ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE CATU

Es una pena que, hasta el momento, las autoridades no hayan hecho un mejor esfuerzo en su vínculo con el plantel docente, porque –en definitiva– el ejemplo tal vez sea lo más importante que los adultos transmitimos a niños y jóvenes, a nivel enseñanza.

Que las autoridades muestren tanta incapacidad (en el mejor de los casos) en las relaciones humanas va también en desmedro del trabajo de un cuerpo docente que –al menos en lo que atañe a mi familia– no nos cansaremos jamás de destacar y agradecer.

Salvo un par de excepciones (en cuatro años), nos hemos encontrado siempre con maestros muy comprometidos, desde todo punto de vista.

Hace algunas semanas, destacábamos con mi hijo el esmero que pone su profesor de Geografía al presentar los trabajos en el campus virtual (y ahora me quedo helada –y con ganas de escuchar tal vez al Dr. Negri– al saber que ni siquiera conservan los derechos de autor de semejante despliegue). Y la profesora de Geografía de los dos años anteriores aún lo saluda a mi hijo en los pasillos y, recordando que es un fanático de Neuquén, le cuenta distintas novedades del lugar.

Gracias a esa profesora, por ejemplo, a casa llegaron documentales y material para aprender y conocer en profundidad en qué consiste el fenómeno de la gentrificación. Gracias al profesor de este año, estamos muy al tanto de los procesos migratorios que se están dando en África en este momento, con sus consecuencias y posibilidades. Y así podría seguir un buen rato, hablando de ESI o de la obra de Baricco.

Gracias a la ORT, mi hijo también recibió una beca cuando su papá se quedó sin trabajo, y también pudo conocer Córdoba y hacer un viaje de estudios a Chubut.

Cuando buscábamos una secundaria, la madre de dos ex alumnos nos dijo que la ORT era una escuela de oportunidades y a mí me alivió y alegró mucho verificarlo.

Y si digo “alivió” es porque reconozco que siendo hija de la educación pública, tuve –y aún tengo– muchos prejuicios con la gestión privada y el hecho de considerar al educando como un cliente.

Sin embargo, los maestros de la ORT han mostrado estar muy dotados para la enseñanza: Después de haber atravesado yo la experiencia personal de compartir aula con otras 45 almas en una escuela pre universitaria, también me impresionaron algunos comentarios muy ajustados que recibimos sobre mi hijo en las reuniones de padres. Sentí que sólo un docente dedicado, muy formado y con una sensibilidad especial para la enseñanza podía llegar a ese tipo de observaciones personalísimas. Ahora también recuerdo adivinar la emoción de la exigente profe de Biología cuando nos hablaba del desempeño de nuestro crío.

Pero volviendo al lanpodcast, también es muy ajustada la descripción que hacen Melina y Pablo sobre la transformación de la ORT en un bachillerato (en ese sentido, nosotros buscábamos una escuela técnica, porque queríamos algo más vinculado con el “hacer” y lo empírico, que con la abstracción de los bachilleratos que padecimos con mi ex y –entre otras referencias– tomábamos de ejemplo a un par de amigos y ex alumnos que egresaron de la ORT hace 30 años y hoy son muy capos en lo suyo aunque conservando la formación en los talleres de la vieja escuela técnica).

Qué sé yo… En eso siento que la escuela se está quedando un poco a mitad camino: Por prejuicio o ignorancia, yo me imagino que un bachiller sabe al menos lo que es un pentagrama o mínimamente cómo el medioevo influyó en la música y la pintura).

También podría reprochar que –al menos en la sede de Núñez– no haya suficientes microondas ni buenos salones comedores donde el alumnado se pueda sentar a almorzar y establecer la sociabilización que la comida también conlleva. Además, tengo entendido que la relación costo-beneficio de la comida en la escuela no es la gran cosa y muchos alumnos terminan sentados en las veredas, almorzando.

También hemos vislumbrado cierto desdén por la actividad física (muchas clases canceladas, insuficientes revisaciones médicas a lo largo del año lectivo, falta de higiene en la piscina…) y -aunque suene raro- los pibes se fuman tres años de clases de Hebreo y cuando algunos más o menos le empiezan a pescar la vuelta y pueden llegar a encontrarle algún sentido como herramienta o lo que sea, la escuela no ofrece la posibilidad de continuar con el estudio de una tercera lengua como asignatura optativa en el contraturno.

(Fuera de tema: En Uruguay, el Pepe Mujica contaba que él quería implementar –para el interior del país– un sistema de escuelas de oficios a la vieja usanza, y hasta el mismísimo Frente Amplio le bajó el pulgar).

Para terminar, y si de muestra basta un botón, cito un comentario de una familia de la escuela, a propósito de uno de los profesores recién despedidos:

“X está muy dolido por su profe de Física que partió en esa volteada.

El profe re pilas, los hacía pensar en cosas cotidianas para incorporarle conceptos complejos. Justo ayer hablamos de eso.

X ya está de vacaciones pero está viendo si el miércoles se llega a la concentración frente a la escuela”.

Supongo que me alivia un poco ver que X tuvo la capacidad de reconocer tanto la labor de su profesor como la gravedad de la injusticia. Y que, incluso, haya pensando en salir a apoyarlos, sin generar la suspicacia de ningún tipo de “beneficio” colateral.

Por último, celebro la claridad y profundidad del lanpodcast (confieso que cuando el domingo pasado me enteré de lo que ocurría, pensé en LANP pero –equivocadamente– me pareció que era un tema que no tenía mucho que ver con el blog).

Ojalá que las autoridades sepan rever esta situación y estén a la altura del prestigio que la institución supo –merecidamente– alcanzar.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL ESCANDALO DE LA ORT

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