ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE DONNADIES

“¡Pum para abajo!”. Así debería cerrar cada una de sus noches en su patagónica cuarentena esta suerte de máximo exponente del graserío nacional, junto a su tan mediática familia. Y es que toda su carrera está cimentada en la felatiocracia, una escuela política que conoce este máximo destructor de la cultura nacional, junto a sus cómplices de “la Pandilla Salvaje”, que no es la encabezaban Buch Cassidy y Sundance Kid, que alguna vez anclaron sus aventuras allá en Cholila,como Marcelo Hugo. Aquellos tenían códigos y gozaban de la libertad, como pocos. En esta versión, Tia_Nelly formó la banda con Adrían Suar y Marcelo Pergolini, quienes se mantuvieron unidos o compitiendo entre sí, para ver quién adocenaba más a la sociedad argentina. Al punto tal que lograron convertir al ruso Sofovich en “un prohombre de la cultura”.

Aprendió ese sistema de valores, político para él, el de la felatiocracia, digo, al lado del gordo José María Muñoz, experto en felatios tan sólo si se trataban de uniformes. Ahí empezó este engendro de las pampas bonaerenses, hasta que de tanto gastar almohaditas de esas que te ponían en la iglesias para arrollidarse, con el patrón del circo, Don Julio Grondona, pasó a trabajar con el cabezón Juan Alberto Badía, que tiene a su favor, en haberle sacado la ficha tempranamente, al potable futuro presidente de Argentanga. Lo gastaba duro y parejo en su recordado programa ómnibus , “Badía & Cia”. Pero este bruto con carnet, venía de la mano del jefe de la mafia, quien confesaba entre amigos, quererlo “como a un hijo…”


Precisamente, del Padrino fue la primera tarasca con la que Tia-Nelly banco Videomatch y su productora. De ahí en más, todo fue taciturno e hipocondriaco, con el permiso de Machado hacia la destrucción de la salud mental de un pueblo.

La TV y parte de la radio a su servicio para dedicarle buena parte de la programación a su Bailando y juntando la tarasca. Siempre respondiendo a Don Julio y sus secuaces (tanto en el desarrollo de Puerto Madero como en la política). Fue el gestor cultural del menemismo y de todo lo que de allí se disparó después.

De ahí, su ansias de llegar a la AFA para reemplazar al Padrino y de llegar a donde llegó otro hijo de la mafia y amigote por años, Mauricio.

Pero el peronismo siempre le abrió las puertas y el porfiriato no iba a ser la excepción. Pero en una de las familias, lo sienten muy desprolijo. No por haber andado haciendo negocios Con Cristóbal López, precisamente. Sino por cómo maneja su acercamiento a ciertos sectores del poder. De ahí, que una de las “familias” con intereses en diferentes áreas, entre ellas el fútbol, como Clarín, le puso en el libreto: “El Pum para abajo…”

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