Ayer, aterrizó con cierta violencia en el menú de este blog, la apertura de inscripciones para los talleres feministas en la Ciudad Cultural Konex. El mensajero fue SAMO, con su habitual post-feminismo conservador, casi siempre enunciado como superación del feminismo desde adentro  -post-porno/post-feminismo/ecofeminismo- pero reduciendo todo tipo de acción afirmativa e identitaria a la función de perpetuación del sistema. En otras palabras, SAMO quiere un feminismo que sólo sea vocalizado por los hombres cuándo y cómo a ellos les convenga. Pero volviendo a los talleres del Konex de ‘hackeo del patriarcado desde todos lados’, ‘ESI para mapadres’, ‘cómo convertirse en bruja feminista -curso para niños’ (genial!!!), ‘perreo como une pibe’, ‘twerk lesbiano’, ‘autocuidado para adolescentes’ y glitter y pancarta. En principio tengo ciertas reservas en que los talleres contengan, casi sin excepción, técnicas de patriarcalismo aplicado: pensar en la paternidad/maternidad como tema (es decir, la reproducción social) o tomar el twerking y hacerlo lesbiano es reafirmar los mecanismos del patriarcado y, en todo caso, reduce ciertos instrumentos del feminismo de tercera ola a actividades ad hoc. Esto, señoras y señores, es el mercado disfrazado de militancia bajo un paraguas de ‘acción cultural’.  A un nivel, mucho más superficial, podría decirse que este tipo de talleres filtra algunas conclusiones de la ideología de genero del feminismo de la tercera ola a través de las prácticas de concientización -en tanto instrumentos- del feminismo de segunda ola. Hasta acá todo perfecto. Pero es esto lo que ha venido molestando tanto a algunos comentaristas de este blog? No lo creo ya que mi critica es desde dentro de la teoría queer y mas específicamente desde lo debates homosexuales. A lo que, sin embargo, creo que los comentarista del blog están reaccionando es a algo más abarcativo que podríamos caracterizar como un malestar cultural post-éxtasis Cristinista.

Ayer me ví personalmente atrapado y confundido por la imágen de la Primera Dama, Fabiola Yañez. En un post, reaccioné a un mensaje de Fin de Año grabado por ella. Minutos después, cambié mi opinión frente a otro mensaje que la veía muy frescas, vestida a lo Jackie O’, de encaje blanco. La diferencia entre Awada y Yañez es que en esta última se ve el trabajo. El mensajes es el de alguien que está trabajando en su rol mientras que Awada concentraba el esfuerzo para, en tanto sprezzatura, comunicar que no estaba trabajando sino que estaba, simplemente, siendo ella misma: ‘así como ves, fresca y cool’. Hasta aquí, todos los puntos con Yañez ya que en la Argentina de la crisis, la Presidencia no se puede dar el lujo de una Primera Dama haciendo esfuerzos para demostrar cómo disfruta de los privilegios de su posición siendo un ama de casa ideal que espera a su hombre despues de un arduo día de trabajo, cultivando con su nena en la huertita o, mucho peor, usando la infraestructura del Estado para festejar a Gauthier con Wally Diamante incluído. Además, la sprezzatura como criterio de elegancia es un modo de la aristocracia del Renacimiento. Nada menos apropiado para este momento histórico.

Sin embargo, en el mensaje de blanco encaje de Yañez, había algo perturbador. Ella está traslúcida; no en sentido ético sino en sentido literal. Algo fantasmático. Es como si Fabiola se hubiera convertido en una membrana cubriendo el lente. Como si la cámara tuviera cataratas.  Podría decirse que estéticamente, el post-carisma torpe y pseudo-cool de Macri han dado lugar al imperio del hombre gris de Don Porfirio y compañía. Por ejemplo, sus designaciones en las áreas que competen a este blog como Cultura, por ejemplo, oscilan entre el propagandismo lineal y, directamente, la falta de inspiración (Gonzalez, Usubiaga y Plante en el area de Patrimonio). Estas ultimas son académicas y para nada malas. Han pasado sus vidas en archivos y es difícil saber cuál puede ser su aporte en materia de visión o gestión. Creo que ni ellas lo saben y lo van a estar descubriendo mientras les pagamos el salario. Un encumbrado amigo ha definido a los funcionarios designados por este gobierno como ‘juguete taiwanés …se te rompe cuando estás leyendo las instrucciones’. La confirmación y falta de determinación en la intervención en la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos es otro ejemplo. El gris de Don Porfirio.

Otro amigo hipotetizaba hoy con una derecha pop como superadora, en el futuro, del gris post-Kirchnerista Don Porfidiano. Un gris anclado tímidamente en una corrección política en la que el festejo de la asunción y el éxtasis del carnaval identitario Cristinista ha quedado rápidamente cajoneado para ser transformado en talleres de corrección política con cierto tono ‘zarpado’ como para no deprimirse frente a una decepción que no se puede hacer pública ya que hacerlo implicaría ver el abismo. Es la mediocridad progresista el antídoto para que toque fondo y renazca creativamente?

La utopía Cristinista era, desde ya, un promesa irreal de liberación de endorfinas. La promesa infantil de romper todo a lo Venezuela mezclada con el mana caído del cielo de las regalías y la decision distributiva de medicamentos gratis y abundantes para todes. La realidad es, en cambio, extractiva y acompañada con un ajuste clásico casi-Macrista. Culturalmente, la única opción del gobierno es dejar que el furor endorfínico se apacigüe para circunscribirlo a un campamento feminista en donde lo que verdaderamente se aprende es a autodisciplinarse. Recordemos que no hay un instrumento más genuinamente neoliberal que el autodisciplinamiento. Dicho de otro modo, el taller de Marina Mariasch sería fantástico en un contexto expansivo, en uno restrictivo, de repliegue de lo publico, ajuste y autodisciplinamiento, es, simplemente eso, fantástico, es decir, reemplaza a la lectura. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA MIS CARTAS DEL TAROT

 

 

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