ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE SABATEZ

Agrego un síntoma más: el Coronavirus solo ataca a los espacios culturales, de esparcimiento y de asistencia voluntaria.

En Argentina, las cúpulas políticas activaron un protocolo paranoico curiosamente selectivo: se suspenden actividades como recitales al aire libre, restaurantes, bares, museos, clubes, talleres educativos estatales, y así podría seguir. El denominador común es que son espacios/actividades que la gente elige, e incluso necesita, para hacer de esta existencia algo más interesante y llevadero.

Pero no se cerró el Subte de Buenos Aires (ni me animaré a pedir que dupliquen la frecuencia de los trenes asi se viaja cómodo porque JAJAJAJA), que transporta en situación de hacinamiento a dos millones de personas por día (sí, incluyendo turistas europeos). Ni obligan a cerrar a los bancos. Ni se cierran oficinas (a pesar de que pueden funcionar estilo home office). Tampoco se cierran los espacios de educación obligatoria como escuelas primarias y secundarias. Dicen que les niñites no contagian, pero verso: no tienen síntomas ellxs, pero pueden propagar.

La única excepción al cierre de espacios voluntarios de concurrencia es uno: no se cierran las Iglesias. Coherentemente, la institución católica dio a entender que, si estas enfermo o tenes síntomas, no vayas a la misa, total Dios no se va a enojar con vos. Y recomendaron no darse “la paz” (ese momento en que los fieles se besan durante la ceremonia), para evitar contagios posibles. Notesé la ironía: no se cierra “la casa de Dios”, pero tampoco nos podemos dar la paz. Já.

Finalmente, después de varios días de fumarme gente acelerada y paranoia de red social, creo entender qué pasa. Además de que el Coronavirus tiene un excelente departamento de marketing y los medios de difusión apoyan e incentivan el miedo, hay una clave más nefasta: se enfoca el esfuerzo en cortar los lazos sociales más necesarios, que son los lazos humanos. Los espacios culturales son espacios de pertenencia, de necesidad y afecto, a los que concurrimos para combatir este tipo de mierdas (periodismo, paranoia, odio, violencia). Impedir la libre circulación del territorio en materia cultural es gravísimo, y recortar esta socialización voluntaria raya en lo dictatorial.

Y ni siquiera quiero explayarme en el abismo económico al que acaban de empujar a montones de agentes culturales, que ganan su billete con el día a día, y acaban de cuarentenear. Eso es una invitación -obligada- a la quiebra.

Me diran que el Subte y los bancos son necesarios. Yo diré que es más necesario tener un bar abierto cerca. Por lo menos ahí podes respirar y no te chorean… y es lo que vendríamos necesitando.

El virus nos impide abrazarnos. Pero quienes mandan impiden el vínculo afectivo social, y nos deja a merced del aislamiento, bajo la tutela de redes sociales virtuales, discursos de periodismo mercenario, y cadenas de Whatsapp viralizadas para mayores de 65 años.

PD: estoy RE caliente

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA LA LA ESTETIZACIÓN DE LA CACA

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