Me pasé varios minutos intentando dar con el video de la Ted Talk Río de la Plata de Ana Gallardo y no logré encontrarlo. Puse en el buscador su nombre y tampoco pude. Sin embargo, en el artículo de Daniela Chueke Perles para La Nación se asegura que tal cosa existe por lo que cuento con su descripción. En todo caso, llámenme purista pero soy uno de esos que se sorprende cuando alguien como Alejandro Modarelli participa en un seminario en la Universidad Di Tella o un artista con el discurso supuestamente ‘anti-sistema’ de Ana Gallardo comparte escenario con Santi Siri y Andy Freire en una plataforma de espectacularización del conocimiento como Ted Talks. Es en esa fosilización del discurso queer o feminista que a mí me interesa intervenir desde este blog porque creo que son, precisamente, los lugares en los que el sistema opera fosilizando y transformando la disidencia en aceptación. El último lanpodcast sobre Estanislao Fernandez va en ese sentido. 

Como muchos de Ustedes saben, la obra de Ana Gallardo está fuertemente inspirada por los procesos feministas y también por el arte participativo que viene desarrollándose desde la década del 70 en el mundo. Sus performances muchas veces recuerdan al arte desmaterializado argentino de fines de la década del 60. A diferencia de artistas como Graciela Carnevale u Oscar Masotta, sin embargo, Ana Gallardo no usa al público como materia artística ni lo pone bajo presión para transformar al encuentro entre público y participantes en una alegoría de la fragmentación social que se vivía en la Argentina del peronismo proscrito sino que ella coloca como si se tratara de un ejercicio Duchampiano a la solidaridad o el afecto en el espacio del museo.

Desde hace tres años, se encuentra desarrollando Escuela de envejecer, una obra de arte que se compone de acciones, performances y videos que, al decir de Daniela Chueke Perles,  ‘ponen en valor los deseos guardados, deseos de personas comunes que, en su vejez y con la intervención de Ana, los vuelven visibles, los convierten en instancias artísticas’. Esto es, sin dudas, una operación tanto conceptual como feminista. En la mencionada charla Ted, Ana Gallardo, supuestamente, habla sobre ‘la violencia social que rodea al envejecimiento en esta época’ y en eso no se equivoca. Señalar eso es una intervención feminista no porque sea algo que le ocurra a las mujeres sino porque es algo que le ocurre al débil, en general, entendiendo por esto a aquel que no puede insertarse en el sistema de acuerdo a los requerimientos del mercado neoliberal. Su ‘Escuela de Envejecer’ recuerda a proyectos participativos como Bataille Monument de Thomas Hirschhorn en Documenta 11 o más cerca nuestro a la Escuelita Thomas Hirschhorn de Diego Bianchi en Belleza y Felicidad durante la década del 2000. Sin embargo, ella va más allá y no se queda sólo en la mancomunión sino también en la transformación del deseo de la tercera edad -obturado por el sistema neoliberal- en transmisión de conocimiento y creación. Si ella se corriera del escenario o del video esto seria menos problemático. La cuestión es su constante intermediación como ‘vieja’.

Al colocarse como modelo de lo que pontifica, Gallardo flirtea constantemente con el esencialismo. Según ella: ‘la fantasía de armar esa escuela donde las personas cuando envejecen pueden recuperar esos deseos y hasta enseñarlos a otros. Hace un tiempo vengo trabajando con algunas mujeres, de México y de otras partes del mundo, de más de 70 años en esta apuesta que es que expongan, enseñándolos, sus saberes en el sistema del arte, que es lo que yo hago, yo no soy psicóloga ni asistente social. Por eso mi mirada acerca de la violencia de la vejez se desarrolla en el universo artístico’. Por qué en el sistema del arte? Cuál es el lugar de la estética en todo este proceso? Cuál es el lugar del espectador? Tiene uno que observar esta acción ‘solidaria y feminista’ y conmoverse o al estilo de Gabriel Chaile, ser espectador de este tipo de obra me hace automáticamente tomar conciencia  de que los viejos también tienen deseos? Si este es el caso, cuál es el rol del arte y de la estética en este proceso ya que el arte parece ser reducido a una proclama ética o lo que es peor, a un sociologismo? En Gallardo estamos frente a una operación Duchampiana en la que en lugar de un objeto industrial como el urinal o el soporte de botellas, lo que son colocadas personas mayores haciendo actividades creativas lo que en un contexto de financiamiento artístico internacional permite al espectador redimirse de su responsabilidad en el sistema que los excluye al transformar todo esto en algo sentimental y ‘entretenido’? Ella supone estar a cargo de prevenir que esto suceda al ser ella misma una de ellos pero no bien aparece, ella se presenta como ‘agente’ o ‘intermediado’ de esa sentimentalidad. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL QUEER NORMALIZADO DE ESTANISLAO FERNANDEZ

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