FUENTE: OVEJAROSA.COM

Con solo 13 días Alba conoció la brutalidad del rechazo. Fue abandonada por sus padres biológicos, así que rápidamente entró en la lista de adopción. ¿Qué saldría mal? Era una recién nacida preciosa, con hermosos ojos azules y suaves cabellos rubios.

Pero Alba fue rechazada por 20 familias. ¡20! ¿Por qué? Porque la pequeña nació con síndrome de down.

Pero alguien la quiso sin siquiera conocerla. El que se convertiría en su amado papá, Luca Trapanese, un hombre soltero y gay, dos características que hasta antes de 2017 lo vetaban para formar una familia en Italia, país del que proceden Luca y Alba.

Luca Trapanese, que actualmente tiene 41 años, perdió a su mejor amigo a los 14, después de que el chico sufriera un cáncer terminal. Ese momento fue muy decisivo en su vida porque al acompañar a su amigo en la enfermedad desarrolló una sensibilidad especial y decidió que quería dedicar su vida a ayudar a personas con capacidades diferentes o víctimas de alguna enfermedad.

Luca quería ser padre, pero hasta 2017, año que se aprobaron las uniones civiles para parejas homosexuales y que cambió la ley de familias monoparentales, no pudo.

“En el momento que inicié el proceso de adopción, con el cambio de las leyes (familias monoparentales) me dijeron que sólo sería candidato para adoptar a un niño con problemas, con discapacidad severa o con problemas de comportamiento; un niño que hubiesen rechazado todas las familias tradicionales”, contó en el registro.

Recuerda que lo llamaron por teléfono para contarle de la pequeña Alba y de cómo había sido rechazada por esas 20 familias «tradicionales».

Según detalló Trapanese, corrió al hospital a buscar a su hija de sólo 13 días de nacida: Alba. “Cuando fui al hospital a recogerla y la vi allí, tan pequeña y sola, no pude evitar cogerla en mis brazos. Sentí que era mi hija desde ese momento”, expresó.

Ya ha pasado un año y medio desde que Alba conoció a su padre, desde entonces son inseparables y a través de las redes sociales podemos ver cómo la preciosa pequeña ha ido creciendo, siempre muy unida a su padre.

¿Qué gays y lesbianas no podemos ser padres y madres dicen algunos? Pues no hace falta más que conocer esta historia, que ha emocionado en Italia y el mundo. “Mi historia y la de Alba aplasta varios estereotipos en términos de paternidad, religión, familia y muchas otras cosas. Pero al final del día, esto es sólo otra historia de vida”, dijo.

 

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