ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE SU DIRECTOR, FERNANDO PORTABALES (CON LA PARTICIPACIÓN DE ESTE BLOGGER)

Ayer se cumplió un mes de la partida de Sergio. De Loof Sergio Marcelo.

Un mes de confinamiento social, y también de encierro en mi mismo.

En mi última visita, le dije al oído cuánto lo quería, que valoraba y agradecía mucho que sea mi amigo y todo lo que en este tiempo me había enseñado.

Tambien quería contarle que nuestro proyecto junto a Cristian Dios, Copacabana Papers ya no solo estaba programado en BAFICI sino que además entraba en la competencia oficial.

Sentíamos que el festival era el marco natural para la película, donde podria verla nuestra gente.

Soñábamos con funciones que serían una fiesta, una audiencia divinamente montada.

En pleno duelo termine de editar para llegar a una tentativa de festival online, que finalmente fue cancelada.

Desde que comenzamos afirmaba que la película sería su “testamento” en vida y que lo había “dejado todo”. Su entrega fue enorme.

Obra difícil de enmarcar en un género específico, donde se entrelazan la realidad con la ficción, el drama con el humor y una postura determinante frente a la muerte y la vida.

Un homenaje también a todos esos artistas que veíamos en nosotros mismos y admiramos profundamente. “Siempre hay que buscar el camino de la belleza”, me decía.

Dicen que el conflicto es la materia prima de un reality, y en ese escenario parecía que el proceso de hacer esta película no terminaria nunca.

No imaginábamos ni el invierno oscuro que vino después, ni una muestra consagratoria, tampoco su partida a la francesa, en la cresta de la ola.

Aunque creo que él sí lo sabía: “Ningún Museo me da bola”, afirmaba mirando a cámara.

Nos juntamos a ver el film una tarde de enero. El estaba nervioso, pero luego de un par de minutos comenzó a mostrarse feliz por lo que habíamos conseguido.

“Te sacaste un 9”, me decía. A mi no me alcanzaba y seguí trabajando. Para mi era un desafío y una responsabilidad gigante sacar una película a la altura. Quien puede dirigir a “La De Loof” y a “La Dios”? Que coraje!

Ya no era Sergio solamente el co-autor y protagonista. Ahora también era mi amigo a un nivel mucho más profundo. Igual con Cris.

Entre noches y días de edición, una cuarentena antes de la cuarentena, un dia partió Enrique, su padre.

El guión se seguía escribiendo, y dias después, el que estaba luchando por su vida era Sergito.

Era su historia la que se contaba, nuestra historia.

Hoy, nuestra obra espera el momento de ver el sol como lo esperamos todos.

Quiero agradecer enormemente a los que me acompañaron en este proceso y también fueron artífices.

A Cristian, compañero creativo y diva del elenco, a la crew de “La Guillotina”, a Amalia Amoedo, y todos los artistas que hicieron posible que Sergio pudiera pasar esos días en el Copacabana Palace como merecía logrando el marco para que la película sea posible.

Al Museo Moderno Victoria, Lucrecia y Belen, quienes asumieron el riesgo de darle herramientas para volar, ponerlo en valor en vida con todo lo que implicaba navegar con Sergio y agregaron un capítulo feliz que probablemente “estaba escrito” pero en ese entonces era inimaginable.

Especialmente a la familia De Loof y a sus amigos, que hoy son también mis amigos, quienes me apoyaron siempre y me apuntalaron en los momentos difíciles.

Franco, Laura, Roxy, Victoria, Pablito, Dani, Wustavo, Javi, Pam, Maria, Andrea, Pablito del Corso, Malena, Miralamir y Nadin. Los amigos de uno hablan por uno y ellos fueron parte cada uno a su manera de todo este proceso.

También a quienes trabajaron a mi par para materializar la película. Son muchos para nombrarlos a todos pero especialmente a Lean. Ya dedicaremos un post a los créditos. Fueron muchos que bancaron la parada. Hay también muchos feats especiales. No queremos spoilear!

Sepan disculpar mi necesidad de desahogo. Les dejo también el primer borrador del afiche y prometo publicar los primeros trailers en estos días.