ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE FERNANDO MONTES VERA

Seres venenosos y escurridizos se refugian en la negrura del empleo precarizado Larretista.

Viboritas negras atraviesan la pantalla y dibujan palabras como branding, futuro y proyectos. Juran ser isologos. Prometen juventud e identidad.

El Museo Moderno tacha la palabra arte y auspicia reversiones del zoo de salvajes. Comunidades y minorías en exhibición antropológica, en entrega lúbrica al marketing racial de explotadores y hambreadores.

Un museo público con una tipografía caprichosa que se las arregla para ser simultáneamente pueril, clasista e ilegible.

Pero puede que se vayan.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA

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