FUENTE: LA NACION

Más de 3500 niños abusados en Alemania. Cerca de 3000 adultos afirmaron haber padecido agresiones sexuales en las instituciones de la Iglesia Católica en Irlanda. Un informe judicial difundido por la Corte Suprema de Pensilvania, en Estados Unidos, identificó a más de 1000 víctimas infantiles de abusos sexuales cometidos por más de 300 sacerdotes, solo en ese estado. Miles de testimonios relevados por una comisión oficial en Australia. Cientos de casos investigados por la Fiscalía Nacional de Chile. Y por lo menos 63 casos consistentes en la Argentina que trascendieron en las últimas dos décadas, según el relevamiento de LA NACION.

El papa Francisco ya se había referido a esta cuestión en el libro Sobre el cielo y la Tierra, publicado por Sudamericana en 2010: “Que el celibato traiga como consecuencia la pedofilia está descartado. Más del 70% de los casos de pedofilia se da en el entorno familiar y vecinal: abuelos, tíos, padrastros, vecinos. El problema no está vinculado con el celibato. Si un cura es pedófilo, lo es antes de ser cura”.

LA NACION consultó a diferentes actores dentro y fuera de la Iglesia y les hizo una misma pregunta: ¿por qué han ocurrido tantos abusos sexuales en la Iglesia?

Sergio Buenanueva

Obispo de San Francisco, Córdoba, y coordinador del Consejo Pastoral de Protección de Menores y Adultos Vulnerables de la Conferencia Episcopal de la Argentina.

“Creo que una buena proporción, no digo la mayoría, son personas que tal vez nunca tendrían que haber sido admitidas al sacerdocio. Se las admitió sin haber hecho esta verificación que ahora se hace. El celibato en sí mismo no es causa de que un adulto se convierta en un depredador sexual, pero sí es un importante factor de riesgo. Especialmente para personas que, por alguna situación de inmadurez personal, no debieran abrazar la vida célibe. Porque la vivencia de la sexualidad en el celibato tiene una complejidad y complicación que no tiene la vida de una persona que vive normalmente las relaciones sexuales”.

Fortunato Mallimaci

Profesor de la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet; lidera el programa Sociedad, Cultura y Religión.

“Creo que el celibato es un factor importantísimo. En el siglo XXI, la sexualidad, los deseos, forman parte de la vida cotidiana de cualquier institución. Entonces, que se sigan manteniendo criterios de siglos anteriores respecto de los cuales se obliga a aquellos que llegan a ser sacerdotes es algo que hay que comenzar a discutirlo y rápidamente”.

Mauricio Landra

Decano de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Católica Argentina y miembro del Tribunal Eclesiástico de Gualeguaychú.

“A veces hemos sido lugares en donde algunas personalidades se refugiaron, recibieron contención modeladas por una espiritualidad, y crecieron. Pero otras veces fue el lugar para esconderse de determinadas maneras de ser, que se manifiestan en situaciones que llegan a ser delictivas. No se detectaron ciertas condiciones en las etapas que había que hacerlo, por ejemplo, en un período formativo sacerdotal.

El celibato no sería ni la causa ni la solución de este tipo de actos contra el sexto mandamiento. No hay una combinación matemática para decir este es su origen o esta es su solución”.

Carlos Tkach

Doctor en Psicología, profesor de Clínica de Niños y Adolescentes y de Psicopatología Infantojuvenil de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y director del programa de extensión Atención de Niños Privados del Cuidado Parental.

“Se trata de una perversión, una pedofilia, que no tiene nada que ver con la Iglesia. Ya entrarían a la Iglesia siéndolo. No es que se provoca por el celibato. Más bien al contrario: por el acceso a los jóvenes y a los niños y por la función de poder que se tiene y de ascendencia sobre otros, la Iglesia permite aprovecharse de eso para cometer los abusos. Pero no es que el celibato en sí mismo lo condiciona. En todo caso, el celibato lo que puede producir son prácticas heterosexuales, pero no el abuso infantil”.

Fernando Miguens

Teólogo y formador del seminario de San Miguel.

Según su perspectiva, en la Iglesia reina una subcultura en la que la sexualidad está demonizada, y eso genera represión y una tradición de secretismo. Entre los curas, dice, hay muchas distorsiones de sexualidades manejadas de forma inmadura. Hay, agrega, una proporción alta de descalabrados sexuales en el clero. Todo esto contribuye a generar los casos de abuso.

Además, dice, está el problema del celibato, que es una piedra en el zapato y causa distorsiones sexuales, que facilitan la cultura en la que ocurren los abusos. El celibato, agrega, no es la causa de los abusos, pero sí genera el ambiente propicio para las distorsiones que después generan los abusos. Por eso, entre otras razones, para Miguens habría que eliminarlo.

Gonzalo Santa Coloma

Referente provincial de la Defensa de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de los Hermanos Maristas

“Yo no asocio el abuso sexual a un menor con el tema del celibato o el voto de castidad. La mayoría de los casos, de hecho, son intrafamiliares. Pero si no se tienen las herramientas para poder sublimar los impulsos sexuales, si no hay un acompañamiento en eso, si no hay posibilidad de expresión, si no le ponemos palabras, hay un problema. Y la Iglesia, en ese sentido, ha cumplido un rol triste. Por eso yo abogo por la implementación de la educación sexual integral”.

 

 

 

 

 

 

 

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