La participacion en el Super Bowl del combo Shakira – JLo puso en evidencia algunos aspectos interesantes de la cultura americana respecto del modo en el que el espectaculo fue ideado: como comparación. El puntapie inicial lo dio Shakira vestida con una mini y top rojo con una suerte de cola en red que hacia metonimicamente referencia a la jungla. Si bien el tema de la naturaleza y la selva ha sido parte del imaginario de la colombiana, tanto la coreografía como el uso ortogonal de la cámara  que tendía a hacerla enana resaltaban su aspecto mas primitivo, menos desarrollado y, en definitivo, menos ‘americano’. Sus movimientos remarcaban su orientalismo transformando a Shakira en una version amigable de ‘lo otro’. En materia linguistica este juego de oposiciones se manifesto en la clara division de castellano para Shakira -Hola, Miami….- y JLo hablando en ingles, todo el tiempo.

Dicho de otro modo, mientras el espectaculo de la colombiana enfatizó lo primitivista, monocromo y un tanto caotico de esa version de la latinidad; el de JLo marcó un fuerte contraste desde un punto de vista que me atrevería a decir se definió como profundamente norteamericano, al punto que JLo reapareció al final de la representacion enfundada en una bandera norteamericana y boricua. La estética de JLo era eminentemente americana atraves del music hall y Las Vegas, un tipo de vestimenta relacionada con las versiones mas profesionalizadas del showbiz lo cual, desde una perspectiva, Americana anclaba a JLo en la civilizacion y a Shakira, en la barbarie. Si tenemos en cuenta que de las dos, Shakira es la inmigrante y JLo, quien si bien reclama ascendencia puertorriqueña, no ha practicamente salido de NYC en toda su vida; el espectaculo se estructuró a través de una diferenciación entre diferentes niveles de latinidad: una primitiva y la otra, integrada. Una aceptable pero con condiciones y la otra, anglosajona.

El contraste entre la diva Americana y la animalizada Shakira ocurrió incluso al nivel de los niveles de emoción autorizados. J Lo incluyó a sus hijos e incluso su hija cantó mientras que mientras la colombiana les hacia de baterista. Es como que todo en Shakira estaba al servicio de la norteamericana. El mensaje era claro. El inmigrante sirve y el local, es servido. Mensajes bien claros en el Superbowl del melting pot de la era Trumpiana. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA MEGHAN Y HARRY