Circus of Books es un documental con una historia particularmente complicada de contar cuyas paradojas y tristezas no acaban de resolverse al final y esa es, posiblemente, su mayor virtud. Rachel Mason creó un retrato fuertement efectivo de sus padres Karen y Barry quienes durante mas de tres decadas estuvieron a cargo de un Sex Shop que participó en el desarrollo de la cultura gay de la última mitad de siglo. Esto tuvo consecuencias para la familia quienes tuvieron que compartimentar su vida dividiéndola entre la moralidad privada (religiosa) y la moralidad publica (orientada hacia la libertad de expresión).

Karen, la madre de la directora del documental, es una ex periodista practicante judía casada con Barry, un experto en efectos visuales que dejó su trabajo habiendo colaborado con Stanley Kubrick en 2001 Odisea del Espacio y habiendo inventado un aparato que altera las diálisis de riñón. Sin embargo habiéndose recién casado y en una situación financiera complicada a principios de los ochentas se hicieron cargo de una librería en Los Ángeles llamada Circus of Books. Esta no era cualquier librería sí no que vendía gay porn en la década que iba a presenciar la explosión de esa industria. De hecho esta librería se transformó en uno de las principales distribudoras de los productos de Larry Flint en el área de Los Ángeles. Bajo el mando estricto de Karen y sus evidentes aptitudes administrativas el negocio creció y creció llegando a abrir otra sucursal en Silver Lake y transformarse no solamente en uno de los puntos de distribución más importantes del porno en la ciudad de mayor producción de porno en el mundo sino transformó en un lugar clave de la sociabilidad de la comunidad gay pre-Stonewall.

Sin embargo a pesar de que los Mason se dedicaban a esto, literalmente, atendiendo al público a través de un mostrador. Puertas adentro de su casa la realidad era muy diferente. La suya era una familia muy convencional que mantenía a sus 3 hijos bien separados de su negocio marcando una clara división moral entre la vida privada y la vida pública. En el documental en más de una ocasión, Karen comenta que no le parecía difícil tratar con gays o inclusive tener que interactuar con actores y directores porno porque era parte del trabajo. Sin embargo cuándo se da cuenta de que su hijo es gay la cosa se torna muy diferente. En la que es posiblemente la escena más tierna del documental, Rachel que es la hermana  del hijo menor gay cuenta lo difícil que fue para él salir del closet en ese contexto. Karen pasó un año sin poder afrontar realmente lo que estaba pasando. Tras esto, sin embargo, se transforma en una militante de la asociación de familiares y padres de homosexuales lo que también le permitió evaluar su propio lugar en la industria y darse cuenta de sus propias contradicciones. Esto se ve claramente cuando va a comprar consoladores en una feria de venta mayorista y confiesa que le molesta mirar los objetos que está comprando.

Hay algunas cosas, sin embargo, que el documental no trata. Por ejemplo todas las imágenes y los consumidores de porno son gay hombres y no hay ninguna mención a la homosexualidad femenina. La idea de que el porno tuvo alguna implicancia en la liberación sexual es algo que el pensamiento feminista ha venido cuestionando en lo que respecta a la industria del porno heterosexual, sin embargo ninguna de estas cuestiones son planteadas en el film respecto del rol del porno homosexual en las conductas homosexuales. Tampoco hay referencia alguna a la explotación en el porno gay. No obstante esto, criticar a este documental desde ese lugar sería un tanto injusto ya que el foco parece estar puesto en el humor que gira en torno de esta incompatibilidad entre la moral pública y la moral privada y en la ternura vinculada con el sentido de responsabilidad de tener que llevar adelante una familia.

Un fuerte componente de la narrativa es el secreto que viene de la mano de esta compartimentación de esferas al punto que Rachel siempre recuerda que sus padres le decían de pequeña que nunca dijera a nadie a qué se dedicaban. Ella confiesa que era como vivir en la mafia en la que los padres tenían job titles para mostrar a sus relaciones fuera del trabajo y temían que alguna vez alguien los reconociera.

El punto en el que el documental se vuelve político es cuando investiga el rol en la construcción de una socialidad gay en proceso de acelerada metamorfosis. El local es comprado por los Masons en 1983 y lo cerraron en el 2019 habiendo tenido su momento de gloria dos décadas atrás cuando la vida de los consumidores gays hombres era mucho más en closetada y escondida que ahora. Uno de los editores de una de las revistas porno que formaban parte del esquema de distribución que lleva adelante esta familia dice cámara: ‘En esa época ser homosexual era algo indecible. Es muy difícil para mí explicar cuán diferente fue ese momento de éste’. Como gay, una de las partes que más me interesaron del documental es como algunos homosexuales ya en la tercera edad hablaban de Circus of Books con una mezcla de afecto, conexión y melancolía. Uno de ellos dice: ‘Ver hombres desnudos y sin miedo nos daba muchísimo orgullo y no permitía seguir adelante en nuestras vidas. Eso hacía que cada gay sintiera que podía explorar su propia sexualidad también’.

El documental también coloca a este local dentro de un contexto mayor qué tiene que ver con las políticas homosexuales y más concretamente con el avance neoconservador de los 80 antes antes de Stonewall cuando ocurren excesos policiales en algunos bares gays de Los Ángeles. De hecho en un principio este tema iba a ser el foco principal de atención del documental de Rachel y más concretamente, la función que cumplía Circus of Books en los cambios de actitud de aquellos que consumían porno allí. Sin embargo con el tiempo y a medida que la grabación avanzaba, Rachel se dio cuenta de que su familia era un tema mucho más cautivante para poder narrar la misma historia sin caer en el activismo explicitó y a veces melancolico y brindar una carga de optimismo desde el relato de las vidas individuales.

Si bien esta familia es de cinco miembros ya que hay dos padres, dos hermanos veranos y la directora qué es la hija; este clan es un matriarcado y la líder indiscutida es la madre que es el personaje central del documental aunque en momentos no esté demasiado contenta de serlo. Ya al principio del mismo se ve a Karen diciéndole a su hija que el documental va a ser un bodrio y qué tiene que parar de filmar porque no la aguanta más. De hecho la relación entre madre e hija judía en donde una y otra están permanentemente jugando con las inseguridades mutuas se transforma en un personaje en sí mismo en el documental.

El modo esquizo en el que los Masons compartimentaron el mundo entre el ámbito profesional del ámbito personal se ve cuando la directora entrevista a uno de sus amigos de la adolescencia quién recuerda cuando Rachel le comentó casi al pasar el nombre del local de  sus padres y este reaccionó con sorpresa y con un ataque de risa para luego contarle la verdad y permitirle a Rachel reconciliarse con la actividad familiar desde la importancia cultural que tenía ese lugar para toda una comunidad. Era como si la familia hubiera negado tanto la realidad que se habian vuelto ciegos a su importancia en un mundo en cambio.

El incidente con el FBI también tuvo un lugar fundamental en la pelea por la libertad de expresión durante los 80s. Esto en nuestro contexto en el que el Gobierno argentino comienza a hablar de regular los contenidos en internet; es particularmente relevante. Este documental pone el acento en la importancia de comunidades y sociabilidades como LANP  en donde los márgenes del pensamiento tienen un lugar. Esto en una época como la actual en donde por un lado tenemos Grinder atomizando la experiencia al punto de su privatización social y por el otro tenemos a funcionarios queer respondiendo a los criterios del Estado patriarcal a cambio de un sueldo o al hijo del presidente cubriendo con una pátina de supuesta tolerancia los quehaceres de un estado violento. Este documental nos devuelve a los orígenes en los cual esas contradicciones comenzaban a emerger y como el final del negocio demuestra que ya en este mundo no hay tanto lugar para ese tipo de libertad. J A T

EL LANPOCAST DE ESTA SEMANA ES CON LEONOR SILVESTRI