ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE INTRANAUTA

El virus llegó para quedarse y no es el primero ni el último que llega, ni el peor tampoco. El futuro siempre es peor y será peor cada dia, lógicamente, porque es la opción que tomamos y todo tiene un precio, porque la vida es un juego de suma cero.

Ha sido nuestra elección y la refrendamos día por día, está a la vista de todos. Gente nefasta y nazi como Bolsonaro aprovechará en su infinita locura y maldad para exterminar a las favelas, sin tiros, ni tanques, demoliendo las vidas de los más débiles, sin ninguna culpa, como siempre.

Nuestro cerebro es el mismo que hace 200000 años. Antes no podíamos salir de la cueva porque nos comía El tigre, ahora toca esto, que no es tan diferente, pero es peor porque lo que nos mata es infinitamente más pequeño que nosotros. Y eso es un durísimo golpe a nuestro ego, un nuevo descentramiento como otros que ocurrieron, incluyendo no solamente el hecho de que la tierra no es el centro de la creación, sino también que nos maneja el inconsciente y la muerte del dios, que supuestamente nos había creado a imagen y semejanza y nos había constituido en señores de la “creación”.

La tecnología, la sociología, la política, la religión nos trajeron hasta acá, con sus distintos relatos falaces y consoladores a veces, para soportar en realidad el terrible desamparo en que vive el animal humano.
Nunca se instaló entre nosotros la solidaridad, vivir en los zapatos del otro, valorar al prójimo, porque yo soy yo, pero también soy el otro, incluso el peor enemigo soy yo, porque por ejemplo respiramos el mismo aire hasta cuándo nos trenzamos en lucha y estamos forcejeando en el piso.

Partiendo de la base de que en verdad somos menos que nada y que es importante mitigar el sufrimiento, ya que nuestra corta vida lleva tanta pena y dolor. Ahora todos otra vez, como hace miles de años en la tarea de luchar por sobrevivir, que es la única razón de ser, solamente porque un virus, que aún la ciencia no puede determinar si es vida o no, porque un virus está en esos márgenes, ya que necesita un equipo para replicarse y por eso nos habita. No es una bomba que destruye todo, es lo infinitamente pequeño, nada más que un virus, a nosotros que nos creemos dueños de nuestro cuerpo y nuestras decisiones, por ejemplo y a veces tenemos delirios de grandeza y poder.

Todo un golpe al ego del ser humano, que incluso cree a veces el cuento de tener alma y de que exista un supuesto “más allá”, cuando en realidad al morir solamente nos pudimos y por suerte, si nos han dado tierra nos donamos al ciclo de la vida natural.

Lo que en realidad debería llevarnos a la máxima solidaridad, dado que somos terriblemente débiles y vulnerables. La vida tiene una tasa de mortalidad del 100%. Sabemos que vamos a morir, pero queremos que si es posible, no sea hoy. Y la verdad es que es mejor estar preparados, para estar a la altura de lo que viene.
Y esa preparación es interior, es una toma de conciencia, un mirarse a los ojos para empezar de nuevo.

EL LANPODCAST DE ESTA SEMANA ES CON LEONOR SILVESTRI