ESTE TEXTO ES DE DANIELA PASIK PARA CLARIN

En el museo hay una fiesta. Pero es una muestra. Ese lugar supuestamente serio está repleto de colores, muñecos, almohadones. Los cuadros hacen reír. Los dibujos generan cosquilla en el cerebro. Las paredes son como arco iris con miles de tonos por fuera de los evidentes. Está permitido tocar. Cada visitante puede, además de mirar y pasear, pintar, leer y descansar entre obras y personajes.

Así es pasar un rato dentro de Museo peluche, la primera gran exposición individual de la artista argentina Ad Minoliti, que convirtió las salas del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires en un lugar de juego que disuelve los límites y jerarquías establecidos. Ahí va caminando una persona en kimono, tiene una máscara peluda de zorro. Por allá hay otra, con cara de gato. Y una más, es un oso.

En medio de todo eso, justo donde está el corazón de la muestra, en la sala del segundo piso, hay un aula. Es la Escuela feminista de pintura. “Es su obra más emblemática de este último tiempo”, dice Marcos Krämer, curador junto a Carla Barbero de esta exhibición, y agrega: “tiene que ver con un trayecto que Ad Minoliti realizó sobre su propia producción artística. A esta altura, no solo cuestiona la pintura y la historia del arte, sino también a las instituciones”.

En concreto, lo que Minoliti propone con la obra Escuela feminista de pintura es un espacio de aprendizaje donde se ofrecen clases abiertas a personas de todas las edades para releer críticamente las artes plásticas, tanto desde la teoría como desde la práctica. Ahí, rodeados de seres de peluche que custodian con amabilidad el proceso, y las paredes ilustradas con colores brillantes, cada sábadohay distintos invitados que invitan a leer a contrapelo los géneros de la pintura. El retrato, la naturaleza muerta, los paisajes, la pintura mitológica, todo con mirada disidente.

La Escuela feminista de pintura es una obra más dentro de la exhibición Museo peluche, pero también es instalación, por su forma de disponerse dentro del lugar. Además es un espacio activo, ya que su componente más importante son las clases. Y por último es un site specific, debido a que se modifica de acuerdo a dónde sea hecha.

Ad Minoliti creó esta obra en 2018 en una residencia en San Francisco y fue dentro de una galería de arte. Ahora es la primera vez que se ve-usa-sucede en Buenos Aires. Ya han pasado por el aula porteña distintos representantes teóricos, culturales, artísticos y disidentes de Buenos Aires y la Argentina, que van a volver a estar cada sábado durante enero y febrero hasta que finalice la exhibición.

La grilla incluye a Fátima Pecci Carou, con una clase sobre pintura de género; a María Ibarra, que hablará sobre literatura y mitología; a Jazmín Giordano, que se adentra en otra mirada sobre naturalezas muertas; Lucia Reissig, que trabaja los géneros en pintura de modos distintos; Lila Llunez, un artista queer multidisciplinario, el agente cultural y artístico Santiago Villanueva y también colectivos como el Archivo de la memoria trans y el año pasado Identidad Marrón, que mostró la ausencia de la negritud dentro de la pintura argentina.

“La ternura tiene mucho peso en la obra de Ad Minoliti y eso está muy presente en la Escuela feminista de pintura. Generó un aula dentro de la muestra Museo peluche y transformó la sala con personajes coloridos, abstractos y muy amables, para que se impartan clases alrededor de los géneros de la pintura en ese ambiente”, reflexiona Krämer.

Fuera lo sacro, bienvenido lo lúdico De la exhibición al espacio de juegos, Ad Minoliti recorrió un largo camino. Nació en 1980, vive en Buenos Aires y pronto se va a radicar en Alemania. En 2018 participó de la Art Basel Cities Week, convocada por la curadora Cecilia Alemani para el circuito Rayuela, que abarcó distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires, y el año pasado fue una de las elegidas para ir a la 58ª Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, invitada por el curador Ralph Rugoff.

Comenzó a estudiar pintura a los 15 años con Diana Aisenberg, hizo el profesorado en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y es agente del Centro de Investigaciones Artísticas (CIA), dirigido por Roberto Jacoby. En 2009 cofundó el grupo feminista PintorAs. Actualmente, vende obras en Art Basel, la feria de arte más importante del mundo y detrás de la fachada inocente de su obra hay un chorro conceptual disruptivo, que salpica con cariño, pero le moja la oreja y redefine al arte político.

Comenzó con la pintura y se entrenó en la tradición de la abstracción geométrica argentina, pero ya desde el inicio integró medios digitales a su obra, que resulta un collage interactivo y feliz, amigable, bello, aunque cargado de trasfondo político. Los murales que pintó especialmente para Mundo peluche, por ejemplo, están realizados con una paleta de cuatro colores: verde, por la campaña del Aborto Legal; naranja, por la separación de la Iglesia del Estado; violeta, por el movimiento feminista, y marrón, por la valorización de las identidades marrones en la Argentina.

“En esa variedad de colores que elige para su paleta están los conceptos, modos de ver el mundo, y desde ahí eligió a las personas y movimientos que convocó para su aula-obra”, analiza Krämer, que aclara, invita y provoca: “Ha venido gente de todas las edades, y ese es el objetivo no solo de la muestra, sino también de la Escuela feminista de pintura. Queremos que puedan convivir niñes y adultes sin inconvenientes, disfrutando por igual, cada cual en lo suyo, de una experiencia artística”.

AL RESPECTO ELEGANCE PRINCIP DICE

Ponele feminista a todo!

Me levanto de mi cama feminista y voy al baño a hacer mis necesidades feministas.

Luego una ducha feminista.

Un café con leche feminista con medialunas feministas

Saldo de casa. Me tomo el subte feminista

Trabajo en la oficina feminista.

A la tarde voy a mi clase de pilates feministas

Me encuentro con mis amigas feministas a tomar una cerveza feminista.

Vuelvo a casa y ceno un pollo feminista con ensalada feminista.

Miro en la tele una serie feminista.

Me da sueño y me voy a mi cama feminista a soñar con un mundo feminista.

MI PASTELA DEDICADA A SU OBRA Y A LA DE MAX GOMEZ CANLE

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA MIS CARTAS DEL TAROT