Creo que el gran aporte cultural de Yanina Latorre ha sido el de especificar el tipo de relación al que ninguno de nosotros debe aspirar. Tuve la oportunidad de conocerla personalmente en un par de ocasiones y dos cosas me llamaron la atención. La primera fue que su carta de presentación social es su familia. En la mesa muestra fotos y dice, por ejemplo: ‘Viste que divino que es mi esposo? Mira lo que es mi hija? No es una bomba’. Lo segundo que me llamó la atención mientras esperabamos afuera de Gardiner a que le trajeran su auto fue su recurrente referencia al ‘dinero de su esposo’: ‘la gente muchas veces nos envidia nuestro dinero’. Este encuentro fue meses antes del ‘puntitagate’ y su reacción de ‘madre coraje’ cerrando filas con su familia y con su esposo no me sorprendió, en absoluto, ya que la verdadera relación de Yanina no es con Latorre sino con lo que el matrimonio representa en tanto institución patrimonial y reproductiva. En este sentido, Yanina es el patriarcado al palo.

Un año más tarde, Yanina tomaba una decisión que, debo confesar, me sorprendió para mal: someter a su hija a la picadora de carne del ‘Bailando por un sueño’ de Tinelli en el contexto del ‘Puntitagate’. Dicha decisión, no solamente ocurría tras que esa misma hija adquiriera notoriedad apoyando a su padre en ese mismo programa mientras su madre lloraba despues de bailar en tanga pasada la cuarentena. Al permitir e incluso alentar a que su hija se someta a esa sobre-exposición en ese contexto, Yanina estaba transformandola en la co-protagonista de la infidelidad ya que en el tour de los programas de chimentos al que son sometidos los participantes del programa de Tinelli, se la hizo revivir una y otra vez la infidelidad de su padre tanto explícita como implícitamente. Esta decision conspiró contra la sacralidad del lazo entre padre e hija, casi siempre especial, en tanto y en cuanto se la hacía repetir el trauma y asi fortalecer los mecanismos de supresión del dolor y, como consecuencia de esto, del afecto. Al someter a padre e hija a revivir una y otra vez la humillación de las infidelidades del padre, la capacidad de dar y recibir de esa hija -y en esa relacion, tambien del padre- era lo que era obturado y así se la transformaba en un clon de su madre. Un robot al servicio de las instituciones del patriarcado que muchas veces podía llegar a ser un cartel promocional de los sacrificios a los que mujeres de todas las edades tienen que someterse con tal de mantener el respeto de la sociedad. Yanina y su hija eran valoradas por haber aguantado y perdonado todo osea, por negarse a cambiar.

Ustedes pueden, a esta altura del texto, acusarme de misógino por reservar mi critica en los dos primeros párrafos a Yanina -la supuesta victima- y no para Diego Latorre -el infiel. Sin embargo, Yanina parece ser la única adulta de la relación o, mejor dicho, la que es colocada en el lugar de aprobar o reprobar lo que publicamente es sometido a su consideración. Si el mundo de Yanina es el espacio público el de Diego son las sombras. En ese sentido, Diego es un narcisista que construyó una familia no con amor sino con resentimiento contra la mujer de la que busca aprobación. Es ese resentimiento contra esta figura de autoridad por él consagrada la que lo lleva a exponerse y exponerla a la humillacion no solo del engaño sino, mucho más específicamente, de haber elegido a un tipo tan torpe al momento de mentir.

Ahora aparecieron nuevas grabaciones en donde el modus operandi de su infidelidad con Natacha Jaitt parece repetirse. A la pregunta de por qué se expuso nuevamente a esto al dejar mensajes grabados a las prostitutas que son usados por ellas como oportunidades para hacerse momentaneamente conocidas y asi inflar un poco sus tarifas, la respuesta obvia es porque eso es, precisamente, lo que él quiere que ocurra. No hay en él otra motivación que la de dejar en evidencia de que Yanina ha sido una imbécil por elegirlo y mantenerse en la relación ya que la única posibilidad de perdón es la suspension de la logica mediante el diagnóstico patologico o la lisa y llana estupidez que, como vemos en este texto, siempre tiene alguna justificación. Real y verdaderamente patetico. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL DROIT DE SUITE

 

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