o mejor, dicho) expresión de una forma de entender al ser humano (y a la relación que el establece con el pasado). Hay algo muy Proustiano en tus imagenes.

 

Remo: incorporando su punto de observación y aceptándolo como una ampliación de sentido reconozco, me acepto en la mirada de aquellas figuras como alguien que decide mirar, volver a mirar un fragmento de nuestra cultura, la Modernidad, con voluntad de ponerla en acto presente. para tal fin elegí compañeros de viaje afines: Klimt, Matisse, Boltansky, Kounellis, técnicas de la Modernidad: el dibujo, el collage, la pintura. tuve en cuenta detalles, ejémplos del pasado que me fueran útiles para comprender el presente. Un ejémplo: la serie del Incendio en el Castillo Immendorf. Un hecho verificable del pasado.A fines del la segunda Gran Guerra Mundial los aliados proponen bombardear la ciudad de Viena. Los alemanes sacan de la ciudad las obras de arte de los museos y en trenes las trasladan a diferentes lugares de Austria. Un comandante de las SS es el encargado de transportar a Immendorf entre otras obras 17 pinturas de Klimt. Al llegar fotografía y redacta un detallado inventario. Pocos dias después las tropas soviéticas llegan a Immendorf. El alemán escribe en su diario que se ve obligado a quemar las obras a su cargo para que de tal manera no fueran mancilladas por los bárbaros. ¿No es esta una acción que en el presente comprobamos a diario?

Imagen

GUSTAV KLIMT

En aquella época creía con fervor que practicar arte era practicar memoria. Pasó el tiempo, cambió el mundo, cambié de lugar, y hoy creo que el arte como quinto elemento agregado a la Naturaleza debe compensar el desencanto que presenta la contemporaneidad, pintando de tal manera que cada pintura (una acción) resulte tan cómoda como un sofa.

Sigo pensando en el espectador porque sin él no hay arte.

Rodrigo: De alguna manera se me adelantó a mi segunda pregunta que se refiere al modo en el que sus (ultimos) paisajes norteños crean una suerte de burbuja visual en el que lo atemporal (en terminos, de ‘la larga duracion’) es contenida en una imagen. Esas son imágenes de rocas inamovibles y permanentes que están pintadas con la maleabilidad (y, diría yo, metamorfosis) de la pintura. Es como pintar rocas como nubes. Hay algo que tiene que ver con esa sensación moderna de que todo lo solido se desvanece en el aire. La pregunta seria: que es la contemporaneidad para usted y como actúa la pintura en semejante contexto?

Remo: Si por contemporaneidad usted refiere al actual sistema/mundo del arte me animo a definir este sistema/mundo como la ortodoxia de la banalidad. Lo que en él ocurra se auto esteriliza nomás al entrar. Un ejemplo cercano y notorio es la muestra de Joseph Beuys en Buenos Aires. Techint logra que un artista muerto le explique el arte a una liebre más muerta aún. La Revolución Industrial siamo noi! Ja! No me hagan reír que me saltan los puntos!

El año pasado me invitan de la Fundación ArteBA a exponer mis nuevas pinturas (los paisajes) en el marco de la feria. Sin dudar rechazo la invitación y con esto termino de responder a su pregunta sobre cómo actúa la pintura en ese contexto. No actúa, es fagocitada, trozada, empaquetada, vendida, puesta a secar.

¿Qué hacer entonces? Dar un paso al costado en primer lugar y comprender que ser contemporáneo siempre fue estar atento al Espíritu del Tiempo. Homero, Virgilio, Duchamp (Heráclito), Beuys (Platón) son inmaculados ejemplos.

Saber desde qué lugar se pinta sirve, entre otras cosas, para decidir, con libertad, cómo y donde mostrar lo que está pintado.

“Pintar rocas como nubes” es una bella manera suya de contar el porqué de mis paisajes, que no son tales sino Paisaje, esa razonada y religiosa construcción por la cual cuatro elementos configuran el mundo.Imagen

El Paisaje es físico y metafísico a la vez, en donde cielo y tierra devienen semejanzas contiguas, dejando de ser experiencias separadas.

Todo aquello que tenga origen, tarde o temprano querido amigo desvanece.

No es “moderno”, es verdad. Me gusta esto de conversar con usted.

Imagen

Rodrigo: Déjeme ser más claro respecto del ‘pintar rocas como nubes’. Esto es algo que a lo largo de la historia del arte me ha llamado profundamente la atención y es como el paisaje es usado como un espacio en el cual se dirimen cuestiones mas bien filosóficas, desde el punto de vista de lo visual. Si uno ve las ‘veduttas’ de la Villa Medici de Velazquez, uno no solo ve naturalismo sino una reflexion respecto de la antigüedad como dudosa y muchas veces forzada fuente de autoridad, si uno ve los paisajes idealizados de Claude Lorraine, uno puede ver los esfuerzos de un mundo en descomposición social por correr en dirección contraria. Sin embargo, siempre la cuestión del paisaje esta relacionada con la idea del cambio. Esto, por supuesto, tiene que ver con lo que usted dice de la ‘verdad’. Yo recuerdo en mis días de drogadicto que lo único que me ataba a la realidad era el ver pasar los días como ‘luz/oscuridad/luz/oscuridad’ y luego las estaciones como ‘nieve, sol, lluvia’ y vuelta a empezar. Con esto quiero decir que en la contemporaneidad se ha perdido ese uso de la pintura como reflexion sobre la vida. Esto es algo que en sus paisajes es evidente. Como funciona el color en sus paisajes?

Remo: El color es un transmisor de la sustancia visible detrás de la cual ama esconderse la Naturaleza. En mi vida anterior el color manifestaba como símbolo, como argumento intelectual del yo, aplicaba el color, hoy lo encarno.

El óleo es la materia del color que utilizo al pintar. Con él recuperé el tiempo como herramienta del arte. Pinto el tiempo con tiempo, ese devenir continuo, sin principio ni fin, entre “luz/oscuridad/luz/oscuridad”, un transcurrir entre el cielo y la tierra.

Preguntando llegué a la conclusión que lo que está en la tierra está, pero volátil, en el cielo: oxígeno, nitrógeno, vapor de agua, ozono, dióxido de carbono, hidrógeno, polvo, pólen, esporas, cenizas de volcán…, es decir, los colores que están en la tierra también están en el cielo. De esta manera la relación dialéctica/didáctica entre cielo y tierra se convierte además en una proposición filosófica.

Usted cita esos bellos paisajes de Velásquez, de Lorrain, creo que ocurre lo mismo en toda aquella obra de arte que incluya como alma la reflexión, la filosofía. Pintando el Paisaje me pregunto qué es el mundo.

Hay otro pintor con el que siento afinidad a la hora de pintar el color, es Nicolás Poussin. En su pintura la trama invisible es más consistente que la visible.

Hace algunos años, en el Castillo de los Sforza de Milano estuve a solas frente, mejor dicho rodeado, por la última Piedad de Miguel Angel. Soy laico ferviente, y aunque las religiones me parezcan bellas metáforas las sigo considerando “el opio de los pueblos”. Sin embargo y al acercarme estiré la mano derecha pensando convencido que podía atravesar la escultura. Tan espiritual se había convertido ese bloque de piedra.

Bueno, esto es lo que deseo lograr al pintar.

Otro tema es la dimensión de los paisajes que pinto. Los que tomo como modelos son inmensos, la Quebrada y Puna de Jujuy en particular. En cambio las pinturas son pequeñas, 18×24 cms., 24x30cms, respetando la fórmula de proporción áurea inventada por Joaquín Torres García.

Si la Naturaleza es áurea y mi propósito comprenderla inevitable es elegir como formatos aquellos que correspondan a esa proporción.

Usted antes de hablar me hace pensar, gracias.

Imagen

Rodrigo: Es interesante que haya mencionado a Nicolas Poussin porque su obra pretendia articular una retorica visual (y puramente visual) en la que tanto las expresiones signifiquen sentimientos y los colores (y esto viene de la teoría musical de colores griega) preparen al espectador psicologicamente antes de ‘leer’ la obra. Es como que para Poussin la obra funciona a dos niveles: a nivel consciente e inconsciente pero ambas son dimensiones del conocimiento y, por lo tanto, de codificables. Eso lo entiendo perfectamente. Igual vale preguntarle cual es efecto inconsciente que usted pretende lograr. Digo esto porque sus colores operan en un nivel mas abstracto que figurativo. Habiendo dicho esto, no entiendo bien por qué decidió respetar la proporción aurea de Torres Garcia. No corre el riesgo de ir demasiado lejos con esa referencia y quedar como pretencioso?

Remo: La proporción áurea esta inscripta en todas las cosas existentes, es el ADN del cosmos. De Torres García tomé su método para calcularla sin hacer complicadas operaciones matemáticas. Mas que pretencioso soy vago y ladrón! Ja!

La pintura es filosofía en la que todos sus componentes operan de manera abstracta después/detrás de las escenas naturalista que trate.

Le Brun, discípulo de Poussin, decía que éste era un “pintor filósofo”, reflexionaba sobre los temas y sobre las opciones técnicas para resolverlos sobre el plano.

Poussin primero armaba las escenas con figuras de arcilla hechas por él que ubicaba dentro de una caja que tenía entradas de luz por arriba y por los cuatro costados. Luego con papeles humedecidos vestía las figuras y a través de un agujero miraba la escena. En las primeras manos de pintura el color está ausente, el color es más una idea, un concepto que va ordenando, en sombras y luces, las piezas de la composición. Usaba, con este fin grises y pardos. Una vez terminada esta etapa aplicaba el color casi como Mondrian: si un vestido era azul, el siguiente sería amarillo, rojo el de al lado. Poussin además incorpora la perspectiva griega (adelante/en el medio/ atrás) y no la renacentista del punto de fuga creando ilusión óptica.

Así una pintura de Poussin resulta más bien una operación del logos. Esto es lo que me abisma de Poussin.No pretendo lograr ningún efecto inconciente, tampoco creo en esa división, producto del Progreso, entre conciente e inconciente.Soy afín al concepto de un logos que nos constituye como personas.

Pinto desde el conocimiento y hacia él deseo llegar. Rothko afirmaba que no era un pintor abstracto, yo insisto en que mis paisajes no son lo que se ve! Ja! Estamos todos locos! El arte da pa´todo!

Imagen

NICHOLAS POUSSIN

Rodrigo: Solo por curiosidad (y antes de volver a ‘la pintura como filosofia’) me podría mostrar como funciona la proporción aurea en sus cuadros?

Remo Bianchedi: Mire, es fácil. Parto de un cuadrado, p.e. de 24×24 cms. Lo divido en 4. Resultan 4 rectángulos de 24×6 cms. Al cuadrado le agrego al costado uno de esos segmentos y logro un formato de 24×30 cms, uno de los formatos que uso para los paisajes. A este rectángulo resultante lo divido a su vez en 16 rectángulos proporcionales. Una especie de latitudes y longitudes. Sobre estas coordenadas voy ubicando las cosas, el horizonte, la altura de una pirca, etc. Así funciona.

Rodrigo: Esto me permite volver a la pregunta sobre ‘el pintor filosofo’. En el caso de Poussin, su filosofía estaba basada en una suerte de colapso entre la imagen y una suerte de ADN cognitivo que, según el, venia desde los Egipcios, llegaba a los griegos y desde los Romanos llegaba a nosotros. Es por eso que el representa la Ultima Cena con Cristo y los Evangelistas en ‘triclinia’ (en lugar de en sillas como en Leonardo da Vinci). Esa exactitud arqueológica combinada con la creencia de que ciertas imágenes (por ejemplo: el ojo omnisciente de los Egipcios) nos acercaban a un tipo de conocimiento que hoy podemos pensar como esoterico. Respecto de las figuras de arcilla en una caja, esto tiene que ver con la necesidad de integrar la luz con exactitud geometrica. En otras palabras, para Poussin existe una ley y un orden natural que fue comprendido por el mundo de la antigüedad clásica y era conveniente recuperar. Si Usted es un ‘pintor filosofo’, como creo que supone ser, cual es su filosofia?

Remo: A principios de los años 70´ conozco un texto de Joseph Kosuth “Arte y filosofía”, comienzo a leer Wittgenstein, a reflexionar sobre la obra/pensamiento de Marcel Duchamp. En los años 80´ la emprendo con filósofos postmodernistas, mi desencanto fu mayúsculo. Las circunstancias y las oportunidades que ofrece el tiempo me llevan de cabeza a la filosofía griega. Primero Platon, después los presocráticos o lo que Giorgio Colli denomina “la sabiduría griega”.

Filosofía es para mi una herramienta específica que me ayuda a comprender el mundo, y comprenderme dentro de él. También una manera de vivir deliberando bien, hablando sin falta y obrando lo que se debe. Pero lo más importante de esta praxis filosófica es lograr diluir el yo cuando pinto y en gran número de acciones de mi vida cotidiana. ¿En qué consiste diluir el yo al pintar? En no opinar, no emitir juicio de valor alguno, en no interpretar, en la no-expresión, en no representar el mundo como lo veo sino como lo pienso y entiendo por esta razón cuando pinto, la tela es mi ágora, ese lugar en donde convergen dialécticamente los argumentos. La filosofía alimenta mi curiosidad, me animó a la belleza, al bien, a la verdad. Al pensar me ensueño…

Rodrigo: Quiere decir que para Usted la pintura es una ambito de expresion pero sigo tratando de entender qué es lo que expresa? Cuál es su ‘filosofía’?

Remo: No trato de expresar nada, no creo en la expresión como manifestación de arte. Filosofía no poseo, tampoco. Mi modelo en filosofía es la sabiduría griega como le comente la otra vez. Me copia?

Rodrigo: Dejeme preguntarselo de otra forma? En qué consiste esa filosofia griega a la que se refiere? Que valores promueve? Digo como para integrar lo que plantea de Poussin y Platon en las imagenes Norteñas….

FIN DE LA PRIMERA PARTE. LA SEGUNDA PARTE EN UNA SEMANA.

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!