En el 2015, hablé de este tema con Gaby Levinas y le pregunté mirandolo a los ojos si había habido alguna irregularidad en la devolución de las obras de Ferrari a sus herederos. Me miró fijo y me aseguró que estaba todo en regla y que por eso fue absuelto en el 2014. Tambien en el 2014 había habido una situacion con obra de la artista Romina Orazi cuyas obras pidió prestadas pero luego no devolvió y finalmente se vio olbigado a devolver de mala manera. En reiteradas ocasiones me pidió que borrara posts de personas como Lara Bernasconi, la falsa Condesa Sielecky, Esme Mitre y Darío Lopérfido para luego darme cuenta de que se ponía en contacto con ellos para solicitar ese ‘servicio’. Una vez estando en un auto con él, lo llamaron ‘servicios’ en un contexto que sólo puede ser calificado de comedia. Más tarde, le ofrecieron ser jurado en el Gran Hermano y allí me dí cuenta de que las razones por la que yo me había acercado (despues de todo Levinas había sido el editor de Cerdos y Peces y de El Porteño) ya no eran suficientes para permanecer cerca.

Hoy, Levinas ha sido sentenciado a pagar el costo de once dibujos, sus intereses y los costos del juicio. Como es bien sabido, en el 2011, el artista plástico había demandado a Gabriel Levinas por el robo de obras de arte.

Ferrari le había entregado a Levinas un conjunto de obras en 2008, para su exposición en la galería Brun Léglise, de París. Eran once dibujos y dos collages que se sabe que volvieron de Francia. En 2010, como no volvían a sus manos, envió a Levinas una carta documento. Le fueron devueltos los collages, pero no los dibujos. Ferrari los reclamó pero Levinas le dejó de atender el teléfono.

Así fue como, en 2011, el asunto llegó a la Justicia penal –precisamente al Juzgado de Instrucción 38–, con la carátula de “defraudación por retención indebida”. La versión de Levinas chocaba en varios puntos con la del artista. Mientras Ferrari aseguraba que le había entregado las obras para su exposición, el acusado respondía que se las había dado para la venta. No obstante, fuentes judiciales advierten que el periodista no presentó nunca pruebas formales de la transacción, que –siempre según Levinas– habría tenido como destinatario a un coleccionista uruguayo que falleció antes de concretar el pago completo. Sobre esto, explicó que la venta se había efectuado en negro, debido a la “informalidad” que caracteriza al mercado del arte. Alguien le reclamó el pago de impuestos por esto?

Tras esto Levinas se pisó solito al argumentar que había usado el dinero para una urgencia por motivos de salud. Recordemos que Levinas había estado en tratamiento de cáncer durante esos años. El problema al decir esto es que  reconoció la existencia de la deuda, pero de esta manera la justificó. Entonces intentó un plan de pagos con la defensa de Ferrari que no fue aceptado. En julio de 2013, el artista falleció a los 92 años. Y en abril de 2014 comenzó el juicio oral pero el Tribunal Oral Criminal Nº 10 eximió de responsabilidad al periodista y marchand por no haber devuelto los dibujos. Luego, en octubre de 2017, el Juzgado Civil 75 exigió a Levinas que rindiera cuentas sobre la venta de las obras. El periodista presentó un monto en pesos, al que, según él, debía aplicarse un descuento del 50 por ciento por comisión y gastos de transporte. En la resolución con fecha del 5 de abril consta que presentó una documentación adulterada (en rigor, una fotocopia “tachada”) para así evitar que en algún momento se le exigieran dólares. Como no existe documentación que dé legitimidad a la rendición de cuentas de Levinas, la familia de Ferrari estableció que debía pagar acorde al valor de exportación, que es de 8 mil dólares por dibujo. La Justicia finalmente aprobó la rendición de cuentas de los herederos del artista, y condenó a Levinas a pagar los 88 mil dólares del valor de las obras, además de los intereses hasta la fecha (desde noviembre 2010) y los gastos del juicio.

Pero acá viene la parte interesante que nos permite entender la psicología de Levinas ya que en el 2017, Levinas fue por más e inició un juicio contra la esposa de Ferrari y sus dos hijos por daños y perjuicios, por un millón de pesos. Alicia murió poco después. Además, el periodista solicitó un beneficio para litigar sin gastos. Debido a que no continuó impulsando ninguno de estos dos casos, quedaron paralizados y podrían llegar a lo que se denomina “caducidad de instancia”, es decir, quedar cerrados. Lo cierto es que Levinas mintió y no sólo eso sino que intentó amedrentar a la familia de Ferrari. Jodido. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA ELCENOTAFIO DE LOS CAIDOS EN LAS ISLAS MALVINAS

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