ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE PERFIL

El 10 de octubre del año pasado se presentó en la Justicia una pareja con siete años de convivencia con el objetivo de pedir autorización para subrogar el vientre de una mujer. Explicaron que en 2003, la mujer -integrante de la pareja- recibió un tratamiento de quimioterapia y rayos por padecer cáncer en estado avanzado que ponía en grave riesgo su vida. Esa terapia afectó gravemente su aparato reproductivo. Los médicos le informaron que bajo ningún punto de vista podía llevar adelante un embarazo ya que la gestación del niño podría generar reactivaciones de células cancerígenas por los cambios hormonales que produce el embarazo, sea en forma natural o por métodos de fertilización asistida. La potencial gestante es una doula -asiste a otras mujeres en partos- y cuñada de uno de los integrantes de la pareja. Comunicó su decisión considerándolo un acto de amor supremo. Madre de cuatro hijos, sostuvo que no tiene en proyecto ser nuevamente madre y que consensuó con su esposo la decisión de ofrecer su vientre para gestar el o los hijos de la pareja.

Utilizarán el proceso de fertilización ICSI (Intra Cytoplasmic Sperm Inyection), es decir de Gestación por Sustitución. Intervino la jueza Norma Susana Parrello quien fijó audiencia para escuchar a las partes y dio intervención al Catemu (equipo técnico interdisciplinario) y a la fiscalía, ya que el planteo jurídico consistió en que se declare la inconstitucionalidad del artículo 562 del Código Civil, que establece que es madre quien da a luz. La magistrada consideró que ese aspecto del Código Civil es inconstitucional, autorizó el acuerdo entre la pareja y la gestante, estableció cómo deberá ser registrado el niño o los niños una vez que nazcan y hasta previó cómo se deberán computar las licencias por maternidad de la madre y la gestante. Uno de los ocho puntos de la parte resolutiva de la sentencia dejó resueltas varias cuestiones: que la institución donde se produzca el nacimiento deberá mantener reservada y disponible la documentación para cuando lo requieran los progenitores y el o los niños cuando hubieran alcanzado la mayoría de edad. También ordenó que el DNI del hijo o los hijos consignen que los progenitores son los integrantes de la pareja que pidieron la autorización para subrogar vientre. Además, dijo que los únicos autorizados a retirar al o los niños del establecimiento donde nacieron serán sus progenitores. Sobre las licencias laborales, dejó en claro que la pareja las deberá gozar desde que nazcan el o los niños; mientras que a la mujer gestante le corresponderá por el período anterior y posterior al parto. Juzgar con perspectiva de género. “Si no se incorpora La justicia fijó las licencias por maternidad de la madre y la gestante “La perspectiva de género en las decisiones judiciales es clave” la perspectiva de género en la toma de decisiones judiciales, seguiremos fracasando en la lucha por la igualdad real de las mujeres”. Así, en lenguaje directo y sin eufemismos, la jueza Parrello explicó desde qué óptica analizó el pedido. “No basta contar con legislaciones supranacionales, nacionales y provinciales de última generación si a la hora de aplicarla se ignora la perspectiva de género y se sustancia el proceso con idénticos mecanismos procesales que cualquier proceso y se lo juzga olvidando la cuestión del género”. A partir de allí, analizó los derechos de la madre, que no puede encarar el embarazo por limitaciones en su salud, de su pareja y de la gestante previendo cada detalle que la ley argentina aún no ha regulado.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL ARTE QUE LUCHA CONTRA LA AMNESIA SOCIAL

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