El proyecto autoritario sentimental post-peronista avanza con la version argentina de la cuarentena autoritaria y lo hace adoptando ciertos principios que recuerdan algunos de los peores momentos de la historia cultural argentina reciente: más específicamente, la televisación de la escenificación de la solidaridad argentina con Pinky a la cabeza en epocas de la Guerra de Malvinas. Esta vez, y casi a manera de calco, cuarenta año después, ese acto de chauvinism desesperado que, por el otro lado, representaba el demarcamiento de la cancha del vacío que estaba dejando el regimen politico frente a su propia impotencia de llevar sus propios objetivos a cabo,  viene de la mano de la emergencia de la pareja electronica del bien autoritario post-peronista compuesto por  Alberto Fernandez – Fabiola Yañez quienes pasan a encarnar a Cacho Fontana y Pink en version post-industrial y por post-industrial no quiero decir la superación de la era de la industria sino el renunciamiento a que nuestro país pueda llegar a tener algo que remotamente se parezca a una industria.

Digo esto porque mientras Techint echa a miles de trabajadores en medio de la cuarentena y Fernandez muy timidamente advierte su disconformidad pero se niega a tomar alguna medida que de cuentas de que el Estado está para proteger a sus ciudadanos; Fernandez decidió extender la cuarentena al tiempo que algunas voces de derecha (como Pola Olaixarac, por ejemplo) avanzan con la idea de pasar de un modelo italiano de contención del virus a un modelo más caracteristico del sudeste asiático, según la tipología del gran Paul Preciado, según el cual lo que se busca es formas rapidas de testeo por medio de termolocalizadores incluso satelitales para identificar geograficamente a los que llevan la carga viral para aislarlos mediante tecnologías como, por ejemplo, el GPS. Se busca pasar de un modelo de contención invisible a uno de visibilización y control.

Por el otro lado, la Primera Dama quien hace meses protagonizaba Rompe Portones con Adrian Gianola, ahora se pone a la cabeza de una campana panmediática mediante la cual se ha ‘persuadido’ a todos los responsables de los canales privados para transformar la television de aire en una gran cadena nacional que emita un ciclo solidario con Fabiola como la nueva Pinky quien busca recaudar fondos ante la pandemia del coronavirus. Dicho de otro modo, el gobierno frente a la posibilidad de actuar enérgicamente frente, por ejemplo a la falta de sentido público de Techint o a tomar medidas economicas de impacto real sobre los argentinos, una vez más difiere esa responsabilidad en la población quien felizmente (estúpidamente, diría yo) lo acdepta bajo el manto de la tan mentada solidaridad argentina como ultimo resabio de cierta idea de identidad en epocas de distanciamiento social. En otras palabras, una vez más la sociedad argentina está dispuesta a cargar con las culpas de sus propias elecciones antes de que las consecuencias de esas elecciones evidencien un fracaso. A esta altura, podemos calificar a la emergencia de Pinky-Cacho 2.0 como la introyección de la culpa frente al miedo al fracaso ex ante. Dicho de otro modo, los Argentinos estan dispuestos a renunciar al luto de sus muertos antes de que esos muertos si quiera ocurran. Infantilidad 3.0.

Si el rol del sector público argentina ha sido convertido en la administración de la transferencia inmediata del costo directo de la falta de decisiones -y la cuarentena absoluta y demsiado cara para los argentinos no es sino eso…. falta de decision, la politica devino un modo sentimental de traducir alquímicamente en cultura la presión económica de una sociedad dispuesta a sufrir como si ese fuera su destino sin otra razón aparente que el masoquismo. El convencimiento mágico de la unidad nacional a esta altura es obviamente una quimera. En una sociedad fragmentada como la Argentina no hay ni podrá haber unidad, lo único posible es la amenaza de la represión y la emergencia de Pinky y Cacho 2.0 son la cara cordial post-peronista de esa represión. Con 25 por ciento de pobres y 40 por ciento de economía informal no hay unión nacional posible. Esto ya le salió mal a los militares a principios de la década del ochentra y el hecho de que Pinky y Cacho 2.0 lo estén intentando nuevamente da la pauta de que están desesperados y no tienen los huevos suficientes de poner presión sobre quienes tienen que ponerla para evitar mayor fragmentación. Lo que es peor es que esta falta de imaginación política es celebrada por los argentinos como un capitulo más de su trágica historia de eterno retorno. J A T

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL CORONAVIRUS EN EL CONO SUR