Una de las maravillas de las primeras dos temporadas de The Crown fue, sin dudas, Princess Margaret. Cada vez que entraba en una habitacion, uno podia sentir la electricidad de su vulnerabilidad. En esta temporada, quien la encarna es Helena Bonham Carter y la serie transforma forma en contenido al dedicar su segundo episodio a la eterna segundona. Su título es ‘Margaretology’ y gira entorno del viaje a los Estados Unidos de la hermana de la reina y su marido fotógrafo. Si bien, en la realidad, el viaje fue un rotundo fracaso; la serie lo transforma en un gran triunfo.

El viaje en cuestión tuvo lugar en 1965 y vio a Princess Margaret emborracharse sin parar y maltratar a las más grandes estrellas de Hollywood. De hecho su episodios alcoholicos fueron tales que la diplomacia britanica les impidió volver durante varios años. Hubo un evento en particular que no aparece en la serie que fue una cena que tuvo lugar en la casa de su amiga Sharman Douglas a la que asistieron las más grandes estrellas de Hollywood desde Frank Sinatra hasta Liz Taylor. Al entrar, esta última vió que no sólo no la habían puesto en la mesa principal sino que la habia dejado en una mesa cerca de la cocina. Debe tenerse en cuenta que, en ese momento,

Taylor era, sin dudas, la mayor estrella del planeta. Enojados, tanto ella como su pareja Richard Burton, decidieron emborracharse rápidamente e irse de la fiesta sin prestar atencion, ni siquiera saludar, a la invitada de honor. Esto les impidió percatarse de lo que estaba ocurriendo en la mesa central donde Princess Margaret no paraba de ofender a estrella que se le cruzara. A Judy Garland le pidió que le cantara ‘algo’ y esta se negó. A Grace Kelly le dijo que no se parecia a una estrella de Hollywood y esta le respondió que no había nacido estrella. Luego hubo un momento incómodo en el baño con la mujer de Steve McQueen a quien hizo echar porque de acuerdo al protocolo, la Princesa sólo puede estar sola en el baño. Sin embargo, la historia mas famosa que tuvo lugar entre Margaret y Liz Taylor no ocurrio entonces sino unos años más tarde cuando le dijo que su famoso diamante le parecia ‘excesivo y vulgar’.

Volviendo a ‘Margaretology’, el episodio comienza con un recuerdo de la infancia en el que Margaret creyendose mejor preparada para heredar la corona va al Secretario de su padre, el Rey, para pedirle que se alteren las reglas de la sucesion y la nombren a ella en lugar de su hermana. La respuesta que recibe de Tommy Lascelles carece de tacto y es suficientemente violenta como para traumatizar a cualquier niño: ‘tu tarea será, durante toda tu vida, la de ayudar y servir a tu hermana desde los márgenes’. Ese episodio es importante porque saca a Margaret del lugar puramente narcisista en el que las dos primeras temporadas la habian puesto. Ahora, se percibe cierta vocación pública frustrada por los celos de su hermana.

Pero, como dije anteriormente, esto ocurre en el contexto de un Reino Unido al borde del colapso económico y necesitado de ayuda internacional. Los únicos que pueden ayudarlos realmente son sus socios americanos pero el Presidente Johnson se niega por estar resentido con el Primer Ministro Laborista, Harold Wilson tras que criticara a la Guerra de Vientam durante su campaña. La hipótesis definitivamente delirante de The Crown es que la intervención de Margaret salvó a Inglaterra del abismo al lograr convencer, a puro charme, a Johnson de que facilite la tan esperada ayuda. El problema, al menos para Elizabeth, es que Margaret consigue esto subvirtiendo todas las normas establecidas por Buckingham Palace lo que confirma su postura original. Es más, la herramienta usada por Margaret es la indiscreción al apelar afectivament a Johnson en tanto un espejamiento de su propia vida como segundona. Para esto se trasnforma en un espejo de Johnson apelando a que ambos vivieron sus vidas publicas a la sombra de otra gran figura: Kennedy en el caso del americano y la reina en el caso de ella.

En su regreso triunfal a Londres, Margaret es recibida por su hermana en Windsor Castle y va por todo, pidiendo responsabilidades compartidas. Elizabeth está a punto de acceder cuando Philip pone todo en perspectiva y le asegura que frustar, nuevamente a su hermana, no es una opcion sino una obligacion. La estabilidad de la monarquia exige gente aburrida como Elizabeth y no carismáticos como Margaret. Minutos despues, le toma un segundo entender que la decisión de su hermana nunca iba a cambiar. Su rostro pasa de la esperanza a la falta de esperanza y no es de sorprender que, a partir de ese momento, su mejor amigo pasó a ser el alcohol. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA ESTANISLAO FERNANDEZ

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