Un debate que venimos teniendo en este blog, problablemente, desde el #NiUnaMenos y más específicamente desde la Cañechat con María Riot es análogo al que recientemente tuvo lugar en Inglaterra cuando una conocida cadena de strip clubs se vió al borde de no tener su licencia renovada por las protestas de activistas feministas que  no sólo se manifestaron en contra sino que también movilizaron a los vecinos. Esto obligo a las autoridades a hacer una serie de audiencias públicas en las que las partes se expresaron lo que expuso la tension entre dos formas antagónicas de feminismo. Por un lado, la que podríamos llamar ‘neoliberal’ y según la cual, la mujer es dueña de su cuerpo y por lo tanto puede alquilarlo o venderlo si quiere y la otra, la más ‘socialdemócrata’, que plantea que el feminismo para ser considerado como tal debe siempre proteger a la mujer de la explotación incluso de la autoexplotación.

Lo interesante del caso es que las feministas ‘socialdemócratas’ usaron todo tipo de estrategias para que la opinión pública tomara conocimiento de la situación. Para empezar, entraron a los strip clubs incognito para hacer videos sin el consentimiento de las strippers ni de los clientes. Esos videos fueron luego mostrados como evidencia de que los stripclubs no respetaban las normas que obligan a las strippers a no tocarse. Con esto buscaban que las autoridades clausuraran los establecimientos. El resultado, sin embargo, fue interesante… ya que la situación obligó a los empleadores a despedir a las mujeres filmadas tocando clientes precisamente por violar las normas. En otras palabras, los strip clubs siguen funcionando pero las mujeres (ósea las trabajadoras) fueron quienes acabaron sufriendo las consecuencias de las acciones de aquellas que supuestamente querían defender sus derechos.

Desde el punto de vista de las feministas, lo que ellas plantean es que este tipo de negocio naturaliza la explotación de mujeres en la sociedad. Este reclamo es análogo al que se vino haciendo respecto de la famosa página 3 de tabloides ingleses como The Sun en la que siempre se incluye una mujer en tetas. La diferencia entre aquella y esta es que en el caso de los strip clubs el consentimiento entre adultos es explícito mientras que el diario puede ser abierto, por accidente, por un menor dejándolo expuesto a una realidad que sus padres no quieren que ese menor conozca.

Sin embargo, donde esta discusión encuentra el punto de contacto con el modo en el que el tema fue encarado en este blog es en que, por lo general, las mujeres que reclaman su derecho a vender su cuerpo son trabajadoras no solo precarizadas sino que, en muchos casos, manipuladas e incluso traficadas lo que nos lleva a pensar que tras ese supuesto ‘consentimiento autónomo’ hay otras fuerzas oscuras que muchas veces pueden ser calificadas como esclavistas.  Una solución para esto parece ser la sindicalización aunque el grado de politicizacion de las posturas hace que siempre se acabe cayendo en la dicotomía inicial entre posiciones proteccionistas y posiciones neoliberales. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL MINDFULNESS COMO HERRAMIENTA DE AUTODISCIPLINAMIENTO NEOLIBERAL

 

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