LANP no puede dejar de hacer referencia a que finalmente ha ocurrido el Brexit y desde ayer, este blog se escribe desde Gran Bretaña, fuera de la comunidad europea. Creo que hubo un momento, antes del referendum, que simbolizó lo que se vive hoy en Inglaterra y fue cuando una pequeña flotilla de barquitos pesqueros convocados por el líder del partido de ultraderecha UKIP, Nigel Farage, fondearon frente al Parlamento. Uno de los pescaderos, desde el Tamesis, gritó: ‘Hitler intentó hacerlo con la cámara de gas y ahora Merkel intenta hacerlo con el papeleo de la burocracia. Queremos que nos devuelvan nuestro país’. Pero qué es lo que Merkel intenta hacer? Este tipo de reclamos presuponen varias cosas y dejan en evidencia lo trágica, pretenciosa y patética de la flotilla.  Tragica porque presupone que el mundo tiene como objetivo ‘derrotar’ a Inglaterra. Pretenciosa porque cree que aun tiene algo que el mundo quiere y patética por lo evidente… una flotilla de pescadores en el Tamesis es entre graciosa y patetica.

Lo cierto es que el Brexit fue un proyecto exclusivamente ingles ya que tanto Escocia como Irlanda del Norte votaron por permanecer en la Union Europea y está atravesado por cuestiones de identidad, autonomía y soberanía compartida que han estado no resueltas desde fines del siglo XIX. La identidad inglesa está parcialmente definida por el reclamo de excluidos del sistema de los pescadores convocados por Farage. Pero si tenemos en cuenta que Inglaterra -y Gran Bretaña- ha estado del lado ganador en ambas guerras mundiales y es una de las mayores economías del planeta, esta idea de que el país tiene que ser devuelto a los ingleses es algo así como una exageración o, por lo menos, una fantasía. Esta melancolía por la perdida del imperio, el pasado industrial y los lazos comunitarios es algo que caracteriza a la Inglaterra de posguerra y puede verse en el punk o el romanticismo de cantantes como Morrissey así como también en los titulares de los diarios de derecha siempre referidos a la necesidad de volver a una supuesta Edad de Oro. La flotilla de barquitos tiene así mismo algo, paradoójicamente, presuntuoso y megalómano en tanto alegoría de aquellos momentos épicos de la historia británica moderna como la derrota de la Armada española, Trafalgar y Dunkirk asi como una referencia al pasado imperial que por si solo supone justificar cualquier reclamo presente. Pero hay algo humorístico en los barquitos y esto es algo que, al menos, para los ingleses define su identidad. A falta de otra cosa, los ingleses dicen tener un incomparable sentido del humor con el que justifican o, mejor dicho, soportan todo. En otras palabras, este país  marcha al son melancólico de Morrissey, la pompa de Elgar y el ridículo de la cortina musical del programa de Benny Hill. Dicho en otras palabras, Inglaterra es emocionalmente inestable y el Brexit es un intento de estabilizarla. Pero cómo?

Uno de los artifices del Brexit es Dominic Cummings, el Marcos Peña de la campaña a favor del Brexit y del gobierno de Boris Johnson. Para él, la tragedia inglesa no es solo el producto de la dominacion extranjera sino de sus problemas internos y en su opinión, la ventaja comparativa de Inglaterra no está en el pasado imperial sino en su presente de universidades, seguridad juridica y Londres como ciudad global. Del otro lado del espectro politico, los que quieren que Gran Bretaña sea parte de Europa esgrimen argumentos tanto sentimentales como pragmaticos. Entre los sentimentales están los que creen en una comunidad espiritual europea inexistente mientras que entre los pragmaticos, como en un principio lo fueron el mismísimo Harold Wilson y mas cerca nuestro David Cameron, la Union Europea es la extension lógica de una version profesional, estoica y pragmática de Inglaterra.

Con esto quiero decir que el Brexit es fundamentalmente emotivo en tanto catalizador de ese cocktail cultural de tragedia, historia y comedia, megalomania, ironia y auto-sabotaje. Lo que el futuro depara es incierto pero tiende a alinearse de acuerdo al lugar en el que aquel que opine se coloquen respecto de Europa. Para aquellos a favor del Brexit, lo que viene es el resurgimiento neo-imperial de los viejos lazos comerciales. Para los que están en contra del Brexit, lo que viene es un shock en el sistema y una Inglaterra a la deriva sin anclaje simbólico en algo más abarcativo que la contenga de su inevitable catástrofe. Yo creo que no ocurrirá ni lo uno ni lo otro sino que Inglaterra entrará en un muy sostenido descenso al lugar que verdaderamente se merece que, debo decir, no es menor. Gran Bretaña tiene un modo de hacer y de pensar que al menos a mi me interesa. Por eso estoy acá. Lo mas probable es que acabe gravitando nuevamente hacia Europa entre un Estados Unidos debilitado y una Asia cada vez mas poderosa. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA MEGHAN Y HARRY

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