El Presidente Macri acaba de dar una tercera conferencia de prensa y si venía preocupado, ahora estoy alarmado. Ayer, tras las dos primeras, dije que Macri se había convertido en una conflación de Nerón y Videla. Sin embargo, nada me preparaba para esta última en la que se convirtió, sin solución de continuidad, en el zar Nicolas II de Rusia momentos antes de la Revolución Bolchevique intentando dar algunas prerrogativas a la Duma como intento de conservar su prerrogativa de autocrata divino. Supongo que esto convierte a Marcos Peña en una especie de Rasputín. Tras la elección, su estrategia fue la del enojo como demostración de liderazgo; enojo por la incapacidad o, mejor dicho, ineptitud de los argentinos de entender su personalísima visión de un país alegre y feliz construido sin un modelo económico pero, como quiero plantear aquí, con un modelo cultural muy concreto. Desde ya, el indicador que el Presidente ha venido eligiendo durante los pasados cuatro años para constatar de que estamos en el rumbo correcto no ha sido el bienestar de la gente sino una serie de gestitos fragmentarios, mayormente recibidos en compañia de su señora esposa en sus diversos viajes al exterior. Desde ya, esos gestitos fueron logrados a partir de pagos realizados con entregas de la soberania. Hoy, tal vez preocupado por cómo su enojo había echado leña al fuego, decidió dar un giro de 180 grados y, finalmente y tal vez por primera vez en su vida, hacer una autocrítica pero la misma se da en un contexto de cínica post-verdad.

En realidad, el problema de su autocritica radica en el contexto de su formulación que no fue otro que una corrida cambiaria que empobreció aún más a los argentinos. Como es bien sabido, lo peor que puede ocurrir tras una corrida cambiaria es un liderazgo sensible o débil ya que todas las partes huelen sangre y van por más. En lugar de eso, el Presidente pidió disculpas en terminos ’emocionales’ o, mejor dicho, ‘espirituales’. En terminos de los debates de nuestro blog su disculpa fue ‘mindfull’. Al respecto dijo: ‘Quiero pedirles disculpas por lo que dije en la conferencia de prensa del lunes. Dudé de hacerla porque todavía estaba muy afectado por el resultado de la elección, estaba sin dormir y triste’. Cómo un dirigente a cargo de un país en un contexto de la gravedad por la que estamos atravesando puede usar como excusa la falta de sueño o su inestabilidad emocional. Ha quedado patéticamente evidente la incapacidad de Macri de estar al frente del país? Su reacción no fue la de un estadista sino la de un nene caprichoso, ese nene que su difunto padre nos advirtió, antes de morir, que no estaba preparado para tamaña responsabilidad. De manera similar y en el mismo sentido, preocupa su excusa por no haber felicitado y hablado con el candidato ganador de las PASO. Según dicen en su entorno, hubo un llamado de su secretaria a Fernandez que este dijo no haber recibido y ahí quedó todo. Significa esto que el Presidente de la Argentina no tiene los medios para comunicarse con quien seguramente será el proximo Presidente. Hoy por hoy, Macri cuenta con el aparato del Estado y sino puede felicitar al candidato ganador, hay un problema mucho más serio que da la pauta de su estado de terminal soledad y aislamiento.

Los anuncios para paliar el daño provocado por la corrida cambiaria fueron presentados como que ‘escuchó el descontento de la gente y decidió darles lo que piden’ osea, dinero. Tras esto hizo una serie de anuncios que van en direccion absolutamente contraria a las exigencia de austeridad impuestas por el FMI y por él mismo desde el comienzo de su gestión, en la que, por cierto, el gasto social y público se expandió. Esto dejó en off side a Joaquín Morales Solá quien en su columna de La Nación hizo gala de su habitual formalismo jacobino estirando el argumento hasta llegar a decir que la autocrítica no es una prerrogativa de los Presidentes sino de la oposición. Para él, el que el Presidente hubiera negado la relevancia del voto popular no era una afrenta a la legitimidad popular sino un requisito de la institucionalidad democratica. Este tipo de planteo no es propio de las democracias sino de las oligarquías. Sin embargo, el mayor malentendido de coluministas como Morales Sola o Pagni es pensar que la ciudadanía votó por el kirchnerismo como alternativa frente al macrismo empobrecedor. Sé que lo que voy a decir es contraintuitivo en el contexto argentino pero creo que lo que los argentinos estan votando no es a un fracaso economico sino a un cambio cultural. El problema no es economico sino cultural y mientras Macri no lo entienda y deje de hacerse el idiota feliz, va a seguir dañando a los Argentinos. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL MINDFULNESS COMO INSTRUMENTO DE TOLERANCIA A LAS PRESIONES DEL MERCADO

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!