ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE MUSHROOM

A mis 18 años recién cumplidos me fui a estudiar a Buenos Aires desde un pueblito del interior. A los pocos meses de estar allí, descubro que estoy embarazada de mi noviecito, un par de años mayor. Desesperada y sin saber a quién recurrir, sin obra social, voy a la guardia del Hospital Rivadavia porque era el que más cerca me quedaba. Me recibe un médico mayor y unas 4 o 5 personas más, no recuerdo. Años después entendí que eran residentes y el médico responsable de impartirles formación. El mayor me pregunta qué me pasaba, digo que estoy embarazada y me quedan mirando.

Después entendí que ese no es motivo de consulta para una guardia. Sin embargo, el médico de guardia me ordena sacarme la ropa de la cintura para abajo, que me acueste en la camilla y abra las piernas. Yo quería salir corriendo, pero tenía la sensación de que era demasiado tarde. Conmigo ahí abierta de gambas el tipo empieza a señalar mis genitales: “la vulva, labios mayores, menores”. El horror. La vergüenza. Y después: “voy a hacerle un tacto. A ella le voy a meter un solo dedo porque es chiquita”. Textual. La angustia, la indefensión, la humillación ya eran absolutas, pero soporté estoicamente. Me hizo la orden para una ecografía y me despachó del consultorio.

Ahora, 20 años y dos hijos después, entiendo que esa exposición a la que me sometieron fue totalmente innecesaria. Una mujer embarazada de 5 semanas no necesita un tacto. El tipo cumplía con su labor formativa con los residentes.

Es válido? No debería haberme preguntado? O mínimamente informado, que iba a haber “público”? Era yo la paciente adecuada para esa práctica con residentes, siendo una adolescente sola y angustiada, vulnerable? Al decirle mi motivo de consulta (ninguna urgencia) el tipo no debería haber entendido que la intervención debía ser otra? Qué les podía enseñar a sus alumnos, además? Cómo se ve una concha y cómo meterle un dedo a una mina? No hubiera sido mejor mostrarles diversos modos de intervención de acuerdo a distintas situaciones en las que se pueden encontrar en una guardia? Lo que yo iba a buscar era orientación. Y si había un poco de contención, mejor. Pero sobre todo orientación. Yo no quería ni podía seguir con ese embarazo. No necesitaba que me miren la concha y me metan un dedo. Eso ya lo había hecho mi novio y por eso estaba ahí.

Una semana más tarde, empecé con pérdidas, y como de adolescente no tenía muchas luces, volví a la guardia del Rivadavia. Pero esa vez fue distinta. El médico me escuchó y me dijo que por la cantidad de sangrado que yo le dije que tenía, probablemente el embarazo no era viable. Me dijo que si lo quería intentar retener (introduciendo el lo que yo no podía decir: que no quería) él me podría recetar algo. Le respondí que no. Me dijo que entonces tome analgésicos, me explicó que iba a expulsar el saco gestacional, que no me asuste, me hizo la orden para una ecografía para corroborar luego que estuviera todo en orden. Me trató con profesionalismo y respeto.

Pero de la experiencia anterior me quedó un recelo y desconfianza crónica en los médicos. Los elijo minuciosamente y a la primera que no me gusta, no vuelvo nunca más.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA LA PASIÓN ARGENTINA POR LA CENSURA

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