La gestión macrista del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires pasará a la historia como aquella a la que se le multiplicó por mucho el presupuesto, heredó la mayoría de los proyectos infraestructurales comenzados por sus antecesores (entre ellos aquellos proyectos en el que participó este blogger) y tuvo el apoyo incondicional de la comunidad de ‘coleccionistas’ ArteBAescos al punto de usar a su Asociación de Amigos para triangular legal pero ilegítimamente fondos provenientes de la ley de mecenazgo. Dicho de otro modo, no hubo gestión de museo alguno que haya tenido un viento soplando tan fuertemente de popa. Sin embargo, Victoria Noorthoorn ha aprovechado la oportunidad para intentar construir un canon de artistas y galerías amigas con un ojo muy presente en el modo en el que el mercado nacional e internacional legitiman a la obra de arte. Para prueba basta un: el Cañechat con un empleado despedido por la directora quien puso en evidencia la corrupción y el nepotismo allí existente que en la contratación directa a personas de su propia familia (Carlos Gamerro, su marido) y la programación de muestras favoreciendo a sus amigos (Diego Alexandre, Flavia de Rin, etc). En este sentido, su opaca gestión se ha caracterizado por su neoliberalismo, corrupción y amiguismo.

La muestra ‘Visiones de La Pampa, El Litoral y El Altiplano desde el siglo XIX a la actualidad’ era una muestra bienvenida tras el fiasco de la muestra del paisaje curada por Ana María Battistozzi en el CCK. Convengamos que el curador Javier Villa está más informado que Battistozzi para hacer una muestra de este tipo pero el problema con el MAMBA vuelve a ser su necesidad de dar cuenta de la inversión puesta en él de manera cuantitativa y no cualitativa. Dicho de otro modo, en su vocación por hacer muestras gigantescas, las muestras del MAMBA no plantean hipótesis sino que son ilustraciones de categorías que enunciadas como tal son convertidas automáticamente en ‘guión curatorial’. El resultado está a la vista y casi sin excepción es un rejunte que reclama valor por su eclecticismo que presenta con cierta intención posmodernista.

En el caso de esta muestra, el apuro y diría yo, la falta de profesionalidad se hacen evidentes en la shockeante discordancia entre el título y el primer párrafo del texto curatorial. Digo esto porque en el titulo se aclara que los ‘paisajes’ incluídos van ‘desde el siglo XIX a la actualidad’ pero, luego, en el primer párrafo se dice que ‘la exposición incluye más de 250 obras de arte, desde el siglo XVIII hasta la actualidad’. Nadie controla esto? Cómo es posible un error de este nivel con la inversión que el Gobierno de la Ciudad está haciendo en este museo? Tal vez esto no debería sorprender si se tiene en cuenta que varios informantes me contaron que Javier Villa apestaba a alcohol en el mediodía previo a la inauguración lo que es otra muestra de falta de profesionalidad.

Pero la muestra en cuestión avanza en una suerte de tipificación de tres tipos de paisaje argentinos organizados según la zona: la Pampa, el Litoral y el Noroeste. Estas tres áreas son articuladas a partir de tres variables iconográficas como la naturaleza, el cuerpo femenino y la violencia. Esta hipótesis es interesante pero necesita evidencia visual para no terminar confundiendo un desnudo femenino con un fondo natural como a la mujer como alegoria del paisaje en un año en el que hacer esto puede ser políticamente correcto y conveniente pero muy poco serio. Este tipo de sofisticaciones son totalmente ajenas al rejunte de 250 obras incluídas en la muestra lo que pone en evidencia que la intención de Villa no es una curaduría que abra los ojos del espectador sino una que permita organizar la mayor cantidad de obras de acuerdo a cierto criterio (‘n’importe le quel’) para dar impresión de cantidad por sobre la cantidad.

El otro problema con esta curación es lo invertido del orden de las variables. Por ejemplo, cuando Villa dice ‘el recorrido por la fantasía pampeana comienza con sus nocturnos; el misterio y sus formas imaginarias bañan la vastedad oscura del territorio. Durante el día, las sombras del ombú se esclarecen y su figura deviene monumento metafísico que rompe el vacío. La inmensidad sublime finalmente muta en un enorme cementerio, entre los huesos y la sangre de batallas y mataderos. En el litoral también domina la incidencia bélica, pero combinada con seres y relatos fantásticos que surgen de la mezcla de lo zoomorfo, lo fitomorfo, lo antropomorfo y lo topográfico. En el noroeste, la línea ya no representa un horizonte claro, sino que juega con el trazo, el color y la materia que deja la montaña en la retina. La línea se vuelve dibujo sintético sobre superficies duras y blandas, como una nueva encarnación de los mitos precolombinos y los relatos coloniales, que reaparecen como marcas de agua o estelas geológicas. Desde el altiplano, la figura de la mujer baja transformada en piedra, como virgen de la montaña, para luego volver a la Pampa húmeda, donde hará referencia a la figura de la cautiva y sus reelaboraciones contemporáneas’. Es el paisaje el que hace el artista pintar así o el artista imprime su propia ideología en el paisaje? Aquí Villa está, además, confundiendo la adaptación de lenguajes extranjerizantes como el neo-impresionismo y la pintura metafísica en un contexto local y regional (estas cuestiones decolonizantes a Villa parecen no preocuparle). Respecto de la mujer coya transformada en piedra y la cautiva blanca en el contexto de los Quilmes Pampeanos, esto en sí mismo no significa nada si no se diferencia claramente el posicionamiento de la mirada del artista que en el primer caso identifica a la mujer con la tierra y en el segundo, la identifica con la epopeya blanca violada una y otra vez por ‘el otro’.

Sorprende que estas categorías no sean las relevantes para Villa. Es como si nuevamente el MAMBA hubiera perdido la oportunidad de abordar la problemática decolonizante algo que parece no poder hacer por lo neoliberal y militantemente extranjerizante de sus apoyos. A fin de año fui invitado a la Universidad de Lille y la Sorbonne a dar una charla sobre decolonización y este es, indudablemente, un ejemplo de los problemas de las gestiones locales para construir identidad diferenciada en un contexto globalizado en el que lo que se les exige es la mera mención de ciertos temas como si se tratar de un protocolo. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA NUESTRA CULTURA DE AMNESIA SELECTIVA