Ayer me refería a un aspecto, en particular, que me acerca, particularmente, a San Agustín que es la relación con su madre. Hoy, quiero referirme al otro aspecto de mi identificación con los escritos de este Santo y tiene que ver con su adicción al sexo. Como muchos de Uds saben yo soy adicto al ‘chem sex’ que es el sexo con drogas y el uno, automáticamente, me lleva a desear el otro. Es por eso que para mi calentarme es entrar en un campo minado del que, difícilmente, pueda salir entero. Así, en la exploración de mis propias pulsiones y para poder entenderme recurrí a ese pensador que abordó sin tapujos uno de los temas cruciales de todo ser humano que es ‘cómo construir una relación superior con otro ser humano sin atarla al muy impredescible y ansioso mundo de la carne’. En mi caso la pregunta que quiero que Agustín me ayude a responder es cómo dejar de ser gay y pasar a ser Homosexual.

Como mostré ayer, San Agustin decidió abrazar la castidad siendo un adicto al sexo através de un replanteamiento profundo de la naturaleza de la sexualidad, en general. Era fundamental para él entender qué había detrás de su calentura. Qué hay detras de ese ciclo muy humano de calentura, urgencia, compulsión, placer y dolor. Lo que debe quedar claro es que él no analizaba estos sentimientos desde la perspectiva del que pierde la libido o del que cree que aquellos que quieren coger son anormales o seres inferiores. El era un hombre jóven que ya había tenido un hijo y sabía, perfectamente, que la especie humana, se reproduce através del coito. Cómo podía el tipo de vocación mas elevada en el Catolicismo rechazar algo tan pero tan natural como coger? En el proceso de responder esta pregunta, San Agustín terminó articulando una concepción muy controversial e influyente de la sexualidad y esto lo hizo proyectando sus propias ansiedades hacia el más remoto pasado humano.

Pero poco despues San Agustin encontro el mas elevado tipo de placer cuando junto a su madre en Ostia, hablando sobre ellos, la vida y mirando un jardin llegaron a la conclusion de que no hay placer de la carne que pudiera equiparar la felicidad de los santos. Y allí, tanto Agustin como Monica experimentaron algo extraordinario: sintieron que se elevaban atraves de todos los niveles de la material, por los niveles del cielo y mas alto aun, en la region de sus propias almas frente a la eternidad que yace frente al tiempo en si mismo. Agustin dice: ‘mientras nos elevabamos con toda la fuerza que el corazon puede dar, nos resistimos un poco’.

Es difícil reflejar la fuerza de este relato y el significado del alcance del clímax de madre e hijo. Cuando se acabó, Agustín dijo: ‘suspiravimus’. Según él, este fue el momento más intenso de su vida. Unos días despues, su madre Monica se enfermó y falleció. En sus ‘Confesiones’ Agustin corta la historia de su vida en la muerte de su madre y pasa a una meditación filosófica sobre la vida, la memoria y una interpretación del Génesis como si este fuera el capitulo hacia el que toda la historia de su vida se hubiera orientado. Por qué el Genesis? A los no iniciados en San Agustin vale recordarles que su gran aporte fue la tranformación de Adan y Eva en un parametro de reflexion de nuestra sexualidad. Veamos cómo hizo esto.

Lo cierto es que para los paganos, la historia de Adan y Eva era, comprensiblemente, una ridiculez. En otras palabras, la historia del hombre desnudo y la mujer nacida de su costilla hacienda lo que una serpiente parlante decía y el arbol magico es, a decir verdad, algo así como un papelón. Fue Agustin quien recupero a esta historia del olvido al punto que hoy una de cada diez personas cree que Adan y Eva existieron. Una de cada cuatro en Estados Unidos. Increíble!

Lo que hace Agustin es lo que muchas veces quiero hacer yo en la critica de arte que es traer la propia vida a la interpretacion de la alegoria. Hay una anécdota de Agustin cuando era puber y su padre le vió una erección y fue corriendo a contarle a su esposa con la alegría de aquel que sabría que seria abuelo, algun dia. Atraves de su análisis de Adan y Eva, Agustín llego a entender que lo más crucial de su experiencia no estaba en el reconocimiento de su madurez sexual sino en el de la ansiedad que el sexo como acto reflejo implica. Por la ansiedad del acto reflejo quiere decir que hay partes de nuestro cuerpo que, si estamos sanos, podemos mover a voluntad. ‘Pero cuando tiene que ver con esa gran funcion masculina de procrear’, dice Agustin, ‘los miembros que fueron específicamente creados para esta función no responden a los mandatos de la voluntad sino que tiene que esperar que aparezca el deseo para poder poner en funcionamiento la genitalidad y finalmente poder procrear’.

Para Agustín era muy raro que no pudieramos manejar a voluntad esta parte del cuerpo. Nos calentamos y la calentura está en nosotros, sin embargo, no esta en nosotros la potestad ejecutiva de usarlas. Desde ya, Agustin esta pensando en el cuerpo masculino aunque siempre parece pensar que el cuerpo femenino pasa por una experiencia similar. Es quiza por esto que en el momento de su transgression, el primer hombre y la primer mujer sintieron verguenza y se cubrieron con una hoja.

Agustin vuelve a las mismas preguntas una y otra vez: De quién es nuestro cuerpo? De dónde viene el deseo? Por que no puedo manejar a mi pene como si fuera un joystick? En sus propias palabras: ‘Mi pene, a veces, se reúsa a actuar según lo pido y otras veces actúa sin que yo se lo pida’. Otra vez dice: ‘Ni siquiera la pareja mas piadosa y religiosa puede procrear sin sentir el ardor de la carne’.

Es este ardor al que Agustin llama ‘concupiscencia’ que no es ni un don natural ni una bendición de Dios sino que fue el resultado de la intervención del Mal. Lo que un hombre y una mujer hacen para tener un hijo no tiene nada que ver con el mal. Agustin dice que eso es el Bien. Pero la acción de procrear no es ‘realizada’ sin la intervención del Mal. Como el bien sabía, las relaciones sexuales son el modo más elevado de placer carnal pero ese exceso de placer es precisamente donde el mal se cuela. Así Agustin concluye: ‘Todo sabio preferiría haber podido concebir a sus hijos sin deseo’.

Para Agustin, las erecciones involuntarias son experiencias presenciales de una fuerza que viene de aquel principio através del cual empujó a Adam y Eva y a su historia, al centro de la escena y por sobretodas las cosas puso en el centro del debate sobre la sexualidad al pecado original. Esta fue una idea que rápidamente se convirtió en uno de los pilares de la ortodoxia Cristiana pero esto no ocurrió de un día para el otro. Entre los que se opusieron a esta idea estuvo el monje británico Pelagio quien, a diferencia de Agustín, era un ‘optimista moral’. Según él, los seres humanos nacemos inocentes y no traemos con nosotros la semilla del vicio. Es decir, vivimos las consecuencias de la desobediencia de la pareja primigenia pero ese acto no parecía colocarnos, sin escapatoria, en el camino del pecado. La pregunta sería como es que un Dios benevolente permite algo tan monstruoso como mantenernos en estado de pecado? Para Pelagio tenemos la libertad de dar forma a nuestras vidas y alli podemos decidir si seguimos a Dios o a Satan.

Agustín respondio a esto que al nacer venimos marcados por el ‘pecado original’. Hay algo que está esencialmente mal en todos nosotros. Nuestra especie es lo que Agustin denomina una ‘massa peccati’ (una masa de pecado). Aquellos que leyeron mi artículo de ayer pueden ver ecos del Maniqueismo pre-Cristiano de Agustín en esta idea y esto fue especificamente lo que adujeron los Pelagianos. Pero Agustin respondió lo siguiente: ‘Es cierto que Dios eligió devenir en hombre pero ésto lo hizo de una virgen cuya concepción no fue hecha através del intercambio sexual sino del del espiritu’. Maria se embarazó a través de la fe y no de un pene. La diferencia entre Jesús y nosotros es que el no fue concebido mediante la necesidad del deseo sexual.

El tema acá es la culpa de estar tocados por el deseo sexual y esta culpa no es de Dios sino puramente nuestra lo que se remonta al ‘pecado original’ de Adan y Eva. Sin necesitarlo, ellos eligieron pecar. En el mundo pre-lapsario todo era diferente ya que Adan y Eva no habrian sido diseñados para reproducirse como nos reproducimos nosotros. Para ahondar en esto Agustin va a tomarse de las palabra del Genesis y reconstruir las vidas perdidas de nuestro primeros ancestros. En otras palabras, va a tener que volver al Paraiso y espiar a nuestros padres mientras hacen el amor.

El primer paso era tomar el texto del Génesis como literalmente verdadero y no metáforico. El lugar del creyente no es el de tomar el texto como si fuera la cobertura inocente de un misterio filosofico sino tomarlo por lo que es. La Biblia nos dice que tras que Adan y Eva mordieran el fruto prohibido ‘los ojos de ambos se abrieron’. Significa esto que Dios los creo con los ojos cerrados? No, porque en otras partes del Genesis se nos cuenta que el árbol en cuestion era bueno para comer y ‘lindo para ver’. Adan y Eva ya veían antes de ‘abrir los ojos’. Para Agustin, ese abrir los ojos tiene que ver con ver algo por primera vez. Qué vieron? Los genitales del otro que inmediatamente los calentaron.  Esto era algo totalmente nuevo. Por eso su primer impulso fue la culpa y se taparon con una hoja. Hasta ese momento, como dice Agustin, habían tenido una libertad perfecta. Ahora, desde que decidieran no vivir para Dios sino para ellos mismos, ambos perdieron esa libertad y por eso sentian verguenza. Desde allí la humanidad seria un ciclo de calentura, vergüenza, pasión y dolor.

Pero qué es lo que realmente perdimos allí? Básicamente, la posibilidad de procrear sin necesitar calentarnos previamente. Sin sentir pasión, el hombre estaría relajado en el seno de su mujer en comunión espiritual y le ordenaria a su pene que la penetrara, suelte la semilla y listo. Todo hubiese sido tan calmo que hasta el hymen se hubiera podido mantener intacto, ‘asi como hoy, la sangre menstrual puede atravesarlo sin problemas’, decia Agustin.

Esta obsesión de Agustin con la historia de Adan y Eva tiene que ver con su propia vida. En su análisis del Genesis lo que descubrió es que los humanos no fueron diseñados para sentir Pasión. Es por esto que el haber seguido el consejo de su madre y separarse de su concubina por quien sentia un particular e intenso tipo de Pasión fue el primer paso en el proceso de San Agustin de ‘deshacer’ el error de Adan. Asi, Agustin en su proceso de santificación armó su vida de acuerdo al modelo del Adán prelapsario, el Adán previo a la caida, el hombre original. Es cierto que él todavia tenía sueños eroticos y pulsiones de todo tipo pero su propio analisis del Genesis le daba la certeza de que con la ayuda de Jesús, alcanzaria algún dia a tener total control de su cuerpo y ahi seria, finalmente, libre. En otras palabras, la clave de la libertad es coger o no hacerlo en un tipo de comunión espiritual en el que la urgencia, la necesidad, la ansiedad y el miedo son automáticamente excluidos. J A T

EL MANDATO MATERNO DE SAN AGUSTÍN Y SU VISIÓN DEL SEXO

EL VIAJE DE ESTUDIOS LANP A LA BIENNALE (VENECIA) ESTÁ 40% VENDIDO. NO TE DUERMAS!

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!