Desde hace un tiempo, en este blog venimos comentando algunos escritos y actitudes de la apologeta del individualismo liberal Pola Olaixarac quien se ha forjado un nombre en el paisaje cultural a base de golpes de polémica. Uno de los problemas de construir una presencia cultural como polemista es que esto demanda un flujo constante de creatividad para mantener a esos lectores ávidos de ese tipo de energía mental, satisfechos. Esto no es fácil de lograr ya que el polemista está particularmente expuesto por, al menos, dos razones. En primer lugar, el que cuestiona debe hacerlo desde un lugar de conocimiento y esa opinión que se arroja como una granada sobre el espacio público tiene que estar fundada en información y procesada a través de una sólida formación. En segundo lugar, el polemista tiene que usar su polémica con un fin social nunca personal.

Hasta hace no mucho, Olaixarac sólo intervenía esporádicamente casi como si su necesidad estuviera motivada por la promoción de sus libros. En su busqueda de transformarse en una referente jóven de la cultura del emprendorismo creativo que viene de fracasar en la Argentina, ella procuró pontificar sobre aquellos temas de la ortodoxia neoliberal como la libertad de elección y el individualismo como derecho. Sin embargo, al sucumbir a la tentación de escribir una columna cotidiana en el diario Perfil pasó a exponerse al compromiso público de tener que tener una opinión frecuentemente y no sólo eso sino que dicha opinión supone operar a modo de intervención cognitiva en el espacio social para mejorarlo. El resultado es la puesta en evidencia de sus limitaciones. Dicho de otro modo, Olaixarac terminó creyendose su propia mentira de que la subjetividad per se puesta a circular en la esfera pública, osea, el mercado es suficiente como para ‘alcanzar tus sueños y forjarte un futuro’. Andy Freire reloaded y nuevamente fracasado. Esta vez en versión proto-feminista.

Hace dos días, Pola escribió una reseña sobre la muestra de De Loof en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y me gustaria saber cuál fue su motivación para hacer tal cosa. Su necesidad de probar suerte en la critica de arte? La experiencia estética fue tan abrumadora para ella durante la muestra que la impulsó a abrir la laptop y escribir en un arrebato de inspiración? Dejenme preguntarlo de otro modo. Para quién escribió esa pieza? Personalmente, creo que la misma tiene como destinatario, o bien, a la directora del museo o a alguien con quien ella interactuó en la inauguración y la hizo sentir que tenía que dejar ese encuentro registrado de alguna manera. Sin embargo, como digo más arriba, cuando el polemista sucumbe a sus inseguridades e intereses personales comienza a caminar en arenas movedizas ya que transforma a su columna en una herramienta de posicionamiento personal en un contexto histórico muy específico que es el éxodo y repliegue de la cultura macrista del ámbito nacional al más limitado y territorial del Pro en Capital Federal en donde es muy probable que Pola quiera marcar la cancha vaya uno a saber para qué. Digo esto porque el costo en materia de credibilidad intelectual de dicha pieza es y debe ser alto para ella si los interlocutores en cuestión respetan su propia y la inteligencia, en general.

Bajo el titulo ‘El artista de la noche’, Oloixarac subtitula: ‘Los caminos de la vanguardia son inescrutables pero en la Argentina todos llevan o se cruzan con Sergio de Loof’. Uno puede disculpar el uso demasiado abrasivo del concepto de ‘vanguardia’ y entender que lo quiso decir es ‘cultura under’ pero luego avanza en especificidades para referirse a ‘hiperobjetos’ y ‘el collage de disonancias’, entre otros items mostrados y colocados a lo largo de nueve salas que ‘imitan el laberinto mental de un demiurgo moderno’. Son esas nueve salas una representación realista o, supongo quiere decir Pola, alegórica del ‘laberinto mental’ de De Loof? Es eso lo que, realmente, cree? Si entro a la muestra y camino por las salas yo experimento el cartográfico laberinto de la interioridad mental de De Loof como tal? O es una alegoría extensible a cualquier manifestación cultural como que, por ejemplo, ustedes entrando al blog experimental los laberintos de mi psiquis?

Por supuesto, su gusto por De Loof está directamente relacionado con la fácilmente manipulable del legado de este creador para un modelo de emprendedorismo macrista fracasado cuyo ethos Olaixarac justifica culturalmente desde el lugar de la construcción de la subjetividades como agentes de individualidad per se. En sus propias palabras: ‘El universo de De Loof era la plataforma donde las individualidades se paseaban y se seducian, una red social social avant la lettre que, a veces se filtraba al dia’. Esta es una lectura muy banal y, ciertamente de derechas ya que si bien De Loof permitió a las individualidades exhibirse también creó espacios de comunidad para aquellos que venían de velar a sus amigos muertos en manos del SIDA hacia fines de los ochenta, por ejemplo. Esto es algo que el pum para arriba Tinelliano de Olaixarac no puede siquiera comenzar a considerar. Ademas, esas individualidades que se paseaban y seducían estaban construyendo modos alternativos de la seducción basados en un tipo de ‘no future’ de cojamos ahora porque se viene la catástrofe. Y básicamente eso fue lo que ocurrió. El modo naif en el que esta mujer ve esa época sorprende.

Luego Olaixarac cita a Duchamp como fundamental en la construcción intelectual de De Loof pero en él no hay ‘ready mades’ sino artesanias o chucherias puestas en circulacion a la venta y como ambientacion que son dos cosas totalmente distintas. Una venta que tiene que hacerse tras que esa misma seducción se consumiera todo, incluso las cuentas bancarias. El objetivo de De Loof nunca fue el de cuestionar mediante el ‘ready made’ la institución artística sino el de decorar ambitos de relacionalidad a partir de una estetizacion de lo previamente excluido u obsceno. En el no hay modernismo sino puro pastiche posmodernista.

El neoconservadurismo de Olaixarac se profundiza cuando dice: ‘De Loof es el artista de la utopia liberal de la posdictadura, cuando no habia grietas entre las cosas, cuando la identidad de las cosas podía fluir y mezclarse’. En este punto vale ser un poco más especificos. De Loof produce en la decada del noventa, es decir, una decada despues del fin de la Dictadura. Entre la llegada de la democracia y De Loof tenemos diez años de energía Under como alternativa a la fosilización de un tipo de arte tradicional favorecido por los medios y las clases a las que Olaixarac, desde hace tiempo, viene cortejando. A no ser que no esté yo entendiendo lo que entiende por ‘utopía liberal’ y en realidad se esté refiriendo, lo que es muy posible, a la utopia dolarizada neoliberal de la reaccion de Menem y Cavallo. Es evidente que Pola sabe poco de lo que habla y al hacerlo pone en evidencia sus verdaderas credenciales ideologicas, cada dia mas retrogradas y poco interesantes al momento del debate. Lo que es peor demuestra lo poco que ciertos visitantes ocasionales de El Dorado entendieron lo que realmente estaba pasando allí. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL DROIT DE SUITE

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