ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ‘BRAD PITTBULL’:

Paris como nicho del arte. Noe y Noe, el propio Astor, Atahualpa, Raúl Barboza, Oscar Alemán, Madame Ivonne y el Loco Rodolfo, para empezar, la zaga Jodo y el mismísimo Iggy Pop que tiene discografía a la francesa. A Carne lo tuve que buscar porque no se quien es. Milo es un “clásico” de LANP donde se le tacha de “ilustrador” mas que de artista plástico. No pocos pintores están sospechados de ilustradores desde el auge del Pop que remonta a surrealistas y personajes que se supieron “vender” o alguna corriente los consagró. En la era de Jeff K y Damien H y el grafiti caro, el oriundo del Chaco vendió obra a precios módicos después de fabricar camisetas estampadas en provincia. Esto no es ningún secreto. Si artistas -que están consagrados (colgados) en los museos- podrían discutirse, es un tema interesante. Cuestiones de elites, como políticas, son harto influyentes para la construcción de una firma reconocida. La ocupación alemana -y la postguerra fría- impulsan artistas en la coyuntura, pero esto merece el análisis de Rodrigo (que es doctor en la materia y escribe libros de a pares). No pienso discutir a Joan Miró, Tapies o Keith Haring, que recuerda un poco a nuestro Milo. Pero si son discutibles porque se puede discutir todo, a Dalí, a Warhol o al icónico mingitorio. Warhol sacaba fotos, Dalí escribía muy bien. Borges no puede resumirse como poeta o novelista porque excede las formas literarias.

Los vulgares estamos en otro plano de la existencia (del arte), lógico. A Gaspar Noe lo recordamos por la “escena en tiempo real de una violación de doce minutos”. Filmada, claro. Pero la “cosa popular” es otro pedo que no puede medirse con la misma vara que el arte mayor. Es otra cosa y existe para el deleite y el desprecio de los públicos. El Rock son tres acordes repetidos durante cincuenta años, es R&B mezclándose con todo, con ranchera de José Alfredo o con Paganini. En la música, como en la política, los espacios se “ocupan”. Alejo ocupa el espacio virtual bajando línea, sardónico, cruel y gracioso, según la tradición. La música no solamente es vanguardia e investigación, no es un solo trabajo, son muchos diferentes. Si hay que cantar, cantamos, también podemos adiestrarnos en la ejecución de un instrumento, que es algo delicioso y meritorio. Si no hay suerte podemos manejar un taxi. No me considero un músico, en términos LAMP pampeanos sería un Ripley sin tanto encanto ni condiciones, si mañana me toca el timbre “la policía de la música”, confieso todo: No soy músico, ni compositor ni cantante, estaba ahí y seguí adelante con la farsa porque soy muy aficionado a la música. Podría haberme dedicado a actividades afines a la música, es posible. Crítico, periodista, programador de música. Lo hubiera hecho encantado. Ser crítico musical requiere investigación, una escala de valores firme y propia, pero es mas fácil que cantar.

Decir, para terminar, que este oficio me vino a buscar a mi, un modesto estudiante de piano que tocaba batería. Si te soy sincero, me gustaría ser un SIDECAR. Enfocarme en un instrumento, tocar y ofrecerme a cantar coros. Es lo que hice durante veinte años con artistas buenos, contrastados. La canción un episodio accidental, hace cuarenta años estábamos estudiando Jazz con Rapaport, con Santiago G y con Freiberg. Antes había estudiado con Violeta HdG, algunas clases con Leo S y con Lito del Clan Vitale, que me enseñaba batería y teclado. Hace 40 años la demanda para un músico de teclados era insólita, desconozco los motivo de los músicos que confiaron en mi para tocar música compleja. Hace 40 años, la canción de Rock no existía, no mas allá del disco de Rockpile, un super grupo de Pub Rock, o los viejos discos de Elton o Rod the Mod. Estaban colisionando el PROG con el PUNK; en Argentina escuchábamos a Gismonti, Hermeto y Metheny. Contemporáneos al Punk de Le Chevalette y, apenas después en Einstein Club. Capital no era muy rockera, el Oeste mas. Hace cuarenta años de Some Girls y Slow Train Coming, de The Cure y de Return To Forever. Si se intenta cantar canciones, el techo es ser decente. Los cantantes decentes, los que cantan bien con veinte años, son genios … Gregg Allman es decente porque es discreto y porque es un genio, siempre cantó bien y para las guitarras solistas de ABB, un grupo “contemporáneo” que realmente tiene rock, blues, jazz y “americana”. ABB no son músicos de color negro, eran motociclistas de Georgia. Los llevaron a Los Angeles y los disfrazaron de psicodélicos, un disco que acordamos en olvidar y nunca escuchamos. Entonces Duane llamó a Gregg (que seguía en LA) para comentarle que había formado un grupo con “dos guitarras solistas” (es literal, no hay uno que acompañe) y dos baterías. Además tocaban a su bola y no tenían canciones. Los Filmore de 1970 y 1971 son la consagración del estilo. El Filmore y Band of Gipsies son la principal influencia de lo que, en nuestro país, conocemos como “zapadas”, tocar para improvisar eternamente.

Hacer canciones para un público panamericano no era ni una hipótesis, era imposible y ni lo intentábamos. Empezámos a tocar hace cuarenta años y era imposible todo, no teníamos ni sala de ensayo ni músicos, ni nada. Con lo que ganaba tocando en Afrika y Mau Mau, pagamos unas horas en un estudio de Santa Fe y Junín, en el colectivo pensábamos los arreglos para grabar dos de nosotros; en la primera toma tocaba la batería y mi amigo el bajo, en la segunda tocaba el teclado y mi amigo la guitarra, después cantábamos. Terminábamos de noche, salíamos con los instrumentos, avisores de los patrulleros.
Somos fumadores de porro escuchando discos, que tocábamos con los amigos. Ni soñábamos con tocar al lado de genios como Miguel o Charlie. Si me hubieran dicho que estaba por terminar cantando con gitanos, leyendas melódicas y llenando teatros, lo hubiera considerado un delirio y nos hubiéramos reído todos. Era imposible pensarlo. Y los asuntos policiales y judiciales, en 1978 fuimos detenidos por policías de civil que nos llevaron, de muy mala manera, a toxicomanía en lo que ahora se llama Puerto Madero. Cada año de aquellos era de permanente peligro, sigue siendo igual porque el consumo de marihuana sigue criminalizado. El aparato represor -que ahora persigue verduras y vendedores ambulantes- estaba todo enfocado en los que caminábamos por la calle, con dos artificios legales: Asociación ilícita (dos o mas personas) y “averiguación de antecedentes” (una persona o mas), con eso podías estar 48 horas detenido, a menos que fueras menor. Entonces te metían imprenta y pavura, un par de sopapos y esperar que un mayor de edad te rescate. En los ochenta tenemos severos problemas de “tenencia y consumo”. Con Gustavo “el vasco” se sienta jurisprudencia per se : tenencia para consumo literal. Por primera vez y en los ochenta. Los estudiantes de derecho saben de que se trata. Perdí la cuenta de las veces que la policía vino a internarme a mis domicilios, de las denuncia de los vecinos, hasta dos visitas de Interpol después de “preconizar el consumo de sustancias ilícitas” en La Plata 1994.

Ese pedo terminó en 2005. Eso y conviviendo con las dificultades en Argentina que todos recordamos; esta crisis social y económica no es la primera ni la mas severa. Los problemas de salud, mala suerte con los enganches, suicidios y exilios. Estamos malviviendo porque superamos muchos años de obstáculos, algunos sobrevivientes tenemos un pasar digno y nos sabemos elegidos y afortunados “uno entre mil”. No somos “la música”, somos una generación que sigue viva de pedo y pocos. Mi gran mérito es tener el hígado -y la dentadura- sanos y propios. No conozco a nadie mas con el hígado sano ni con tantas piezas dentales originales. El rock no es música ni es obra, no siempre. O no existirían corrientes alternativas, dadaístas eléctricas, minimalistas. Somos argentinos que no nos dedicamos a explorar nuestra raíces, ratas de ciudad. Nadie nos quiere ni nos quiso nunca. De a poco construimos algo que no sabría explicar que es, no es una carrera porque no se llega nunca a ninguna parte, solo vale seguir corriendo. Tampoco es poesía musical (la excusa de Astor Piazzolla es muy amable), ni son cuadros que puedan exhibirse en galerías o museos. Son episodios de supervivencia en Argentina y en otros escenarios también espesos por la sola intervención de la desgracia, las drogas peligrosas, el hedonismo y los hábitos. Los que resistimos la derrota seguimos tocando. Todos los que quedaron en el camino se merecen que sigamos en el nombre de todos.

Una crítica severa -que desarme todo lo que hicimos- se puede tolerar, tener un “trabajo digno” (con comillas para no ofender a nadie) es inexplicable milagro que no fundamento, tampoco puedo vivir de rentas porque apenas si sobrevivimos al suicidio de la industria, suicidio inducido. No existen derechos de autor, los contratos no sirven para nada, las obsoletas estrategias discográficas nos degradan y no están ayudando a difundir música. Ni siquiera les interesa desarrollar discos, un álbum molesta. Argentina es grande porque Atahualpa Yupanqui escribió EL DESTINO DEL CANTO, lo escribió tan bien que ni hizo falta ponerle guitarra y melodía. En esos versos se resume todo, estábamos avisado, esta todo explicado, todos estos cuarenta años de resistencia marihuana y mas cosas.

La segunda parte es mejor !!!

 

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL MINDFULNESS COMO HERRAMIENTA NEOLIBERAL

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!