ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ‘FANTOMAS’:

“Acá entramos a la escuela recién a las 10 y media de la mañana porque el transporte hace el recorrido para recoger a los chicos del campo y llega a esa hora. En la escuela tenemos un proyecto, por pedido de los chicos, de forestación de la escuela con frutas y de huerta orgánica. Y este viernes íbamos a avanzar en eso con la presencia de una ingeniera agrónoma. Pero pasamos de un instante a otro del contacto con lo orgánico al contacto con los agroquímicos y el veneno.

Los chicos salieron al patio y sintieron el olor a remedio. Sabíamos lo que estaba pasando y lo comprobamos: vimos un mosquito enfrente de la escuela, siguiendo los caminos estaba a 400 metros pero en línea diagonal recta estaba a 200 metros.

Procedimos como indica el protocolo: nos encerramos en la escuela, llamamos a los colectivos para que vuelvan a pasar a buscar a los chicos y con la anuencia de la inspectora decidimos suspender las clases. Y avisamos a padres y madres que lleven al hospital a los chicos si sufrían algún síntoma. Y los tuvieron. Los chicos y también nosotras, las docentes.

En la escuela teníamos la garganta seca. A mi se me irritó y se me puso colorada la piel. Cuando llegamos al pueblo fuimos al hospital: dos chicos quedaron hospitalizados en observación por un fuerte dolor de cabeza y la sensación de vómito constante. Más tarde también fueron otras dos alumnas con síntomas similares. Conmigo entraron la profesor de matemática, la de derecho y un profe más, y una preceptora: ‘Sensación de hinchazón en la garganta, nariz, ojos, sensación de vómito y dolor de cabeza.persistente’, dice el parte médico en el que hicimos constar que entramos por una intoxicación.

En el hospital nos hicieron sacar toda la ropa, bañarnos y poner toda la ropa a lavar, hicimos la denuncia en la comisaría rural y como es un pueblo chico el municipio se revolucionó: fueron a ver el lugar e identificaron al aplicador, que dijo que estaba utilizando urea. Es un mecanismo habitual. Una vive en el campo y conoce. Dicen que usan urea que no es un producto químico.

El campo en el que fumigaron hay rastrojos de maíz. Pertenece a la familia Tronconi, que es la que le da el nombre al pasaje y a la escuela. Esa familia tiene 5 mil hectáreas, pero los campos que tiene para siembra dice tenerlos alquilados. Muchos padres de los alumnos son empleados de Tronconi.

Yo era profesora y hace un tiempo pasé a ser directora. Y mi primera acción fue -junto a la Red de Docentes Fumigadas-presentar denuncias de escuelas fumigadas en la Defensoría del Pueblo. Ana Zabaloy hizo un laburo enorme recorriendo las escuelas y recopilando la información. Es mismo día en que hicimos la presentación un mosquito entró al campo de al lado de la escuela y uno de los chicos salió al patio y dijo: ‘Las víboras están entrando adentro de la escuela’. Estaban escapando del veneno.

Fumigar al lado de las escuelas rurales con agrotóxicos es una práctica habitual que tiene que hacerse visible. No es contra fulanito o menganito. Es contra un modelo productivo que nos envenena a los suelos y a nosotros. Generalmente quieren personalizar el conflicto. No quiero eso, quiero que se visibilice el modelo productivo”.

Anabel Comesaña. Directora de la Escuela Secundaria Básica Número 3 de Roque Pérez.

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