Desde que se desató el escándalo de la escalera de la Casa Rosada, el diario Pagina 12 en la persona de Sergio Kiernan ha venido diluyendo la responsabilidad de la Comision de Monumentos y Lugares Historicos en el asunto. Finalmente, frente a la presión, entre otros de este blog -uno de cuyos posts sobre el tema se viralizó con más de cien mil lectores-, la presidente de la Comisión, Teresa Anchorena tuvo que salir a dar la cara y lo hizo en una entrevista con Juan Batalla de Infobae. En la misma ella dice que al asumir no hizo nada tras que por reglamentacion transformaran a la Comision de Monumentos en un simple órgano asesor y que, por esto en el caso de la destruida escalera de la Casa Rosada, ella manifestó no estar de acuerdo pero cuando la escalera fue retirada, decidió quedarse callada. Ser funcionario publico tiene dos aspectos. En primer lugar, a uno lo coloca en un lugar privilegiado para recibir informacion y en segundo lugar, la ley le da determinadas potestades. Sin embargo, entre lo uno y lo otro está la responsabilidad y es ahi en donde la integridad moral del funcionario se pone realmente en juego. Si uno sabe que algo está mal y su cargo no le impide hacer nada, qué hace con esa informacion. Se queda quieto o renuncia? Recordemos lo que mi ahora amigo, Juan Javier Negri, ex director el Fondo Nacional de las Artes hizo cuando Avelluto intentó tocar los fondos autarquicos de esa institucion. Renunció. Qué hizo Anchorena cuando la Casa de Gobierno desoyó una recomendación sobre una escalera tan importante? No hizo nada.

En primer lugar, tenemos que historizar la figura de Teresa Anchorena. Quién es Teresa Anchorena o, mejor dicho, por qué para mí lo que esta mujer tenga para decir tiene que necesariamente ser contextualizado. Muchos se habrán dado cuenta de que no es santo de mi devoción, entre otras cosas, porque fui, personalmente, en mi paso por la función pública, testigo de ciertas irregularidades que siempre la tuvieron en el medio. Por esto, el escándalo de la escalera de la Casa Rosada debe ser considerado como otro momentos en esta concatenación de irregularidades. El primer momento en el que la figura de Anchorena queda demasiado vinculada a la corrupcion como para ponerla en ese cargo tiene que ver con la colección de arte Precolombino de Mateo Goretti, asesor de Macri, que fue motivo de varios allanamientos en su domicilio ya que muchas de esas piezas habían sido robadas del Museo Ambato de Cordoba. Durante mi paso por la Secretaria de Cultura de la Nacion, Teresa Anchorena tenia como secretario privado a quien hoy se desempeña como director del museo creado a partir de la exportación de esa judicialmente cuestionada colección a Uruguay. En segundo lugar, el mural de Siqueiros. Aquellos que quieran más información sobre el tema pueden leer el último capitulo del libro ‘Siqueiros’ escrito por Alvaro Abos donde se cuenta mi participacion en defensa del mural y mi reacción frente a los intentos, primero, de veto de la ley de declaracion del mismo como patrimonio nacional por parte de Duhalde y sus asesores -entre ellos Anchorena- y segundo, de exportación del mismo tras su intento de ser vendido a un museo norteamericano. En dicha ocasión, Anchorena era directora de cooperación internacional y vocal en la Comisión en donde siempre tuvo puesto el ojo. Creo que en las acciones y no en las palabras de los funcionarios se pueden ver los diferentes modos de operar en la esfera pública. Mi lugar como Subsecretario era muy limitado. Yo habia sido puesto por Leopoldo Moreau en el entendimiento entre el radicalismo y el peronismo bonaerense que llevarian a Duhalde a la Presidencia. Moreau me envio a negociar para un reparto de los cargos a partir de ese criterio de ‘cohabitacion’ y cuando me entrevisté con el Secretario de Cultura, Ruben Stella me encontré con un desequilibrado que me recibió a los gritos y me despidió a los gritos. Su estrategia era, lisamente y llanamente, la histeria. Su asesora en estos temas era… Teresa Anchorena y yo ni siquiera era invitado a participar en las reuniones de gabinete. Como Moreau no puso los huevos sobre la mesa para hacer valer su acuerdo politico, yo decidi organizar mi salida. Me di como máximo un año.

Era el año del 2002 y llegó a mi conocimiento que la integridad del mural de Siqueiros estaba en peligro y al ver que tanto la directora Anchorena como el Secretario eran activamente indiferentes a los intentos de exportación percibí que algo estaba pasando. En principio, decidí levantar publicamente el perfil del mural para que tomara conocimiento publico. Fue alli cuando Martin Etchevers de Clarin me ayudó a publicar una doble página en la edición del domingo contándole a los Argentinos lo maravilloso que era el mural. Era la primera vez que se tomaba conciencia real y publica de la existencia de esa mural. Al día siguiente, y sorprendentemente para el que no hubiera percibido lo que yo estaba percibiendo, el Secretario me pidió la renuncia. El resultado de este sainete es que el mural no pudo ser tocado y finalmente, quedó en la Argentina. Luego durante el gobierno de Kirchner, el mismo fue transformado en un hito cultural que hoy, como es bien sabido, es orgullo de los argentinos. Ese fue mi grano de arena en materia de política cultural por decirlo de alguna manera. Sin embargo, el lugar de Anchorena era más que sospechoso. Sin embargo, para la argumentacion de este post, a lo que quiero referirme es a los modos en los que un funcionario pubico puede operar aun sin tener el poder para hacerlo o cuando las condiciones no estan dadas. Dicho de otro modo, al no tener los instrumentos institucionales ni el poder suficiente para frenar su exportacion mediante una declaracion de patrimonio nacional que Anchorena y Stella desaconsejaron -al punto del veto- a Duhalde, tenia dos alternativas: o renunciar e irme -algo que probablemente haria hoy o quedarme para usar todos los medios posibles para que no se salieran con la suya. Era joven e idealista.

Comparemos esto con lo que Teresa Anchorena acaba de manifestar respecto de la escalera en la Casa Rosada. En su entrevista con Juan Batalla, ella dice que esto ocurrió tras que se le quitara mediante la reglamentación de la ley, el poder de policía a la Comisión Nacional de Lugares y Monumentos. Esto no es, en absoluto, menor. La primer pregunta es por qué asumió en esas condiciones. Qué hizo para que esa situación se revirtiera? Digo esto porque lo que la gestión Anchorena, en principio, acabó siendo fue la administracion de la aceptación del vaciamiento de poder de la misma tal vez porque le convenía, por alguna razón que no me compete a mí hipotetizar, ser convertida en una suerte de cuerpo asesor interviniente en los procesos mas sin mayores responsabilidades. Si ese fue el caso, el tiro le salió por la culata y el costo fue la devaluación de la institución.

Luego, Anchorena le cuenta a Infobae que los planes de reformas de la Casa Rosada fueron parte de un Master Plan del gobierno de Macri que la Comisión nunca vió por completo porque el gobierno no se lo facilitó -como debería haberlo hecho por ley- ‘no porque no quisieran sino porque lo iban haciendo sobre la marcha y nos lo iban presentando en diferentes momentos’. Esto es un oximoron, ya que el que el plan se hiciera en partes no excluye que el plan pudiera ser visto en su totalidad. Aqui, Anchorena está utilizando la supuesta -y aceptada- informalidad del gobierno de Macri para hacer alteraciones ni mas ni menos que a la Casa Rosada como justificacion de su pasividad o, me atrevo a decir, cobardia al no tomar la iniciativa de realizar una pedido formal para que la totalidad de los cambios fueron vistos y evaluados por la Comisión. Así, de su propia boca, la Presidente de la Comisión confiesa no haber cumplido sus funciones.

Pero lo segundo y que da la pauta del patético nivel de la gestión cultural en nuestro país es la siguiente frase: ‘Lo que hicimos entonces fue no autorizar la escalera, pero sí sabíamos que se iba a hacer, porque ellos querian hacerla igual. Y nosotros ahí, no dijimos nada’. Nuevamente, el silencio y la cobardía acomodaticia de Teresa Anchorena le cuestan al país parte de su patrimonio.

Pero el tercer punto es tambien preocupante ya que, el final de la nota está dedicado al futuro o sea a la decisión de redactar una nueva ley de patrimonio cosa que, a cuatro años de asumir, Anchorena recien ahora considera necesaria. Si asumió tras el desguace a través de la reglamentación de la ley y para acomodarse no dijo nada, por qué no transformó la inmediata redacción de la ley en un instrumento para que la Comision recuperara su lugar. Por qué esperar cuatro años para presentar algo en el Congreso que como Presidenta no va a tener tiempo a defender en el Congreso. Tengo la sospecha de que Teresa Anchorena ha sido lo peor que le pudo pasar no solo al patrimonio sino a la Comision Nacional como institución en la que, dicho de paso, contamos como vocal a Alicia de Arteaga quien es, alguien, absolutamente, inepto para dicha funcion y cuya verdadera funcion es garantizar que el diario cuyo publico lector es el más interesado en temas patrimoniales no diga nada.

Por supuesto, Tristán Bauer no tardó en confirmar a Anchorena en su puesto hasta el 2022 y la gestion cultural argentina sigue su proceso descendente. En esto, poso mi atención en la Subsecretaria Valeria Gonzalez quien es la persona que tiene que contextualizar la relación entre un Secretario de Cultura que, claramente no ha tomado el toro por las astas, y una Comision de Monumentos debilitada, corrupta, cobarde y acomodaticia. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA MIS CARTAS DEL TAROT

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