ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE JUANITO

Lo más desconcertante es que no tenemos con quién compararla. Evita no es parangón para ninguna Primera Dama, las esposas de Alfonsín y De la Rúa no ocuparon ningún lugar más que el de amas de casa, Zulema se limitó a cumplir una farsa para hacerlo llegar al turco hasta que la cosa no dio para más, el rol de Cristina durante la presidencia de Néstor no era asimilable al de primera dama porque ella era legisladora, ni hablar que la Yuli no fue ninguna otra cosa más que un florero y encima de mal gusto.
A Fabiola hasta ahora sólo la vimos en un rol más de transmisora, vehículo de un mensaje. Tal vez lo propio es la teatralidad que le imprime, pero es un discurso escrito por otros. Por ahora es una actriz recitando un guión, así que la crítica no puede ser más que estética o artística como mucho. Cuando se la escuche en una entrevista hablando espontáneamente se podrá decir un poco más sobre ella. Lo cierto es que tiene la posibilidad de construir un lugar y una función inexplorada en nuestro país (con la salvedad de Evita que queda fuera de la serie por razones históricas y de contexto y cualquiera que quiera rumbear por ahí tiene el fracaso asegurado). No le veo mucha pasta política de todos modos, creo que su rol va a limitarse a estas apariciones que generan empatía, simpatía, cercanía. El argentino claramente digiere mucho más este estilo en una mujer que una impronta más fálica y fuerte, sobre todo si su lugar se lo “ganó” a través de su marido.

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