ESTA ENTREVISTA FUE REALIZADA POR EDUARDO VILLAR PARA EL SUPLEMENTO DE CULTURA DE CLARIN:

“En la Argentina nunca hubo una política cultural. Ni de los gobiernos de derecha ni de los de izquierda. Ni de los militares ni de los civiles. No sorprende en un país donde han faltado políticas de Estado en todos los ámbitos. Uno de ellos es el cultural”. Lo dice Aníbal Jozami en su oficina del rectorado de la UNTREF. Porque además de director y factotum de Bienalsur -la bienal de arte contemporáneo que está a punto de cerrar en Arabia Saudita con una de las exposiciones que desplegó simultáneamente en más de 100 sedes de 23 países y 43 ciudades de todo el mundo- Jozami es rector de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Acaba de volver a Buenos Aires luego de un largo periplo que incluyó Riad y París y ahora habla aquí de sus expectativas de un posible cambio en esa tradición argentina. Dice, antes de entrar en el tema de la bienal: “Somos un país en el que constantemente refundamos todo. Cada ministro que asume se plantea refundar el ministerio. El de las políticas de Estado es un asunto en el que la Universidad tiene que jugar un rol. Estamos participando con otras universidades en algo que esperamos que pueda ser el germen de esto a nivel general, no solo cultural. Con participación de sectores políticos de las diferentes variantes del peronismo, radicalismo, macrismo. Hay que lograr acuerdos sobre cuáles son las cosas básicas del país que no tienen que ser tocadas. Y después quien tenga en ese momento el poder politico le dará una determinada orientación. Pero las cosas básicas no deben cambiar, tenemos que llegar a eso. Ojalá que el próximo gobierno sea un ámbito en el que podamos empezar a discutir estas cosas”.

-Mi evaluación es muy positiva, avanzamos hacia lo que queríamos llegar: que la bienal sea vista no como meros espectáculos o meras muestras, sino como un proyecto político que desde el arte y la cultura plantea una nueva forma de trabajar en esas áreas. Hubo episodios que podemos considerar paradigmáticos de esto, como la movilización en octubre de 5.000 personas en Cúcuta, en la frontera entre Colombia y Venezuela, planteando que por el camino de Bienalsur las dos poblaciones fronterizas iban a llegar a una unidad y a superar los problemas que consideraban ajenos a ellos mismos. Nos habían invitado a participar en una movilización que se iba a hacer antes de la inauguración oficial de las muestras de Bienalsur. Creíamos que iba a haber un grupo de gente pequeño y nos encontramos con casi 5 mil personas con banderas de Bienalsur.

-¿Las muestras tenían contenido político? ¿Tenían algo que ver con el conflicto en la zona?

-Tenían un contenido político sumamente importante, no eran muestras al azar, y hubo un trabajo muy fuerte del equipo de curaduría que trabaja con nosotros en la frontera entre Colombia y Venezuela.

-¿Y en el caso de Arabia Saudita? ¿Cómo fue recibida la muestra que abrió a principios de noviembre?

-Fue sorprendente. Ciertos sectores vinculados a la cultura de Arabia Saudita esperaban que con Bienalsur armáramos, si se quiere, una pequeña revolución en el lugar, vinculada con todos los cambios que estaban impulsando a nivel de la vestimenta femenina, de distintas restricciones y actitudes sobre la mujer. La gente nos planteaba “ustedes no se imaginan lo importante que es para nosotros esta movilización que se está produciendo”. Hay un lugar en Riad que es como si fuera la Plaza San Martín donde están las cuatro banderas del reino. Y aceptaron bajarlas por primera vez para que ahí estuvieran una bandera de Bienalsur, otra de Christian Boltanski, otra de la chilena Voluspa Jarpa y otra de la argentina Magdalena Jitrik.

-En la muestra había mayoría de artistas mujeres, ¿verdad? Eso solo en Arabia Saudita ya tiene un sentido fuerte…

-Claro. La curadora misma fue una mujer, Diana Wechsler, directora artística de la bienal, y hay amplia mayoría de artistas femeninas. Se muestra obra de 18 artistas en unos 2.000 metros cuadrados en el Museo Nacional de Riad que estaba dedicado hasta ahora a ser museo histórico. El día de la apertura había 300 personas haciendo cola para entrar. El último cómputo que llevamos fue que en 3 días fueron más de 3.000 personas.

-¿Diría que estos contenidos son los que diferencian a Bienalsur de otros formatos?

-Todo en esta bienal condice con lo que decía al comienzo: es una bienal que no tiene nada que ver con la política, pero es profundamente política: no tenemos nada que ver con ningún planteo político partidario pero es una bienal política porque nos planteamos cómo llevar el arte y la cultura a la gente de una manera distinta. Hemos realizado infinidad de muestras muy importantes, un compendio de lo más representativo del arte y al mismo tiempo con un un significado profundo político y de acercamiento a la gente. La bienal está cumpliendo con lo que nos habíamos planteado de ser vista por la gente como algo que no tiene nada que ver con lo que son las bienales habituales… Lo que nos propusimos desde el principio fue plantear un nuevo tipo de arte que no tuviera nada que ver con el mercado, que fuera totalmente libre, sin ninguna limitación. Esa es la base de lo que planteamos cuando con Diana Wechsler empezamos a pensar cómo se podía hacer algo con una visión distinta del arte y creo que lo fuimos logrando.

-Es otro tipo de arte sólo en algún aspecto… porque los artistas que participan en Bienalsur son los mismos que participan en Venecia, por decir algo.

-Sí, con menos limitaciones, con mucha más libertad, con trabajo de curaduría muy atento, sin segundas intenciones como las pueden tener en otras bienales, tratando de que lo que hagan tenga un significado desde el punto de vista comercial o publicitario, creo que es una de las cosas que diferencian.

-Otro encuadre

-Es un encuadre totalmente diferente

-Leí que en la próxima edición Bienalsur va a estar también en el Vaticano. ¿Cómo se estableció esa relación?

-Yo le había enviado al Papa el catálogo de Bienalsur 2017 y a los quince o veinte días me encuentro con una carta manuscrita por él agradeciendo, diciéndome que no lo había leído pero lo había hojeado y y le había parecido muy interesante, que yo discutiera este tema con el cardenal Gianfranco Ravasi, que era el ministro de cultura del Vaticano, que él me esperaba para tener una reunión conmigo pero que antes lo viera al cardenal Ravasi. Cuando fui me encontré con que Ravasi conocía Bienalsur mucho más de lo que yo creía, que había estado anotando el catálogo y me dijo que pensaban para el 2021, en vez de ir a la Bienal de Venecia, participar en Bienalsur.

-Es decir que la iniciativa partió del Vaticano…

-Sí. El planteo de “queremos estar” fue de ellos. Por eso mi relación con Ravasi fue buenísima y cuando me reuní con el Papa le conté lo que habíamos pensado hacer y estuvo totalmente de acuerdo. Pero después el Vaticano aumentó la apuesta porque además de que estuviéramos en el Brazo de Carlomagno, que es el brazo que está a la entrada de la Capilla de San Pedro, nos plantearon que estuviéramos también en las Catacumbas de Domitila. Falta ver la parte organizativa de todo esto, pero está encaminado

 

 

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