ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE JONY:

No soy un avezado en estas materias pero pensaba lo siguiente, en todo caso alguien sabrá refutarme:

Entiendo que el problema de PPC no es una cuestión de representatividad, ni siquiera de géneros, más allá de la contradicción de la abstracción con palmeras producto del planteo de PPC y que consecuentemente, implique un arte sin rostros.

Porque podría pensarse que son, tanto PPC como IK, personas auténticas. Coherentes a su pertenencia. Digamos, nadie puede escapar de su época y circunstancias. El problema que noto es esa tendencia al cipayismo de tener que buscar la validación afuera y en ese juego de relaciones con aquellos a los que tiene que convencer (difícilmente de intenciones altruistas) terminar generando escuela al volver a sus pagos.

Me gustaría escuchar, ahora con esta pastela, a Allegra que parece conocer bastante los alcances y material del MOMA como para saber cuál va a ser el margen de trabajo de IK. Salvo que haya comentado y no vi su comentario.

De todas formas, sería interesante conocer un planteo actualizado de las condiciones para generar arte y saber si aún siguen siendo las (o estas) instituciones el marco de fomento y desarrollo para ello. Ávila dijo algo así como que si das todo de vos no existe el fracaso como tal. Sin embargo, son pocos los tenistas pobres. Entonces me pregunto, ¿por qué seguir apostando por una élite cuando una persona de clase media (más o menos acomodada) puede hacerse de los recursos que otrora solo pertenecían a la clase alta?.

Creo que esta pastela, a pesar de ser planteada inocentemente dedicada al nombramiento de IK, puede ser un punto de partida de la crítica de arte de Cañete. O por lo menos la aparición de un planteo más general; un resultado de los diferentes artistas tratados.

Parafraseando una parte de lo dicho en la pastela, ¿no es esa falta de visión (o revisión) de la contemporaneidad del propio fracaso lo que permite una perpetuación del verdadero fracaso?. ¿Cuándo la aceptación va a ser propuesta sin buscar la conformidad de interlocutores ajenos?.

Además, dentro de esta pastela se hace mención a otras. Editándola un poco es una carta de presentación con los temas y artistas tratados hasta ahora.

Y AGREGA:

Quizás tenga que explicar aquello de “punto de partida”.

Con el comienzo de los LPC dejó de ser tácito el planteo de una crítica de arte que demanda una ética. Una consecuencia lógica del contexto de nepotismo, crisis institucional y artistas con pocos escrúpulos.

Luego vino un momento de negación de toda objetivación. El eterno aprendiz que reconoce sus propias limitaciones. Una cita más a “solo sé que no sé nada”.

Y ahora: nos los representantes del pueblo que no necesitamos del éxito y pompa para ahondar en el misterio del arte.

 

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!