ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE ELVIS MUERTO

Puta merde! Parece que todos juegan a ver (a ver) quién es más pelotudo en esta gran confinación. Tuve un día raro. A pesar de que le dije al jardinero que no venga, insistiendo que de todos modos sería bonificado, vino (vino). Me despertó a las 14hs. Yo prefiero dormir de día mientras tengo sueños más locos. Estaba soñando algo muy hermoso, sublime. Lo que fue interrumpido por la no programada visita del jardinero. De la gloriosa paz a la total furia en un parpadeo. El loco de mierda con sus dos hijos en la puerta, y con toda su maquinaria. Fui hasta la puerta, los saludé amablemente, y le dije que esperen unos minutos. Redacté un cheque a 30 días por el pago de un año de sus servicios. Salí al jardines de adelante y le dije que no vuelva nunca más, en tanto le ofrecía el cheque.

Seguīa baboso por las imágenes del sueño. Me empastillé un poco tomando al mismo tiempo un vaso de yogurt. Regrese a la cama. No pasaron muchos minutos hasta que volví a dormirme. Tuve otro sueño, pero totalmente distinto al anterior, el cual tampoco voy a contar. Una hora después volvió a sonar mi teléfono. No entiendo por qué por segunda vez olvidé setearlo en Night Mode. Tenía 14 llamadas perdidas. 13 que jamás escuché. De una ex que está en crisis económica y me pidió el lunes que le comprara un cargador para su iPhone por Chanchullo Libre. Puta merde! Cómo es que todos somos tan egoístas? El jardinero rompiendo la cuarentena a pesar de lo hablado con el solo fin de obtener un par de billetes, una ex enloquecida por cargar su puto iPhone, yo, enamorado de mi cama y de los sueños má absurdos. Todo deviene en violencia. El poder. De un lado y del otro del mostrador, que para mi no es mas que una mesa llena de hermosos quesos y sabrosos vinos, o bien una hermosa cama que solamente espera la luz de sol para perderse detrás de los márgenes del Control y el Orden.

Luego de hablar furiosamente con esta ex desesperada, me fume un cigarrillo en la cocina y decidí volverme loco. Me duché. Imaginé el mar. En el mar una gran ballena me tragaba y me daba refugio. Enseguida volvió a sonar el teléfono. Cerre el agua, y miserablemente me dieron ganas de llorar.Me senté cubierto por una toalla en la cocina. Me serví una taza de café. En total angustia. Volví a pensar en lo que siempre pienso. Por qué diablos no puedo llorar cuando me muero de ganas de llorar. Enseguida me dio un ataque de risas. Me vestí del modo más impensable que se me pudiera haber ocurrido en el momento. Qué es todo este circo? Dije. “No puedo entender!”. En gritar esto consecutivamente una muchacha de la casa del al lado me dijo que me tranquilizara. “Tranquilo, tranquilo…” “Perdón, es que se me escapó el perro, vecina, y no se quê hacer!” Respondí, en cuanto no tengo perro y en cuanto se que la muchacha de al lado padece un trastorno mental que la hace escuchar voces todo el tiempo.

Apagué el teléfono. Y decidí caminar hasta un hipermercado Carrefour cercano. Me walking, me walking, me walking the death. Pensé en que era buen tiempo en los que uno podría salir a caminar desnudo por el barrio. Todo a mansalva está desnudo. Pienso y cruzo la avenida. En raptos de risas inefables llego al hipermercado.
Compro varias cajas de cigarrillo en un kiosko interno. No puedo dejar de notar lo irónico que es que el pobre cajero manipule los billetes con cierto pánico latente. Tuve dos o tres ocurrencias en ese intercambio, pero no las voy a compartir.

Keep walking. Keep walking. Agarro un “chango”. Ingreso. No puedo mas que mirar a cada persona que se me cruza, tampoco puedo olvidar el itinerario de productos elementales. Recorde el momento en que no hice más que asumír “TODO” en decir “I feel so weird” en la oscuridad de mi habitación, acostado en la cama.Volvió el rapto de risas. Todo lo que puedo contemplar en el hipermercado me genera carcajadas interminables. Puta merde! La humanidad es un bizarrismo . Uno puede entender esto cuando ingresa al hipermercado y lo más próximo son las góndolas de productos de “belleza” e higiene. Volví a reír a carcajadas, mientras conciliaba absurdamente el pensamiento de Deleuze con el de Wittgenstein. What a big lie! Cada producto de higiene, cada producto de “belleza”, las cosas que promueven en sus envoltorios… Alguien que me diga que todo eso es cierto, por favor. Yo entre tanto me muero de risas.

Cojo una pasta dental con “total whitening powers” entendiendo que es una mentira absoluta, y que le estoy tirando huesos a unos chanchos que no se conforman con un billón de huesos. Pensé que Conchate o alguna otra marca de pasta dental debería sacar una música para rockanroller y artistas, que toman mas de cuatro tazas de cafe por día, que fuman hasta 3 atados de cigarrillo por dia, y que beben etc. etc. Una señora anciana me interrumpe el ensimismamiento, en preguntar sobre un producto que estaba justamente delante de ella. Pensé que pudo haber sido Dios, deteniendo la evolución de esos pensamientos estúpidos. Okay, God. “Dime con quien te rodeas y te diré quien eres.” Cosa que nunca la anciana nunca dijo, pero que hubiese estaba muy bien.

Mi heladera está casi llena. Estoy acá solamente para disfrutar de un paseo, y principalmente para ver gente. Qué puede necesitar Elvis, Muerto? Leche, yogurt, manteca, queso crema, queso en fetas, jamón en fetas, otros quesos, pan lactal, galletitas, galletitas dulces, lentejas, carne, huevos, más y más, café, latas de ensalada de frutas, otros quesos en crema, vinos, muchos vinos, no tantos pero no menos de 3 botellas cerveza… FUCK! Carrefour ofreciendo una lata de Heineken de 500ml a 106 pesos, mientras en el kiosko la venden a 90 y en el chino a 85. Elvis agarra dos packs de cerveza Miller en promoción. Un hombre con una máscara de soldar, literalmente, se cruza empujando un chango. Elvis no sé por qué no rí y recuerda que necesita rollos de papel de cocina.

Elvis de camino a la cola descubre en la gondola de quesos en pote, un humus pimentado, sonríe, y lo tira en el chango.

El buen hombre se acerca a la cola para pagar, mientras se sorprende porque nadie respeta la distancia de 1,5 metros, mientras al mismo tiempo de por atrás le arriman el bizcocho., lo cual no lo incomoda mucho.

La cola, digo la cola, no tarda mucho en terminar, en cuento una especie de azafata le dice que vaya a la caja numero 18. Elvis le agradece, le dice que la ultima vez le había asignado la caja 36, Camina cincuenta metros y se encuentra con un muchacho detrás de la caja 18. Hace un chiste estùpido típico de Elvis mientras deja que las cosas sucedan. Al mismo tiempo observa la caja 19, donde ve a una actriz muy conocida con un barbijo. Se le caen más las babas por lo que compra que por las tetas; mucho champan y mucho vino entre todas las otras cosas. Total: 16.744,00. Tarjetazo.

Elvis galantea con el cajero en tanto firma el ticket.

Afuera del hipermercado sube a un taxi. Abre una lata de cervezas y el chofer lo detiene mientras pretende encender un cigarrillo. No avanzan mas de 500 metros y el coche se para. Elvis es casi forzado a llevar todas las bolsas caminando hacia su casa.

Entró a su lugar y olvildó desactivar la alarma. Después de todo el circo, terminó de acomodar las cosas con bastante pereza. Mientras comía una baguette de queso, jamón y manteca, volvió a sonar el teléfono. Lo había prendido al llegar, y entonces tenía 14 llamadas perdidas.

La madre de la ex a la que le había comprado un cargador el lunes, lo llama desesperada y fríamente para informarle que su madre finalmente habia muerto hace unas horas.

“Supongo que no necesito que me des las gracias porque ya recibiste el cargador del teléfono.” Dijo Elvis, y en lugar de leer un libro, otra vez se puso a beber vino y a comer queso.

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