Como todos sabemos, Anamá se mandó una cagada que consistió en mandar por mensaje grabado de Whassap una opinión que afecta la integridad moral de otra persona. Digo esto porque en el mensaje no está haciendo valoraciones sino que directamente acusa a esa persona de complotar a los fines de beneficiarse economicamente de la supuesta ‘vunerabilidad’ -al menos, ella lo presenta asi- de Eduardo Costantini a quien describe como ‘anciano’. La víctima de la filosa lengua de la brasileña es Elina, flamante esposa de Costantini quien en poco tiempo y abro comillas: ‘conquistó el corazón del empresario’. Como sabemos, en el audio en cuestión, Anamá anatomiza el frío cálculo de la bella joven en cuyos encuentros, al menos segun la brasileña, el azar, la indeterminación, la gerontofilia y el amor no tienen lugar. Hasta aqui me parece que todo ocurrió dentro del margen de lo esperable. Digo esto porque la hija de Anamá sale con un gordito ricachón apellidado Neuss y parece ser esa su casi excluyente ocupación; o sea, su trabajo es mostrarse en eventos caritativos en los que es invitada por extensión de la billetera de su novio y acicalarse para asistir a esos eventos y para agradar el campo visual del muchacho en cuestion. Confinada a ser, básicamente, un cuerpo mudo sin mucho que decir además de mostrar su modelito de ocasión, la relevancia de su ocupación radica en hacer visible su paradójico lugar de acompañante y al mismo tiempo, valorizarse al ser visible para, en lo que de por sí es una lógica circular, dejar en evidencia de que el macho tiene la billetera y puede darse el lujo de, a pesar de ser un gordito insípido, tener una mina con ese cuerpo disponible todo el tiempo a su lado. Dicho de otro modo, su ocupación es confirmar un sistema en el que la empatía y el afecto quedan, por definición excluídos ya que, en principio, obedecen a criterios externos. Pero, si hablamos de amor, quién puede realmente dar catedra de amor en este mundo? Qué es el amor más allá de la posibilidad de conocer nuestro lugar en la tierra a partir de una relación empática con los otros? No puede uno estar enamorado de la proyección de la posibilidad del dinero en ese macho proveedor? Y si este es el caso, cuán lejos está esto de una versión trasnfigurada del síndrome de Estocolmo? Está el amor prohibido para aquellas que transforman su vida en la maximización de recursos y herramientas para conseguir ser mantenidas y permanecer visibles frente al resto de la sociedad como lo que popularmente se conoce como ‘gatos’ para que, frente a cualquier inconveniente, la sociedad sepa que es precisamente eso lo que son. Digo esto porque se necesitan dos para bailar un tango y mientras Costantini posa como el macho proveedor que con su éxito e inteligente se gana la mina jóven, Elina se presenta al mundo como una triunfadora y es precisamente ese triunfo el que, paradójicamente, Anamá reconoce en su audio. Y, por lo antedicho, en esto, Anamá hace escuela.

Sin embargo, el eje de este debate no radica en lo que se ‘acusa’ a Elina de hacer -que, como digo, más arriba, es presentado como un ‘triunfo’- sino en algo más líquido en el discurso de Anamá que es su reclamo de ‘autenticidad’. Si se quiere, el punctum del Anamá-gate, por llamarlo de alguna manera, está en el modo en el que rápidamente reaccionó para disculparse y no perder iniciativa en las redes sociales. En primer lugar, hizo un descargo en forma de disculpa pública – a modo de comunicado- que redujo las chances de que se comiera un juicio al tiempo que paró, eficazmente, la ola mediática y, potencialmente, racista que se le podría venir en contra. Recordemos que si bien esta sociedad, por un lado, les da un lugar de relevancia a estas mujeres al acecho de viejos con dinero; no parece perdonarles que se equivoquen al opinar. Para prueba basta un botón: recordemos el modo en el que Nequi Galotti se ganó la indiferencia del medio televisivo tras que, en este blog, se filtraran sus audios con todo tipo de insultos contra la viuda de su ex marido. De ese tipo de ‘traiciones’ entre ‘gatos’ dificilmente se vuelve. Sin embargo, la otra parte de la estrategia de Anamá fue la que me parece más interesante ya que eligio, via Instagram, el camino de la victimizacion.

Esto hay que ponerlo en contexto ya que la presencia de Anama en Instagram copia el formato de los perfiles de instagram de gays normalizados aspiracionales en los que lo que se muestra es una combinación de sex-appeal y sabiduría, articulada como un sin fín de aforismos espiritualistas y de autoayuda en los que los protagonistas confirman una y otra vez que no solo sus vidas son ejemplos de completitud y belleza desde afuera sino tambien por dentro. Si bien muchos felicitaron en las redes sociales a Anamá por su honestidad; en realidad, este no fue el caso ya que habiendo hecho circular sus opiniones de manera privada esos comentarios califican no tanto como honestidad sino como chisme. Desde ya, no voy a ser yo quien critique a Anama por ser chismosa. El punto en el que, sin embargo, Anamá muestra públicamente su compleja personalidad es cuando tras pedir perdón, vuelve a los aforismos instagrammeros para en tono de autoayuda espiritualista tira, al mismo tiempo, un cross de mandibula e intenta victimizarse diciendo: ‘A veces te traicionan pero la vida te da revancha’. Es como si Anamá estuviera transformando la necesidad en virtud y alquímicamente transformara su chisme y activismo a favor de la prostitucion encubierta o el sindrome de Estocolmo como formas deseables del amor -incluso para su hija- en otro episodio narcisista de posicionamiento personal. Al pasar del ataque chismoso y el insulto a pedir perdón y autovictimizarse, Anamá invoca la autenticidad que ella misma en su filtrado mensaje de Whassap considera un desvalor. Evidentemente, el problema no es lo que Anamá dice a escondidas sino todo lo que esconde cuando habla públicamente. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA NARCOS MEXICO SEGUNDA TEMPORADA

 

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