ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE JORGE NERICO

Me causa risa el hecho de que le pegan ahora, que habló bien de “Alberto”, y cuando dijo que Evo Morales era un machista, en el marco del golpe de Estado a su gobierno, no ví demasiada atención sobre ese poco feliz momento histórico de resaltar el machismo de un líder recién depuesto. Como si todos los anteriores presidentes bolivianos hubieran sido militantes feministas…

En la declaración de cinco minutos, de Rita Segato, en un informativo como ése, se resaltó lo del “Estado materno” y a muchos les hizo ruido.

Me parece que hace ruido como hizo ruido la expresión “matrimonio igualitario” al principio, y que luego se naturalizó.

Venimos de esa tradición de análisis etimológico a lo Mariano Grondona, que hasta cierto punto no está mal, pero luego tenemos que tratar de entender hacia dónde quiere dirigirse ese discurso, feminista en este caso.

Y debe atenderse a que en cinco o seis minutos dio una lista de las posturas contradictorias y a la vez concomitantes -si la expresión puede aplicarse a lo social- que se escuchan y se ven hoy, acerca del conflicto por esta pandemia.

Sinceramente, y con todo respeto, sobre todo a Rodrigo, que ni hace falta que nadie aclare que tiene una lucidez y una inteligencia abismales, pero me parece un error de parte de algunos pensadores el ver la totalidad de la situación de cuarentena bajo la lente de los teóricos que hablaron de aparatos ideológicos y represivos de Estado, de vigilancia y castigo, de anatomopolítica, de cuerpos dóciles, etc.

Inclusive, creo que es un error proceder ante la pandemia bajo preceptos y prácticas puras como la del (neo)positivosmo, o como cualquier otra corriente de pensamiento social antagónica a él, aplicada a lo natural. Es decir, creo tan errado intentar vivir en un medio ascético de tipo quirófano, como en el opuesto de desestimar por completo las probabilidades de viralización, y descuidar de cualquier método de manipulación de los objetos, y de las prácticas en nuestra vida cotidiana, desestimando la posibilidad de contagios.

Si analizamos la expresión “Estado materno” bajo las normas de la semiótica encontramos enseguida al oxímoron que nos vale de prueba irrefutable para descartar a Segato del pedestal de teóricas feministas. Si la escuchamos en términos de significantes, vamos mejor en cuanto a inteligir cuál es el mensaje en limpio.

El común denominador en su definiciòn de ambos presidentes (el depuesto boliviano, y el actusl argentino) inequívocamente es la postura desde la que la hace, o sea, el feminismo. A Evo le dio con un caño por sus tintes patriarcales machistas, y a Fernández le tira flores por la inclusión (¿con asimilación?) del género femenino y del sector queer en su discurso, que viene sosteniendo, de la.manera en que fuere, hasta hoy. Discutible es cómo lo hace, con qué alcances, o qué hay de personal detrás de eso, y demás cuestiones relativas a la inclusión de esos sectores.

Vemos todo el tiempo todo. Las cifras de contagios y las “bajas” minuto a minuto.
Vemos represión de fuerzas del Estado. Vemos diferentes posturas frente a la pandemia, por parte de distintos presidentes. Vemos distintas lecturas respecto de cómo enfrentará el momento más crítico el GBA, pero no se ve casi por ningún lado que alguien señale la sustancial diferencia de presuouesto per cápita entre la Ciudad de Buenos Aires (que por suerte para ella es autónoma) y el conurbano.

Se hace necesaria una mirada más allá de la literalidad, así como es necesario que la resignificación permanente del aplauso diario de las 21 hs sea inteligido, sin olvidar que, así como el fenómeno del cacerolazo tuvo un origen fascista por un grupo de mujeres chilenas que precisamente no querían un Estado que incluya en el cuidado a la generalidad, ni eran maternales. Mucho menos feministas.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL CORONAVIRUS EN CHILE