ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE DONNADIES

De pandemias estamos hasta los huevos los argentinos. He aquí una de ellas: la corrupción, mis queridos contertulios. Esa mata más que el Coronavirus y ahora, en tiempos de COVID 19, los muchachos, con don Porfirio a la cabeza, amante de la rosca política si los hay, vienen de cerrar una nueva alianza: el Coronavirus con el choreo. Y es que desde las últimas elecciones es tiempo de unidad. Y juntos matan mejor.

La Alianza acaba de presentarse y fue ahí donde volví a extrañar los tiempos de la Señora; la viuda eterna; la Doctora o la jefa, como les gusten a ustedes referirse a nuestra querida vicepresidente, máximo crédito surgido de las peluquerías de Tolosa para todo el país. Ella si que era toda una actriz en el poder. Como si su maestra de teatro hubiese sido Marta Bianchi, digo… Si hasta Francis Ford Coppola cuando la visitó en el Cabaret mayor del ispa, ese pintado de Rosado que por entonces estaba iluminado como un vil cabarulo del bajo en los años del General, se refirió a ella, como “una diva…”

Así se fue Coppola de la Rosada a su bulín en la calle Gorriti. Lamentando no haberla conocido antes para ofrecerle el papel de Connie Corleone. Le hubiese calzado mejor que su hermana, Talia Shire, en el rol de la mujer golpeada que luego, al fin, se hace con el poder en El Padrino III. Pero así es la vida. Coppola llegó tarde a esta “Picola Italia”

Y la extrañoa a la más fálica, a la mejor de las mujeres de la Corporación Política Argentina (CPA) porque la verdad es que Don Porfirio puede tocar bien la guitarra, le gusta la guita–rra, pero en la tablas es un fiasco. No parece que la Rompeportones sea una buena docente teatral al estilo de la recordada Alicia Zanca., No. Le sobraron horas de aprendizaje con Lito Nebbia y le faltaron libretos, lecturas, letra.

Fuerza el papel que le tocó interpretar por obra y gracia del pandemonium, hasta la sobreactuación pero entre la excursión de la tercera edad por los bancos de todo el país y “La marcha atrás en la compra de los fideos”, está más para compartir elenco con Esperanza Mitre que para el rol protagónico en esta, la peor etapa de la historia reciente del país.

Salió a bancar a Daniel Arroyo, ministro de Acción Social, Ministerio siempre permeable a la corrupción desde tiempos inmemoriales (me viene al recuerdo la compra de los guardapolvos en tiempos del Turco Menem), a al que calificó de honesto de la misma forma que días antes elogió a Hugo Moyano. La limpieza en el Minsiterio comenzó con un tercera línea, Gonzalo Calvo, a quien Arroyo conocía de sus tiempos de segundo de la Hermana Alicia Kirchner de (Bombón) Mercado.

Resulta que Calvo tiene antecedentes en el municipio de Almirante Brown. Pertenece a las huestes del intendente Mariano Cascallares. Del municipio fue eyectado por presuntamente pedir coímas y luego fue conchabado en el MInisterio, cerquita del refrendado Arroyo. Y ahora es el encargado de ir de compras para los cumpas más pobres del país. Arroyo no basta con ser honesto también hay que parecerlo, solían decir las viejas en mi barrio.

Si no fuera por que nos están tomando de pelotudos en un momento crucial para millones de compatriotas que están mal y en unos días estarán peor,, esta sería una comedia más que berreta del tipo de las de Emilio Disi en las que la primera Dama hacía sus primeros pininos. Y tal vez el problema esté en que Enrique “Pepe” Albistur, es más que un hermano para el Presidente pero no es Pepe Parada.

Por ahí salen los compañeros a bancar a Don Porfi, de la misma forma que días pasados salieron por las redes a cuestionar a los jubilados porque no pueden manipular una tarjeta de débito y a carajear por las redes a los hijos de lo jubilados por no acompañar a sus padres hasta el banco. Como si ellos no fuesen tan peronistas como nosotros. No entienden los compañeros que este insulto a la dramaturgia y a la literatura, cuyo cartel encabeza Don Porfirio, no es una cuestión de ideología o de si te ponés del lado de acá o del lado de allá en la grieta. “Estamos en el mismo lodo y todos manoseaos…”, nos recuerda nuestro filósofo de cabecera. O sea LA CPA que ahora nos ordena confinamiento obligatorio y a pagar los servicios así no hayamos vendido un choripan Ya deberíamos estar vivos de que la única política de Estado posible en esta bendita “Argentanga” (como leí en este blog) es el choreo desde las altas esferas. Por eso, la extraño tanto a Connie, perdón la Doctora. Aquello era otro nivel, otro “charme” hasta la soberbia con la que entre cadena y cadena nos fue legando a Don Gato y su pandila -máximos exponentes de los prebendistas del Estado desde los tiempos de Martínez de Hoz para acá- era de un estilo que bien podría haber reemplazado a Marilú Marini en “Los Días felices” De Becket y así poder volver….

Y volvieron. O no porque nunca se fueron. la CPA siempre está. Donde nosotros, pagadores compulsivos de impuesto al gil, los pusimos. En lo más alto del poder. Justo ahora Todas las pandemias, sin olvidar la hiperinflacionaria, acaban de hacer esta gran alianza para que el presidente nos diga que “Estamos dominando (Ganando) al COVID 19” y nosotros repitamos una vez más: “somo, lo mas grande, somo…”

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES PARA EL CORONAVIRUS DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL HIV POSITIVO