Una de las cosas que me gustan de Madame X es su historicismo. Tanto visualmente como musicalmente, Madonna ha tomado la decisión de volver a sus momentos más importantes de su carrera para hacer comentarios que repercuten sobre el presente e indudablemente aportan a una concepción feminista procesada a través de su resistencia a transformarse en carne intolerable, pasados los sesenta. Esta es una intencionalidad politica que se da de frente contra el destino de las divas a quienes, en tanto excepciones casi carnavalescas, se les permite envejecer frente a cámara: Cher, Legrand, Gimenez, etc. El track ‘God Control’ es tal vez mi track preferido del último album de Madonna, en principio, por el modo en el que musicalmente colapsan ‘Like a Prayer’ y ‘Deeper and Deeper’ y visualmente, son integrados otros momentos inspirados en ‘Music’, ‘Justify My Love’ y ‘Dick Tracy’.

Esa constante actualizacion del pasado a partir de la resistencia al envejecimiento pasivo se superpone a otro tipo de actualización que ocurre en el mencionado video y está relacionado con su intencionalidad sociopolítica. Lo que en ‘Like a Prayer’ tenía que ver con la posición de la Iglesia Católica respecto del aborto, en ‘God Control’ está vinculado a las masacres, en gran parte provocadas, por el tipo de aislamiento y pulsión de muerte que el sistema capitalista del que Madonna misma es un portavoz.

El video comienza con una advertencia sobre lo explícita de la violencia a ser mostrada. Este aviso es escrito en el font de una máquina de escribir de la dácada del 50 que da lugar a una vista actual de la ciudad a las tres de la mañana, indicada por un epigrafe. Una sirena se escucha a lo lejos mientras la cámara entra en un pasillo. De pronto, imágenes de un arma automatica siendo disparada son intercaladas como flashes con fragmentos de la habitación/escritorio en el que está Madonna en una de sus personificaciones retro de Madame X. Ella aparece contra una pared enfrentada casi como si fuera un espejo al retrato de Frida Kahlo de quien Madonna es una ávida coleccionista, en la vida real. El carácter retro y ciertamente nostálgico de los muebles, el teléfono y la lámpara se contradicen con la carnicería de la disco ubicada temporalmente, al menos desde el punto de vista estilistico, en los años 70. En el video parecen haber así, al menos, tres temporalidades lo que puede ser una estrategia de distanciamiento a los fines de hacer más tolerable la violencia mostrada. Otro modo de hacerla tolerable es a través de las poses. Las fotos de la gente masacrada, entre ellos la mismísima Madonna, pertenecen al género de la fotografia de moda. Estoy pensando en David La Chapelle o las editoriales shockeantes de Vogue Italia.

Cuando la música se vuelve definitivamente disco, se puede advertir que la cronología del video es invertida, lo que, eventualmente, nos permite ver los acontecimientos previos que llevaron al momento de la masacre y que, por supuesto, constituyen un festejo en clave disco. Lo queer de la escena apunta a masacres recientes. El modo en el que no sólo el evento aparece estetizado sino la claridad con la que la cara del asesino y de las víctimas son mostradas hacen del mismo un intento analogo a ‘Like a Player’ en su intento de shockear al espectador. La diferencia entre el uno y el otro es el modo irreflexivo con el que una imagen que, por definicion, debería ser considerada como intolerable es transformada en el soporte de un mensaje político y moral en favor del Gun Control. Al ver este video, no pude dejar de pensar en la foto del grupo de mujeres marchando hacia la cámara de gas incluída en la muestra ‘Memories des camps’curada por Georges Didi-Huberman en el 2006 quien, en su momento, la calificó como ‘una fotografía robada al infierno’. En su momento, haber mostrado esa fotografía generó reacciones violentas. Algunos dijeron que la imagen era intolerable por ser demasiado real. Este no es el caso de Madame X. Otros dijeron, invirtiendo el argumento, que dicha imagen era intolerable porque mentía. Este puede ser el caso de Madame X. La diferencia entre la foto ‘mentirosa’ de Auschwitz y la de Madonna es que aquella era ‘real’ y esta es una puesta en escena al punto que esa escenificación es remarcado por su glamorización. El problema con el video es que la mirada desde adentro de la masacre debería ser la mirada del testimonio, por definición parcial, traumatizada e incompleta. La virtud del testigo es negativa ya que radica no en lo que dice sino en lo deficiente de lo dicho. Pero en el video de Madonna nada queda fuera de la teatricalización. El control sobre la representacion del horror es total y esta percepción de que todo, absolutamente todo, es representable parece ser el gran problema de Madonna quien no quiere arriesgar la eficacia del shock en manos de la incerteza de la metafora. El final con las lagrimas estilizadas al punto de parecer estar hechas de gel completa un proyecto indigno para un track que prometía. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL APAGÓN ELECTRICO DE BUENOS AIRES Y SU CONEXION CON EL CYBERCOMMAND NORTEAMERICANO

 

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