ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ‘INTRANAUTA’:

Solemos parecernos a lo que odiamos, porque está implícito en el odio, el mecanismo de proyección psicológica.
Y más aún cuando estamos en las redes y hacemos falsas suposiciones sobre nuestros eventuales e imaginarios interlocutores.

Pero la pobreza no es una idea, es un dato de la realidad y va en aumento.

Y a toda persona que se precie(no precisamente la gente “bien,”), le causa indignación y dolor.

Más aún cuando es también una manifestación de odio y desprecio de gobiernos, como el saliente, que ha decidido descartar a tantos (más todavía!),

con políticas económicas de exclusión, destruyendo los salarios, destruyendo el trabajo y jactandose de ir por el único camino.
Hace unos cuantos años, por ejemplo, en el Chaco, no tan lejos de Roque Sáenz Peña,

La gente trabajaba en la cosecha de algodón ganaba 90$ x mes, de lunes a lunes, arrancando a las 5 de la mañana, frenando a la hora del máximo sol, para no morir, literalmente, de calor.

Se limpiaban el traste con hojas de choclo, los insectos y las víboras daban vueltas, el hambre y la enfermedad estaban por todos lados, el analfabetismo, la desidia total del estado y la explotación laboral, incluso de los niños, estaba a la vista.
Dormían tapados con diarios y las vinchucas se tiraban del techo, con térmicas de 50 grados en las escuelas rurales.
La carencia de viviendas dignas, de remedios, de agua potable, leche, alimento en general, canillas, cloacas y la gente vivía hacinada, sólo un poco mejor que los perros y muchos enfermos de Chagas.

Esto pasaba en los 90, lo ví con mis ojos y hoy 2020, nada cambió, hemos vuelto al mismo punto de partida, y al mismo desastre social.

Con un descarado Vicepresidente que haciendo gala de un cinismo feroz dice: “No somos Biafra”…
Bueno sería, Sr Pichetto!!

dan ganas de contestarle y gente que piensa como el candidato a Vicepresidente, abunda, para mayor sufrimiento aún del que nada tiene.

Las derechas que siempre nos han gobernado, las que siguen de fracaso en fracaso en el país culpando a los supuestos “populismos”, de las dificultades económicas que ellas mismas han ido generando, han dejado miseria por todos lados, a su paso.
Ya los vimos a todos, no quiero ni nombrarlos y aún siguen allí, son los mismos.

Ya no se puede tolerar.
Le han arruinado la vida a mucha gente y deben responder por el estrago.

La pobreza es un dato de la realidad, no es un discurso.
Y es lo primero y más urgente que en la Argentina de hoy, sin importar la buena o mala conciencia de un cheto de Palermo o de San Isidro.

El drama social exige otra cabeza y nada de odio, más bien, en su lugar justicia social, trabajo, dignidad y políticos comprometidos con la sociedad y a la altura de las circunstancias.

 

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL MINDFULNESS COMO HERRAMIENTA NEOLIBERAL