Fueron muchos los mensajes que recibí en Twitter, una radio que me pidió sin éxito una entrevista y también en este blog respecto del apoyo/no apoyo de nuestro Brad Pitt Bull a Vox, el partido de ultraderecha español, a días de la elección. Al respecto, Cecilia Roth, a quien Brad Pitt Bull defendió en este blog, dijo en LN+: ‘Está quemado!’. Dos cosas son de destacar: lo dicho por Brad y lo inconsistente de su desmentida a la que voy a descartar precisamente por eso… por inconsistente.

Lo interesante del caso, sin embargo, fue el modo en el que medios de derecha (como La Nación) salieron a acusarlo de ‘ultra derechista’ no sin evidencias pero, seguramente, motivados por su contradictorio y manifiesto Kirchnerismo. Esto nos lleva a una reflexión entorno de tres cosas. En primer lugar, los modos en los que parece, al menos en él,  abrirse una grieta entre los partidos moderados -percibidos como ineficaces y poco legítimos- y los ‘populismos’ -percibidos como nexos entre la romantizada tradición y un futuro más decisionista. En segundo lugar, la forma en la que Brad intenta equilibrar su lugar de estrella pop-rock como cantautor y como influencer en las redes sociales, al mismo tiempo, a las que tambien contradictoriamente critíca mientras las intenta manipular. Debe tenerse en cuenta que este ‘escándalo’ ocurre en medio de su gira en España lo que, a guisa de cierto cinismo, le dió una publicidad que no lo viene para nada mal. La tercer cuestión tiene que ver con el último punto y plantea el tema de la integridad intelectual (en términos de coherencia) del artista e intelectual en tiempos de la posverdad. Debo decir que lo que menos me gustó de todo el ejercicio es su intento de desmentida. Hubiera sido mucho más productivo hacerse cargo de la contradicción… con argumentos, salvo que nos los haya, realmente.

Pero qué dijo Brad? En su cuenta de Facebook dijo:

“Queridos ciudadanos de España y regiones. Mis valores los define mi voluntad, lo que considero no negociable”, comenzaba expresando, y luego se refiere a los debates televisados de los que participaron durante la semana pasada los líderes del PSOE, PP, Ciudadanos y Unidad Podemos. “Estos cuatro políticos de oficio apenas si ofrecen gestos progresistas, mucho menos ofrecen blindar las instituciones que dan identidad a la cultura. Me cuesta elegir entre estos cuatro muchachos. En este escenario soy reaccionario porque no tengo dramas en blindar las instituciones culturales”. Y seguía: “Prefiero el vértigo de los patriotas y reaccionarios, a su manera me representan más que los moderados. Ya perdimos mucho, más perdimos en Argentina que en España. Como me importa el bien común, además de mi bien común que todavía tiene algo que perder, me abstengo de apoyar a los candidatos presentados en la televisión”.”Los oráculos me advierten de la posibilidad incómoda, los patriotas que piensan en los obreros y en la gente de trabajo pero sin ademanes progresistas para la platea. Y los oráculos son oráculos, hay que saber interpretar lo que nos dicen. El renunciamiento histórico de Antonio Escohotado, la posición incómoda de Fernando Sánchez Dragó y la voluntad de mi querido artista José Antonio Morante para mí hablan más que los debates en donde se tiran los trastos por la cabeza”, plantea Calamaro, citando a tres personalidades que se mostraron cercanas a Vox.

El recurso a Escohotado y Morante es una actualización del ideal del artista renegado romántico que se expresa desde un lugar de pureza. Este discurso es algo que yo vengo advirtiendo en Brad porque el modo en el que justifica su gusto ‘esencialmente estético’ por los toros (y confieso que me gustan las corridas de toros) es el del ‘arte’ entendido como la expresión de una interioridad reflejada en un espejo macrocósmico y sacramental. Dicho de otro modo, como si fuera un personaje de Milton o la leyenda de Ossian, Morante (cual ibérico William Blake) es presentado por Brad como un portal entre una dimensión ‘pura’ a un presente ‘corrupto’. No creo que sea necesario indicar las asociaciones que pueden hacerse con los ideales anti-inmigrantes de posiciones ultraderechistas como la de Vox. Sin ir más lejos, el ‘majismo’ español del siglo XIX se inserta en esta tradición por lo que al Calamaro español lo podemos colocar en una genealogía que vincula el pasado de la reconquista Trastamara, el majismo De Goya y el ‘arte’ de Morante.

Puede su apoyo a Vox homologarse a un desprecio por los gays o por los inmigrantes? Creo que no. Brad no sólo es amigo de los gays sino que es parte de la historia queer de nuestro país. Recordemos que Brad fue fotografiado por Alejandro Kuropatwa con Batato Barea y participó con Noy, conmigo y demás en varios proyectos. Por esto, Brad parece ser un monstruo de dos cabezas lo que tambien se espeja con su contradictorio apoyo a Cristina y a Vox. Uno tiene la impresión que Brad construye su celebridad en tiempos de la posverdad e Internet a partir de fragmentos contradictorios que tienen como fundamento dos pilares: su amor por los toros y su rechazo de la corrección política. Es a partir de estas dos aficiones que arma su universo ideológico sin ambiciones totalizantes. El problema es cuando decide formularlas como algo coherente. Esto es algo que funciona a nivel del arte pero en la traducción en la política representativa a días de una elección es muy peligroso. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA Billie Eilish

 

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