Hace dos semanas, algo pasó en Londres que amerita una reflexión respecto de los nuevos modos de protesta y cómo la experiencia argentina pudo haber servido de modelo para la continuación de lo que muchos ven como el nuevo Occupy Wall Street. El movimiento en cuestión es Extinction Rebellion que hoy, algunos consideran, como la campaña de ‘desobediencia civil’ más importante de la historia de Gran Bretaña. El objetivo es el de concientizar a la ciudadanía de la necesidad de cambiar la actitud de desidia del sector político respecto de la inminente destrucción ecológica del planeta. Mientras esto ocurría en las calles, en el Parlamento, por primera vez, Ed Milliband, MP Laborista, sometía a votación una declaración de emergencia climática que pondría en alerta al gobierno sobre la necesidad de hacer algo respecto de lo que muchos creen que es un próximo cataclismo ecológico. No cabe duda de que los manifestantes generaron el tipo de concientización que buscaban pero el modo en el que lo hicieron planteó algo totalmente novedoso. Casi todos ellos eran blancos y de clase media y participaron de una protesta altamente organizada con una convocatoria mediana pero sostenida que duró 10 días y en la que hubieron 1000 arrestos.

En primer lugar, la protesta no fue espontanea sino estratégicamente plantificada para alterar la vida normal de Londres. En lugar de concentrarse en un lugar de la ciudad, se instalaron diferentes núcleos. En Marble Arch se estableció el área de ‘Crisis climática’ y en Oxford Circus se instaló ‘Decir la verdad’, entorno de un velero rosa en homenaje a un activista hondureño asesinado. La decisión de instalarse allí es por su proximidad a los estudios de la BBC. En Waterloo Bridge se colocó un escenario y plantas en el que hubieron discursos y recitales. Finalmente, en Trafalguar Square se estableció un lugar de experimentación de nuevas formas de democracia.

Lo que primero llamó la atencion fue la mediocre convocatoria de gente. Esto fue deliberado. La estrategia no fue la de juntar la mayor cantidad de gente posible sino la de alterar estratégicamente la vida londinense durante el mayor tiempo posible. La clave fue reclutar un número importante de gente dispuesta a ir presa para de esa manera desbordar la capacidad de arrestos por parte de la policía. Durante los días que duró la manifestación, la policía estuvo a la defensiva y corriendo de un lado al otro intentando contener algo que estaba deliberada diseñado para no poder ser contenido o, al menos, para poder ser contenido hasta cierto punto. Por ley, en Inglaterra, por cada persona arrestada tiene que haber dos oficiales que lo acompañan a la estación de policía. Esto fue calculado por los manifestantes quienes mediante piquetes en lugares simultáneos fueron poco a poco desgastando la capacidad de respuesta de la policía. ‘Extinction Rebellion’ jugó con el tiempo con el que la policía contaba para poder hacer sus arrestos y al hacerlo planteó un nuevo tipo de estrategia de protesta.

La protesta giró entorno de tres ejes. El primero fue que los gobiernos dijeran la verdad porque, según planteaban, tenemos sólo doce años para parar la catástrofe inminente. El segundo es que el gobierno instaure asambleas de ciudadanos para apuntalar un sistema político inadecuado como el actual para responder ante este desafío. El tercer pedido fue el más revolucionario: que la economía sea totalmente transformada para que en el 2025 se llegue a un nivel cero de emisiones.

Algo interesante fue la composición social de la protesta, fundamentalmente, blanca y de clase media. Entre ellos, jóvenes empresarios de la City que planteaban la posibilidad de armar fondos de inversión ecológicos lo que nos obliga a preguntarnos sobre la compatibilidad del sistema capitalista y la salvación del planeta de la catástrofe climática. Sin embargo, vale la pena llamar la atencion al éxito de la estrategia de desafío a la autoridad policial por un grupo casi, en su totalidad, blanco que, seguramente, hubiera sido muy diferente si estaba compuesto por grupos tradicionalmente considerados como peligrosos como los negros y los musulmanes. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA SE PREGUNTA SOBRE LA INCAPACIDAD DE Juan Grabois Y LA IZQUIERDA DE VER UN LUGAR PARA LE TECNOLOGIA EN LA DEFENSA DE LOS EXCLUÍDOS

 

 

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