ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE LUISA LANE

En Miramar por la calle andan gatos, perros, búhos y pequeños caballos. Escucho los gritos que emiten padres desbordados en una casa de familia encerrada con sus cuatro hijos, con la playa vacía a una cuadra. Cerca del muelle, solamente hay un mercadito que no tiene casi nada. Tranquila, casi no salgo. Pocos autos pasan, nos vigilan patrulleros y un dron de vez en cuando. Anteayer fui a comprar comida en auto, sin efectivo, necesito pagar con tarjeta. Frente a la terminal estaban los policías parando vehículos. Podría haberlos evitado, pero como tengo todo en regla seguí adelante. Me paró un típico simio adiestrado. Tuve mala suerte, no son todos así. Después de cagarme a pedos por ir a comprar lejos de donde estoy parando (veinte cuadras), me anotó en un listado y me amenazó: “la próxima vez que salga de su zona la multamos. Ya está avisada” me pidió la documentación del auto, y como me faltaba el último recibo del seguro me retuvo un rato metiéndose en el bolsillo mi cedula verde y registro de conducir hasta que se lo pude mostrar por wasap , y me devolvió mis tarjetas llenas de virus yutarios, exponiéndome mucho más de lo que hubiera tardado en ir y volver con el pan y la carne, que era lo único que necesitaba. A un señor que estaba lavando la alfombra del auto en la vereda de su casa, con la cuadra vacía, la cana le ordenó meterse para adentro. O sea, meterse en el jardincito de adentro, porque sacando la patita lo agarra el virus. Esto es como The Truman Show, pero en lugar de agarrársela con un solo tipo, nos agarran a todos. Mientras la fila de atrás de epidemiólogos en la conferencia de prensa nos explican las medidas compartiendo microfono .

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL CORONAVIRUS EN EL CONO SUR