ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ‘BRAD PITTBULL’:

Bestias y personas

La nueva paradoja piadosa es una peligrosa manifestación de la vida 2.1, la de internet y ciudadanos en sociedades virtuales.

Esta piedad hereje es degenerada y cobarde. Es todo pero junto y miserable. Es el aplastamiento de la expresión humana, el desprecio por la existencia de todo episodio cultural, se burla de los animales en su esencia, desconoce el honor como posibilidad sutil o profunda. Es todo pero exagerado, a la enésima potencia. Solo se entiende en una mente incompleta. Ningún trabajador, nadie que pise la calle, ningún poeta ni científico, debería oponer el buen trato a los animales con cuestiones profundas indispensables, como la alimentación, la tauromaquia, la caza y la pesca, o el zoológico. Ni basta con ser necio, es el eje del bien y en mal, es los efectos secundarios.

La muerte, en una corrida de toros, es sagrada . Es nuestro único culto razonable, el mas genuino. La liturgia religiosas nos anestesia con Fé y con ciencia ficción, el cine y el teatro recrean la muerte de los personajes, la caza y la pesca son ancestrales formas de alimentarse con proteínas. En México conviven con los muertos en el cristianismo pagano.

Pero en la plaza, la muerte sublima las especies, la del hombre la nuestra, la del toro la bestia. El animal salvaje como bestia, es anterior al animal Disney. No se trata de matar al toro, no se busca matarlo a secas. Hará falta una espada angosta para atravesar el corazón del toro y matarlo inmediatamente, ni desangrado ni torturado ni asesinado. El torero sin protección y expuesto en el encuentro con la cabeza armada del morlaco. El toro esta muerto, en su bravura se resiste sin lamentarse, se agarra de la vida pero va a morir en un minuto porque suenan los avisos en los clarines y el tambor.

No hay toros agonizantes, mueren siempre en un minuto, a veces inmediatamente y como toros. Mas privilegiados que las personas que vivimos con miedo a morir y morimos con miedo de vivir con miedo. Negarle la gloria al toro es indultar a un animal superior y sagrado. Matarlo en los corrales como en Portugal, le insulta como le insulta la compasión de colectivos que buscan visibilidad. Otro punto que sale a colación es la conciencia de los animales. Si, los animales tienen conciencia. Pero los “colectivos de dementes defensores de los derechos humanos de los animales” son los que no tienen conciencia. La conciencia cultural, que sublima la especie, ni la consideran. Una gallina dentro de un siglo es una gallina.

La personas en un siglo, escriben un siglo de música, literatura y destino. Construir una vida en compañía indispensable de un perro, como principal compañero sentimental, merece interpretaciones, algo que merece ser analizado como exceso de equipaje emocional.

Pero desarrollar una ideología para cuadrar el mundo en beneficio de las mascotas y ser violento en los planteos, es otra cosa. El desprecio por la vida humana, no la del torero … la de todos los humanos y humanas.

Habitantes de ciudades y se redes sociales, que se definen como portadores de mascotas (hinchas de un cuadro, padres de una criatura) habla a las claras del estado decrépito de la civilización en estos compases del milenio.

La distorsión definitiva, la adoración de algo que no existe, el auge de los símbolos simbólicos. En este texto deberíamos alertar de una excesiva importancia del marco del cuadro y ninguna sensibilidad por la expresión humana de la obra de arte, apenas la sombra de la perfección divina.

 

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