Un barómetro de la baja calidad de la televisión argentina ha sido la consagración del Pancho Ibañez de la nueva generación, es decir, Ivan de Pineda, en alguien percibido como ‘culto’. Desde ya, me refiero a Ivan de Pineda quien, al menos para cierto grupos sociales vinculados con la reaccionaria clase media, se ha constituido en un referente de la cultura análogo a, tal vez, Mariana Arias, en el genero femenino. Es sintomático que ambos sean modelos reciclados. Es como si, a nivel social, ese tipo de espectador se reasegurara que la cultura ha recibir de estas figuras fue insuficiente y para ello se contrata a aquellos    incapaces de llevar el pensamiento critico hacia el proximo nivel, es decir, ex modelos. Pero lo que hace al éxito televisivo de Ivan de Pineda es aún más problemático y es que, como locutor, ni siquiera puede hablar bien es decir, carece de buena dicción. Si en tiempos del optimismo desarrollista argentino teníamos a alguien neutral pero eficiente como Pancho Ibañez, en tiempos de la frustración performativista macrista tenemos a un ex modelo con incapacidades de foniatría. Es como si la clave de su exito radicara en que la fantasia social es la de imponer una mentira como la realidad. Es de Pineda una alegoría del modo como la Argentina insiste en reconocer su realidad.

A pesar de su habitual mala prensa, las redes sociales tiene una potencia democrática que, tarde o temprano, acaba poniendo las cosas  en su lugar y esto parece ser lo que acaba de ocurrir con Ivan de Pineda al haber sido hacheada su cuenta de Wikipedia en la que él intenta cristalizar sus virtudes formativa. En tal sentido, el nuevo texto consigna que el ex modelo es ‘un boludo’ y que tiene problemas para pronunciar la erre que, por lo antedicho, no deberia ser considerado como algo menor. Al respecto, intentando transformar la necesidad en virtud y haciendo gala de su militante mediocridad, Ivan de Pineda ha dicho:“Me parece que es muy importante mostrarse como uno es todo el tiempo (…) Es algo que me ha servido. Para hablar francés me sirve. Oscar Wilde siempre decía que a veces las mayores fortalezas en un determinado momento se transforman en debilidades, y que muchas debilidades en algún momento se trasforman en las mayores fortalezas de uno. Me parece que uno tiene que aprender a congraciarse con lo que uno es”, Sin embargo, esta defensa es tambien un signo de los tiempos de una Argentina mediocre que ha elegido un presidente con ese tipo de imposibilidades. En el caso de Ivan de Pineda es aún más grave, ya que los problemas de dicción, sobretodo en un locutor, no deberían ser considerados como una oportunidad para ‘aceptarse como uno es’ como si eso, en si mismo fuera una virtud, sino como una oportunidad para mejorar. De algun modo, en esta inconsciencia (creer que sabe o creer que lo que hizo es suficiente) es donde radica la clave del éxito de Ivan de Pineda. El hecho de que el ex modelo transforme sus propias incapacidades en una oportunidad no solo de resignarse sino tambien de transformar dicha resignación en una virtud puede ser la clave de su éxito en un pais que ha sistemáticamente transformado su cultura en la justificación de su propia mediocridad. Ivan de Pineda es un espejo perfecto del argentino promedio: vago, ignorante y con delirios de superioridad moral. J A T

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