ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ELEGANCE PRINCIP

Bueno, después de andar viendo el abundante material de Jimena Barón mostrando en Instagram su maternidad, creo que la primera reacción que me produce es de sopresa ante lo bizarro de un estilo que se expresa en las antípodas del rol tradicional representado de la maternidad. En ocasiones se exhibe hipersexualizada ante la audiencia, aunque las interacciones con su hijo enseñan ternura y momentos de alegría. Más tarde en la serie se suma el novio de mamá al que ella etiqueta como “El padrastro” en algunos momentos y vemos en esa interacción de a tres jugarse de vuelta la ternura y la alegría.

Honestamente no sabemos qué deparará el futuro de Momo, si se trata de una crianza saludable o no. Es una suerte de experimento cómo funcionan estas maternidades de mujeres hipersexualizadas (en el contexto privilegiado del bienestar económico) y en una cultura tradicionalista (con fina cobertura progresista) como la argentina.

Sin embargo, no es menos cierto que también asistimos que estas piezas son una puesta escena. Esta hipersexualización siempre está enmarcada en las pantallas de Instagram. E Instagram se caracteriza por sus filtros de edición

Es sabido: En Twitter todos somos críticos; En Facebook todos somos felices; en Instagram somos todos lindos.

¿Qué es real, qué no lo es?

Pero sin embargo en esta oportunidad estamos de nuevo ante la pregunta por la maternidad actual en medio de los cambios vertiginosos de época que nos muestra como posibles los impensables de ayer.

Lo que no debemos perder de vista en ningún análisis de las maternidades/paternidades son las dos componentes estructurantes:

*el amor (un deseo que no es anónimo) y

*la ley (la relación ante lo imposible)

Ambos sujetos a cambios históricos.

¡Es Caso Momo es un interesante caso para realizar seguimiento y seguramente no nos faltará oportunidad para observar su evolución!

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL PERFUCH

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